La Voz de Almeria

Almería

“Con que hubiera dos policías no le habrían tirado piedras a la procesión de la Soledad”

Los vecinos reclaman más seguridad para la zona del monumento del Cerro de San Cristóbal y recuerdan que lo del Viernes Santo fue solo una chiquillada

Pequeño paso hecho por los niños y niñas del Cerro de San Cristóbal.

Pequeño paso hecho por los niños y niñas del Cerro de San Cristóbal.

Álvaro Hernández
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El desafortunado suceso del pasado Viernes Santo, cuando un par de niños arrojaron piedras en la calle Pósito al paso de la procesión de la Soledad, ha vuelto a poner el foco en la seguridad del barrio del Cerro de San Cristóbal.

Desde la asociación de vecinos, compuesta por casi un centenar de residentes de esta zona con enorme potencial turístico, recuerdan que lo del Viernes Santo no fue más que una chiquillada sin mala intención, puesto que los niños de la zona se implican cada año el Viernes de Dolores cuando la Soledad sube, precisamente, al Cerro, donde es recibida por los más pequeños con cartulinas e incluso un pequeño paso con el que ‘saludan’ a la Virgen de la Soledad.

Pero, más allá de poner en valor las buenas iniciativas de los más pequeños en el barrio y subrayar que lo sucedido el pasado Viernes Santo no es más que una anécdota propia de niños, los vecinos del Cerro de San Cristóbal ponen el foco en la falta de seguridad que viene teniendo lugar en la zona.

Así, uno de los vecinos plantea que “con que hubiera una pareja de agentes de la Policía Local controlando mientras pasaba la procesión, no habría pasado lo de las pedradas”.

De hecho, los vecinos no comprenden cómo la Policía Local no estaba presente en la calle Pósito al paso de la cofradía cuando, precisamente, son de sobra conocidos algunos problemas de inseguridad en la zona.

Tanto es así que los vecinos se ven sorprendidos al saber que, a las puertas de la iglesia de Santiago, sí había varios agentes del GRIP (Grupo Rápido de Intervención de la Policía Local de Almería) y que, sin embargo, una calle más arriba no había ningún agente cuando pasaba la Soledad.

Tan solo una pareja de agentes, para controlar cuestiones derivadas del tráfico y mover las vallas que cortan la circulación en Semana Santa, hizo acto de presencia poco después, pudiendo intervenir con los niños que habían lanzado las piedras a la procesión.

Sumado a la afluencia turística de la zona en el día a día, que tras la intervención y las obras de rehabilitación se ha convertido en un constante ir y venir de autobuses turísticos, grupos de foráneos y turistas que acuden a conocer la imponente escalinata y el mirador del Cerro de San Cristóbal, los vecinos de la zona insisten en pedir más vigilancia y seguridad no ya para el barrio, sino para uno de los principales monumentos de la ciudad y que, cada día más, atrae a miles de personas.

De esta forma, el paso de la Soledad por algunas de las calles de su barrio ha permitido, en cierto sentido, poner el foco en una de las carencias de una de las zonas con más potencial turístico de la ciudad de Almería: falta seguridad en el día a día del Cerro de San Cristóbal y la Soledad lo demostró.

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