Miranda: “El Elche me ofreció una gran oferta para irme del Almería, y no acepté”
El exjugador almeriense, que ahora dirige la Escuela EDA, abre su corazón: “Lo dejé a los 30, iba a ser padre y di ese paso”

El mítico Juan Antonio Miranda (50 años), se sincera en la Cadena SER y habla de todo desde el corazón.
Del barrio de Ciudad Jardín a convertirse en el alma de una de las escuelas de fútbol más importantes de Almería y Andalucía. Juan Antonio Miranda Carmona (50 años), siempre ha sido un centrocampista de clase, de un talento que se ajusta más al ritmo actual que al de su época, pero no se arrepiente de lo vivido ni de dejarlo a los 30 “porque iba a ser padre y preferí estar con la familia”. Cuenta que rechazó una oferta interesante del Elche cuando jugaba en el Almería, “con cinco años de contrato encima de la mesa y sin representante… No lo vi claro”. Ahora disfruta cumpliendo 8 años al frente de la Escuela EDA.
Una carrera intensa que empezó en la calle
Miranda pasa por el pódcast ‘Pegados a la cal’ para hacer un recorrido histórico. De Ciudad Jardín a su primera experiencia en un equipo con el Montajes Miras, de fútbol sala, con su padre de entrenador. El salto a campo grande lo dio con Pavía y Plus Ultra, para después irse con Luisillo al San Isidro, en Tercera. Entonces el Almería CF, con José María Salmerón al frente, le ofreció un contrato de 6 temporadas, que aceptó: “Recuerdo que firmé en la sede de la calle Altamira, con Juan Carrillo”.
La gran oferta del Elche que Miranda rechazó
Con Uli Stielike, los canteranos Sub-23 eran Miranda, Sena y Pipo: “Me llegó una oferta del Elche, donde estaba Héctor Berenguel. Habían logrado el ascenso a Segunda y un representante que trabajaba para el club ilicitano contactó conmigo. Me ofrecieron 5 temporadas, pero yo formaba parte de la primera plantilla del Almería CF y si me iba al Elche debía empezar con el filial, y eso no me convenció, así que me quedé”.
"El Elche me daba 5 años de contrato, pero lo de empezar con el filial no lo veía claro"
Para un Miranda tan joven no fue fácil asimilar un descenso a Segunda B y otro a Tercera, aunque todo cambió a mejor: “En la 1999-2000 Guillermo Blanes tomó la mejor decisión, y fue hacer un equipo almeriense por los cuatro costados y Salmerón de entrenador. Era mi cuarta temporada en el Almería CF y fue la más bonita de mi carrera. Defendíamos el escudo a muerte”.

Juan Antonio Miranda con el Plus Ultra en La Rosaleda.
"Fue muy complicado dejar el fútbol tan pronto"
No siguió porque “no tenía representante y tampoco alcancé un acuerdo por las condiciones que me propuso el club. Me marché a Murcia, al Mazarrón”. Lo dejó joven, con apenas 30 años, tras pasar por la Región de Murcia, Comunitat Valenciana y volver a Andalucía con el Motril, y por último el Comarca de Níjar: “Fue muy complicado dejar el fútbol. Es lo único que había hecho salvo echar algunos días de trabajo en una tienda de Puerta de Purchena. Cuando llegaban los días de entrenar y jugar descansaba, pero al sentirme joven quería seguir vinculado al fútbol y me saqué los títulos de entrenador. Los dos primeros años fueron los más duros, hasta que a los 33 me enganché otra vez con los veteranos, con el Arenas”.

Aquella mítica plantilla del Almería que contaba con Miranda.
La decisión más importante que cambió su vida
Hace ocho años levantó la Escuela EDA y a Miranda se le abre el corazón: “Es lo mejor que me ha pasado. Me permite seguir vinculado al fútbol como formador, te llevas alegrías y también algunas decepciones a nivel personal, pero más con los adultos. El tema de los padres… Toman decisiones por su cuenta sin darse cuenta de que están perjudicando a sus hijos”.
Una Escuela que empezó con 70 niños ya va por 700
La gestión ha ido creciendo y hasta tiene una pequeña sede junto al Estadio de La Juventud, y es que “empecé con unos 70 niños, que al principio ni competíamos, y ahora son alrededor de 700 y 50 monitores porque tenemos categorías desde Bebés a Sénior. Hemos potenciado el fútbol femenino, hacemos campus… Hay una demanda tremenda y abrimos sede en el Club de Tenis de Huércal y otra en El Toyo. Mínimo queremos mantener lo que tenemos ahora mismo”.

Francisco siempre se da una vuelta por la Escuela EDA para visitar a los niños.
Las prisas de los padres en el fútbol no son buenas
Reflexiona Miranda sobre las prisas, sobre todo de ciertas familias, para que sus hijos lleguen lejos en el complicado mundo del deporte: “El niño pequeño no tiene que estar pendiente de si es campeón o no con un equipo, sino de crecer con sus compañeros y disfrutar del proceso natural, y eso se pierde cuando los padres tienen prisa. No veo normal que un niño de 10 años haya pasado por cinco o seis clubes, por ejemplo. O casos en los que el padre fuerza al hijo para que juegue al fútbol cuando igual no le gusta y prefiere otro deporte”.

Juan Antonio Miranda en su etapa con el Almería.
Objetivos muy marcados para Miranda
Entre los deseos de Miranda para la Escuela EDA están que perdure el sentimiento de pertenencia y llegar a competir a nivel andaluz en el futuro, aunque con los pies en el suelo: “Me gustaría que la mayoría de monitores y entrenadores sigan con esa ilusión por la formación. También que algunos de los equipos lleguen a competir a nivel autonómico, aunque es más difícil porque EDA es una escuela formadora y en cuanto destacan niños se los llevan La Cañada, Almería… Es normal. También me encantaría que alguno llegase lejos, verlo en Primera”.

Un Miranda emocionado repasando su vida con la Cadena SER.
"La mayor virtud que tiene Almería es su gente"
Y un último vistazo a sus inicios: “La técnica se adquiría en la calle, por lo menos en mi época. Eran tantas horas jugando que inventabas tus regates, jugabas solo contra la pared… Casi sin darte cuenta ibas puliendo tu toque y tu habilidad. Luego el fútbol sala te daba más cosas como saber moverte en espacios reducidos y aguantar más la pelota”.
"En mi época la técnica se adquiría en la calle, en esos partidos con los amigos"
Entre sus monitores el más mediático está Paco Luna, que en los 90 se vinculó a Almería y ya vive aquí. Reconoce Miranda que esta tierra es muy acogedora y lo tiene todo: “La mejor virtud de Almería es cómo somos. Se vive de lujo, hay buena gente y lo tenemos todo para vivir con tranquilidad. Nuestra forma de ser es abierta y los que vienen de fuera se sienten como en casa. Yo sé de muchísima gente, excompañeros míos, que se han comprado casa aquí o siempre vienen de vacaciones”. Una cantera sólida como EDA no detiene su crecimiento.