Javier Cabello, catedrático de la UAL: "Ninguna ciudad está preparada para estas olas de calor o danas; Almería tampoco"
Para el director del Centro Andaluz para el Cambio Global "ser negacionista del cambio climático es ante todo una irresponsabilidad enorme" y advierte de que el riesgo de grandes temporales "ha aumentado en zonas de interior"

El catedrático Javier Cabello, en una imagen reciente.
Javier Cabello Piñar (Granada, 1965), catedrático de Biodiversidad y Ecosistemas de la Universidad de Almería, es una de las voces más autorizadas en Andalucía para hablar del cambio climático y sus consecuencias devastadoras, entre ellas las temidas Danas. Sus líneas de investigación se centran en la ecología funcional y en la ecología traslacional, que trata de que los hallazgos científicos se lleven a la práctica. "Querer ser útil a la sociedad te brota de dentro. No hay otra explicación", resume cuando se le pregunta por su vocación como investigador, profesor y científico.
El director del Centro Andaluz para el Cambio Global - Hermelindo Castro (Engloba) forma parte del grupo de expertos del Ministerio de Medio Ambiente que asesoran la aplicación de la Directiva Comunitaria Hábitats y de la Red Europea Natura 2000. Además, ha sido representante de las universidades andaluzas en el Consejo de Participación del Parque Natural de Cabo de Gata, donde asesora en materia de conservación e investigación.
El paso de la Dana Adam ha dejado invernaderos, cocheras y bajos inundados en la provincia. ¿Está Almería preparada a nivel de infraestructuras y sistema de canalización y alcantarillado para lo que se viene en un futuro?
Con estas cosas siempre conviene no alarmar demasiado, pero tampoco quedarnos cortos. Pregunta por la provincia, pero creo que en general ninguna ciudad está preparada para lo que viene, ya sean olas de calor o danas. Almería tampoco. Ahora nos encontramos con otro clima, otro momento climático. Las infraestructuras que habíamos preparado hasta ahora y la forma que teníamos de concebir las edificaciones, los pasos marítimos, el alcantarillado y todo eso probablemente se quede corto para el futuro... Y para el presente.
Hace 20 años no se sucedían estas lluvias torrenciales. Hablamos de precipitaciones de hasta 70 litros por metro cuadrado en apenas dos horas...
Exactamente. Muchos estarán pensando en la gran riada del 11 de septiembre de 1891 o la de 1973. Siempre han pasado estas cosas, pero ahora con el cambio climático la probabilidad y la intensidad con la que ocurren aumenta. Se lo decía el otro día a los estudiantes. Si tú te bañas en el mar en junio y el agua está caldosa, y llega octubre y te bañas y sigue estando caldosa, mala señal. Eso significa que el agua del Mediterráneo se ha calentado mucho. Eso provoca evaporación que cuando choca con una masa de aire frío arriba en la atmósfera provoca una dana. Eso es así, matemático. Tengo un amigo también que está escribiendo un artículo que habla de la lotería invertida. Ahora básicamente tenemos que cruzar los dedos para que no nos toque a nosotros. El agua del mar en Almería este verano ha alcanzado los 28 grados, y en Mallorca llegó a los 30 grados. Si el agua del mar está así, que caiga una dana es lo más lógico.
Almería encima tiene contabilizadas más de medio centenar de zonas inundables como el Poniente almeriense.
No sólo ocurre en el Poniente. Hace no mucho año, no recuerdo cuándo fue exactamente, se inundó la desembocadura del río Anta en Vera. Hay urbanizaciones construidas que están sobre la misma llanura de inundación. Cualquier otro día se vuelven a inundar. Estamos ocupando mucho territorio que deberían ser llanuras de inundación o desembocaduras, y entonces eso, en algún momento, cuando viene una dana de este tipo, se inundan o se rompen. Lo mismo pasa con los paseos marítimos. Cuando hablamos de la subida del nivel del mar no es tanto que vaya subiendo cada día, que también, pero donde más lo notamos es en el oleaje. Ese oleaje acaba rompiendo paseos marítimos, carreteras que están junto al mar, etc. La cosa está mal.
Usted no habla ya de cambio climático, sino de catástrofe climática. Explíquenos.
La comunidad científica lleva más de 50 años advirtiendo de esto. El primer artículo publicado sobre el cambio climático es de hace un siglo, es decir, ya ha pasado tiempo.
Ha llovido sí...
