Manuel Hernández, el 'komisario' almeriense que lidera la Policía Foral de Navarra en Tudela con big data
Una vida entre Almería y el norte: "Navarra me dio hogar, familia y horizonte"

El Comisario Jefe de la Policía Foral de Navarra, Manuel Hernández en su despacho de Tudela.
Es ‘Juevintxo’ y la jornada concluye como debe terminar un jueves en Navarra: con la cuadrilla, un vino y una gilda que sabe a conversación tranquila y a descanso compartido. Antes de salir, un último gesto: cuelga la gorra con el escudo de las cadenas junto a la brillante txapela roja, en el perchero donde también reposa una metopa de Almería. Al cruzar la puerta de la ‘komisaría’, dos guardias saludan al jefe con naturalidad. Él responde igual, sin detener el paso ni la cercanía.
Para él, ese saludo cotidiano todavía conserva algo de sorpresa. No deja de ser llamativo que quien se presenta con una tarjeta de visita que reza 'tuterako polizia‑etxeko komisario burua' (Comisario Jefe de la Comisaría de Tudela) naciera tan lejos de Navarra. Pero a estas alturas sabe que la distancia se salva con trabajo, y que ciertos gestos compartidos valen más que cualquier origen.
Manuel Hernández Martínez nació en Almería capital en 1965, aunque su historia familiar mira más hacia el Bajo Andarax: su madre era de Rioja y su padre, ferroviario, procedía de la zona de Gádor. El oficio paterno lo llevó destinado a Alquife, y él creció escuchando relatos de trenes que parecían empujarle hacia la misma profesión. Pero no quiso seguir aquella ruta: la vocación le marcaba otro camino, el del servicio público.
Un almeriense de incógnito, 'vestido' de Telefónica
Pasó su adolescencia en el barrio de la Colonia de Los Ángeles, en una Almería que se desarrollaba y veranos interminables. Y con apenas 19 años emprendió su primer gran desplazamiento vital: en 1984 llegó a Navarra para servir en la Guardia Civil, joven, recién salido de la academia y con un acento del sur que contrastaba con el paisaje.
En los años tensos Era una época de noches tensas. España estaba golpeada por la violencia de ETA en aquellos años del plomo, y las comunicaciones con la familia eran limitadas. Él lo recuerda sin dramatismo, con naturalidad casi pedagógica. “Llegué con mucha ilusión. Mi familia lo pasó peor. Los que estamos en medio no vivimos el miedo igual”. Sus primeros destinos fueron de carretera y servicio: seguridad ciudadana, protección penitenciaria, motorista de Tráfico.
En 1991 ingresó en la Policía Foral, un giro que terminó de definir su vida. Para entonces ya había conocido a la que sería su mujer: “A los quince días de llegar. Me integró en su cuadrilla”, recuerda con una gratitud que aún se le adivina. La integración social exigía prudencia. “A los íntimos les decías quién eras. Pero con el acento andaluz… solías decir que trabajabas en organismos oficiales, como Telefónica”.
Sus compañeros son muy de casa. “El 98% son navarros de toda la vida”. Él, aunque nacido en Almería, ya se incluye en ese “de casa” sin esfuerzo. Tuvo tres hijos y resume su vida en el norte en una frase: “Navarra me dio hogar, familia y horizonte”. Pero su vínculo con Almería permanece. “Jamás he renunciado a mi tierra. Siempre he querido ir. Sabía que quería tener mi casa allí. Es mi tierra e ilusión, y siempre voy cuando el calendario me lo permite”.
Uso de la inteligencia y el dato
Su recorrido dentro de la Policía Foral es completo. Ha sido agente, cabo, subinspector, inspector, inspector jefe, comisario y, desde 2025, comisario principal al frente de una demarcación de 115.000 habitantes, 22 municipios y 177 efectivos. En 2016 llegó a la información y la inteligencia policial, un punto de inflexión que hoy marca su discurso.
Habla de ello sin tecnicismos, con claridad: “Desde 2021 trabajamos con un modelo dirigido por la inteligencia. Tener datos, información y conocimiento que evaluamos, analizamos y estructuramos. Y luego pasamos a la acción”. La gestión anticipada del dato permite reforzar patrullas, vigilar puntos sensibles o detectar patrones. Pone un ejemplo: los San Fermines del año pasado. “Hubo diez denuncias por agresión sexual.
Su experiencia en orden público también le ha permitido tender puentes con su tierra natal. En los últimos años ha impulsado programas de colaboración policial con Almería, que han incluido formaciones específicas a la Policía Local de controles, entradas en viviendas y contención psicológica en ambientes de gran tensión.
Detuvimos a los diez autores gracias a esta gestión de datos”. Al final del día, cuando cuelga la txapela antes de salir al ‘Juevintxo’, el ‘komisario’ Hernández vuelve a recordarlo: aquí encontró un hogar, pero su casa está en Almería.