El miedo del político al chófer
El miedo del político al chófer
Le temen más que al propio líder del partido. ¿Qué tendrán los choferes de los los políticos que al final les dominan, les controlan, y si llega el caso les insultan y encima les suben el sueldo? En estos días estamos viviendo la aventura de un político andaluz al que su chófer le está poniendo a los pies de los caballos. ¿Podría pasar algo parecido en algunas de las instituciones repartidas por nuestra Almería? ¡Podría, vaya si podría! El poder de estos clanes ha dado mucho que hablar entre los políticos, y a más de uno y más de dos se le ha recordado que ellos, los choferes, conocen todos los secretos del que va sentado en el asiento de atrás. En la mayoría de las ocasiones se ha convertido en tu confidente, en el que te hace los recados y te surte de todo lo que necesitas. ¿Todo? Sí, todo. Cuando te quieres dar cuenta estás en sus manos y sin poder hacer nada en su contra. Eso le convierte en el gran pope dentro de la administración y en el inquisidor de compañeros si no le caen bien y le viene en gana. Si los choferes hablaran se nos caerían muchos de los líderes políticos de nuestra provincia que nos parecen unos santos camino de la beatificación. Les hemos oído, les he oído historias para no dormir de alcaldes, presidentes de diputación y delegados, incluso a viva voz y en público. ¿Creen ustedes que han sido sancionados por sus jefes? Ni mucho menos. Todo lo contrario: Han sido recompensados con prebendas para ellos, sus familiares y sus amigos. La culpa no es de ellos, los “malos o tontos” de la película son esos políticos sentados detrás que los usan para todo y acaban entre sus garras para el resto de su vida pública.