Alfredo Alcayde y Jorge Ventura, los investigadores de Almería que triunfan en Pekín por 'dibujar' la electricidad
Los almerienses logran el prestigioso premio Geometric Algebra Computing Award con un método que convierte el comportamiento eléctrico en geometría

Los investigadores de la UAL ganadores en Pekín, Jorge Ventura y Alfredo Alcayde.
Quien espere encontrar probetas y batas blancas se equivoca de sitio. En una de las naves de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Almería dominan los cuadros eléctricos, enchufes, cables, medidores y bancos de ensayo. Y, pintados a gran tamaño sobre una pared, dos viejos conocidos parecen vigilar cuanto ocurre allí dentro: Thomas Edison y Nikola Tesla.
Bajo su mirada trabajan Alfredo Alcayde García, un ingeniero informático y Jorge Ventura Gil, ingeniero industrial que pasó por la robótica. Profesor e investigador el primero; doctorando de 27 años el segundo. Hace apenas unas semanas estaban a más de 9.000 kilómetros de esa nave, en Pekín, defendiendo una manera diferente de entender la electricidad. Regresaron con algo más que reconocimiento a su trabajo, lo hicieron con el prestigioso premio Geometric Algebra Computing Award 2026, concedido al trabajo del grupo TIC221 de la UAL en el congreso internacional AGACSE.
Estas siglas no dicen demasiado a quien no se dedique a las matemáticas. Traducido al lenguaje de la calle, es una de las grandes reuniones internacionales de las mentes más preclaras de las matemática, física cuántica y álgebra a nivel mundial. La décima edición se celebró en la Academia China de Ciencias y reunió a especialistas de algunos de los principales centros científicos del mundo. Y allí se plantó Almería.
The Big Bang Theory a la almeriense
Cuando intentan explicar quiénes acuden a estas reuniones aparecen matemáticos, físicos teóricos y especialistas vinculados a campos que al común de los mortales pueden sonarle directamente a The Big Bang Theory: relatividad, computación cuántica o física cuántica. La comparación les provoca risas. Porque la conversación con los dos investigadores salta de las matemáticas más duras a los videojuegos o la ciencia ficción con sorprendente facilidad.
Pero, entonces, ¿qué han hecho para ganar en Pekín? La respuesta sencilla sería decir que han aplicado álgebra geométrica a la ingeniería eléctrica. El problema es que eso probablemente deje al lector igual que estaba. Jorge Ventura encuentra una traducción bastante mejor. “La ingeniería tradicional lleva toda la vida utilizando un martillo. Nosotros nos hemos puesto una navaja suiza”.
La navaja suiza de Ventura
La navaja suiza, a la que hace referencia Jorge Ventura, permite hacer algo mucho más fácil de comprender: dibujar la electricidad. La corriente que recorre un cable no puede verse. Durante décadas, los ingenieros han estudiado su comportamiento mediante números, ecuaciones y transformaciones matemáticas. Con su apuesta, los investigadores almerienses han convertido esa información en geometría, en figuras que puedan observarse e interpretarse.
Es algo parecido a transformar una sucesión de números incomprensibles para el ojo humano en un mapa donde el ingeniero pueda ver por dónde viene el problema. “Es un mapa visual de la electricidad. Una tensión o una corriente puede representarse en el espacio mediante una curva. Cuando determinadas condiciones son correctas, esa figura se parece a un círculo. Si algo funciona mal, el círculo cambia, se aplasta o se deforma”, explica su ideólogo Jorge Ventura. Ahí reside buena parte del camino que los ha llevado hasta China.
Perturbaciones en la fuerza
El trabajo premiado, desarrollado por seis miembros del TIC221, emplea esa nueva mirada para analizar redes eléctricas trifásicas sometidas a perturbaciones, armónicos o desequilibrios y distinguir mejor la naturaleza de los problemas para poder actuar sobre ellos. Ventura, pone un ejemplo sobre como funciona su investigación.
Los investigadores conocen bien el sistema eléctrico almeriense y advierten de su gran paradoja: la provincia puede producir más energía, pero la infraestructura que debe transportarla limita su crecimiento.
Almería tira más que el DeLorean
Es entonces cuando la conversación salta a Regreso al Futuro. ¿Qué hay de los míticos 1,21 gigavatios que necesitaba el DeLorean para viajar en el tiempo? "Tenemos ya más de eso aquí en fotovoltaica", responde Alcayde entre risas.
"En Tabernas creo que eran 250, sino me equivoco". Almería tendría, sobre el papel, potencia suficiente para alimentar la fantasía de Hollywood; el verdadero reto está en disponer de una red capaz de transportar y aprovechar toda la energía que puede producir.