El ADN bajo las uñas y una llamada para quemar ropa ratifican la condena por el crimen de la lotera de Albox
El TSJA considera clave el rastro genético y el comportamiento del acusado tras los hechos para sostener la condena de 15 años de prisión

EUROPA PRESS - Archivo
El ADN hallado bajo las uñas de la víctima y una llamada delatora tras el crimen han sido claves para ratificar la condena por homicidio y robo con violencia. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado la condena de 15 años y ocho meses de prisión impuesta a Alberto G. F. por el homicidio de Paula M. P., de 74 años, la lotera de 74 años en Albox y el robo cometido después en su vivienda.
La Sala de lo Civil y Penal respalda así el veredicto de culpabilidad del jurado popular y la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Almería, al considerar que el conjunto de pruebas practicadas permite sostener la autoría de los hechos. El tribunal ha rechazado íntegramente los recursos presentados tanto por la defensa como por la acusación particular.
Frente a la petición de absolución, los magistrados concluyen que existe un “cuadro de indicios” suficiente, coherente y razonado que desvirtúa la presunción de inocencia, pese a que no hubo testigos directos del crimen.
El día de autos
Los hechos se remontan a la madrugada del 9 al 10 de septiembre de 2021. El acusado, vecino de la víctima, acudió a su domicilio sabiendo que vivía sola y que manejaba dinero en efectivo por su actividad como vendedora de lotería. Según el relato que da por probado el jurado, la mujer le abrió la puerta, lo que evidencia la relación de confianza que existía entre ambos. En ese momento se produjo el ataque.
El agresor le asestó múltiples puñaladas, especialmente en el cuello, hasta causarle la muerte por una grave hemorragia. Tras la agresión, se apoderó de dinero, documentación personal y dos teléfonos móviles de la víctima. Uno de los indicios que más peso tuvo en la causa fue el rastro biológico hallado bajo las uñas de la víctima.
ADN bajo las uñas
Uno de los indicios que más peso tuvo en la causa fue el rastro biológico hallado bajo las uñas de la víctima. Los análisis detectaron un haplotipo de cromosoma Y compatible con el del acusado, un dato que apunta a que la mujer trató de defenderse y llegó a forcejear con su agresor. Aunque no se trata de una prueba concluyente por sí sola , ya que puede coincidir entre varones de una misma línea familiar , el tribunal destaca que no apareció en ningún otro investigado, lo que refuerza su valor dentro del conjunto probatorio.
La llamada
A ello se suma una de las escenas que más llamó la atención durante el juicio: la llamada que el acusado hizo a su madre tras sufrir un accidente de tráfico esa misma madrugada. En esa conversación, le pidió que quemara toda su ropa. Para el jurado y el TSJA, este gesto no resulta casual y apunta a un intento de hacer desaparecer posibles restos que pudieran incriminarle, como sangre de la víctima.
En ese contexto, la Sala entiende que "este comportamiento encaja con el resto de indicios que sitúan al acusado en el escenario del crimen".
La sentencia
La pena se desglosa en 10 años y 10 meses de prisión por un delito de homicidio y otros 4 años y 10 meses por robo con violencia en casa habitada, en este último caso con la agravante de reincidencia.
En ambos delitos se ha aplicado la atenuante de drogadicción, ya que quedó acreditado que el acusado tenía afectadas, aunque de forma leve, sus capacidades debido al consumo de estupefacientes.
La defensa alegó falta de motivación en el veredicto y solicitó la repetición del juicio, pero el TSJA descarta esa tesis. La Sala destaca el “esfuerzo” del jurado por explicar los motivos de su convicción y considera que su razonamiento es suficiente y coherente con las pruebas practicadas. Con esta resolución, el alto tribunal andaluz confirma íntegramente la condena. Contra ella aún cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.