Sí, ha llovido (ríe). En los últimos 50 años, y particularmente a lo mejor en los últimos 20 o así, se ha intentado sobre todo trabajar en lanzar un mensaje para que la sociedad entienda la situación. Al principio hablábamos de calentamiento global. Luego de cambio climático, emergencia climática... El último término no sé si será este de catástrofe climática. La intención es llamar la atención sobre la situación climática actual. Se está calentando la atmósfera. Una atmósfera calentada, en definitiva, es una atmósfera mucho más energética, que tiene mucha más energía y eso da lugar a eventos extremos como las danas, pero también a fuertes vientos o incluso sequías extremas. Eso es consecuencia de la radiación que se queda retenida en la atmósfera como consecuencia del efecto invernadero.
¿Qué le diría a los negacionistas del cambio climático?
Con los estudiantes hacemos una práctica para identificar en su entorno negacionistas y tratar de cultivar un mensaje sobre cómo convencerlos. Debo decir que van reduciéndose el número de negacionistas, es decir, cada vez encontramos menos. Es verdad que tienen mucho poder y predicamento, pero el número de negacionistas va descendiendo. Ser negacionista al cambio climático es ante todo una irresponsabilidad.
Al final hablamos de vidas humanas y de un impacto económico considerable...
Ya hemos visto… ¿Qué diferencia ha habido entre la dana de Valencia y la de Alicante de este año? Ahora hay una mayor concienciación de que hay que estar preparado frente a las alertas porque las danas son más intensas. La gran diferencia en número de personas fallecidas se debe justamente a haberse tomado en serio la dana mientras que hace dos años no nos lo tomábamos en serio. A los negacionistas les diría que atiendan a lo razonable. Insisto, representan una enorme irresponsabilidad.
Ha asistido a reuniones de órganos de gobernanza ambiental del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. ¿Es a día de hoy uno de nuestros mayores aliados contra el cambio climático?
Los aliados para el cambio climático son los ecosistemas, es decir, la vegetación y el suelo sobre el que se asienta esa vegetación. ¿Por qué son aliados? Porque a través de un proceso que habitualmente hacen las plantas, que es la fotosíntesis, se contribuye a retirar CO₂ de la atmósfera. Toda la biomasa vegetal y toda la materia orgánica en general procede del CO₂ que hay en la atmósfera. En la medida en que somos capaces de incorporarlo a seres vivos o a la materia orgánica del suelo, lo estamos retirando de la atmósfera. ¿Qué pasa en Almería? Nuestros ecosistemas trabajan y son muy eficientes. Pero no van a ser igual de eficientes que un bosque tropical o un bosque templado. En las zonas áridas tenemos fundamentalmente matorrales. Los suelos del Cabo de Gata son un importante almacén de CO₂. Mantenerlo protegido y con una vegetación activa es un seguro de vida.
Encima en Cabo de Gata hay praderas de Posidonia oceánica del Cabo, un púlmon del Mediterráneo.
Secuestran mucho carbono y lo retirar de la atmósfera, mitigando los efectos del cambio climático. Tener ecosistemas bien conservados en un seguro de vida frente al inminente cambio climático.
El Mediterráneo es uno de los mares que más rápido se está calentando del planeta. ¿Qué impacto puede tener esto en Almería o en nuestro bienestar?
Me preocupa el planeta en general, pero el impacto mayor del cambio climático es sobre las personas: nuestro modo de vida, nuestra economía, la geopolíticas, la distribución de los negocios. El Mediterráneo es de los mares que más rápidamente se calienten. Que se caliente tanto implica Danas en otoño. La AEMET hablan ya de que las Danas no se producen sólo en las zonas costeras y que el riesgo aumenta en zonas de interior. Hubo una Dana en Toledo. Hay que adelantar la vendimia porque la uva madura antes. Los cultivos de melón en la Mancha se acaban secando.... Todo eso cambia nuestro estilo de vida. En términos de turismo, mucha gente ya busca refugios climáticos en lugar de destinos playeros. Todo eso a largo plazo imagínate...
En zonas de espesa vegetación baja la temperatura como tres o cuatro grados. Veo pocos árboles y poca sombra en los centros de las ciudades. Al menos aquí en el sur.
Claro. Si te pones debajo de un ficus en el Parque Nicolás Salmerón son cuatro grados menos que fuera. Muchos ayuntamientos no han entendido que no se puede enlosar. No es momento de enlosar las ciudades, hay que trabajar por tener sombra. Si habías proyectado un urbanismo equis hace cinco años, seguramente ahora esté obsoleto debido a las condiciones climáticas actuales.