Se rompe la pareja, pero no el acuerdo: más de la mitad de los divorcios en Almería son consensuados
Los divorcios consensuados superan a los contenciosos en Almería (648 frente a 561)

Imagen alegórica de una separación.
En Almería, la fotografía de las rupturas matrimoniales en 2025 dibuja una realidad propia dentro del contexto andaluz. La provincia registró un total de 1.232 procedimientos de disolución —entre divorcios y separaciones—, una cifra que la sitúa en una posición intermedia en el ranking autonómico, pero que esconde dinámicas internas relevantes.
El grueso de los casos corresponde a divorcios (1.209), frente a apenas 23 separaciones, lo que confirma que esta última fórmula ha quedado prácticamente residual. Más interesante aún es el reparto entre acuerdos y litigios: el 53,7% de los procedimientos fueron consensuados, mientras que el 46,3% se resolvieron por la vía contenciosa. Es decir, aunque predomina el acuerdo, el peso del conflicto sigue siendo notable.
Este equilibrio, sin embargo, se inclina ligeramente hacia la confrontación si se observa el papel de la provincia en el conjunto autonómico. Almería aporta el 10% de los divorcios no consensuados de toda Andalucía, una proporción superior a la de los consensuados (7,5%), lo que apunta a una mayor intensidad relativa de los procesos judicializados. Un patrón que también se repite en materia de guarda y custodia, donde los casos no consensuados tienen un peso especialmente destacado.
Rupturas mediadas
En este contexto, los datos empiezan a reflejar también el impacto de los cambios normativos y de práctica jurídica que se vienen impulsando en los últimos años. La progresiva implantación de mecanismos de solución pactada de conflictos, reforzada por la Ley Orgánica 1/2025, está contribuyendo a transformar la forma en que se gestionan las rupturas matrimoniales.
La norma apuesta de forma decidida por los denominados Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC), entre los que se incluye la mediación, como vía previa o complementaria al proceso judicial. Su objetivo es claro: reducir la litigiosidad, fomentar el acuerdo y aliviar la carga de los tribunales.
A la luz de los datos de Almería, este enfoque empieza a tener un reflejo tangible. El hecho de que más de la mitad de las rupturas se resuelvan por la vía consensuada, unido al descenso general de los procedimientos contenciosos y a la escasa incidencia de conflictos posteriores —como muestran las bajas cifras en modificaciones de medidas—, apunta a un cambio en la cultura jurídica y social de la ruptura.
Custodias
En este proceso, el papel de la abogacía resulta clave. La orientación hacia el acuerdo, la negociación previa y el uso de herramientas como la mediación está favoreciendo soluciones más rápidas, menos costosas y menos conflictivas para las partes. Lejos de una judicialización prolongada, se consolida un modelo en el que el asesoramiento legal se centra cada vez más en evitar el conflicto antes que en sostenerlo en los tribunales.
Así, aunque el volumen de rupturas sigue siendo relevante, especialmente en el contexto andaluz, los datos sugieren que en Almería se está produciendo una evolución significativa: menos confrontación, más acuerdo y una mayor eficacia en la gestión de los procesos de divorcio, en línea con los objetivos marcados por la nueva legislación.
La geografía judicial refuerza esta idea de concentración y contraste. Si se desciende al detalle territorial, los datos de 2025 revelan que la litigiosidad en materia de rupturas matrimoniales en Almería no se reparte de forma homogénea, sino que presenta una fuerte concentración en determinados partidos judiciales, con claras diferencias entre la capital y el resto de la provincia.
El principal foco se sitúa en el partido judicial de Almería, que actúa como auténtico epicentro de la actividad judicial en este ámbito. Solo este partido concentra 583 disoluciones matrimoniales, prácticamente la mitad del total provincial. Su peso es aún más evidente en los divorcios: reúne el 47,1% tanto de los consensuados como de los no consensuados, así como el 46,3% de las custodias no consensuadas. Es decir, no solo lidera en volumen, sino también en los procedimientos más complejos y conflictivos.
Roquetas sigue a Almería
A bastante distancia aparece Roquetas de Mar, con 178 disoluciones, consolidándose como el segundo polo judicial de la provincia. Destaca especialmente en los divorcios consensuados, donde concentra cerca de una quinta parte del total provincial, lo que apunta a un mayor peso de las rupturas de mutuo acuerdo en esta zona.
Por su parte, El Ejido (154 casos) presenta un perfil distinto, con una presencia relevante tanto en divorcios no consensuados como en custodias conflictivas. De hecho, es el segundo partido judicial en volumen de procedimientos contenciosos, lo que sugiere una mayor intensidad de litigio en comparación con otros territorios.
El siguiente escalón lo ocupan partidos como Vera (112 disoluciones), donde también se observa un peso significativo de los divorcios no consensuados, y Huércal-Overa y Berja, ambos con 74 casos, que mantienen una actividad más moderada pero constante.
En la parte baja del mapa judicial aparecen Purchena (40 disoluciones) y Vélez-Rubio (17), con volúmenes mucho más reducidos, reflejo tanto de su menor población como de una menor presión judicial en este tipo de procedimientos.
Otro indicador clave es el de las modificaciones de medidas no consensuadas —procesos que reflejan conflictos posteriores a la ruptura—, donde vuelve a destacar el peso de la capital: Almería concentra el 44% de estos casos, seguida por El Ejido (20,4%) y Roquetas de Mar (11%).
Andalucía destacada
Andalucía se mantiene como uno de los principales focos de litigiosidad matrimonial en el conjunto de España, aunque los últimos datos apuntan a un cambio de tendencia. En 2025, los órganos judiciales de Andalucía registraron 15.229 demandas de disolución matrimonial, lo que supone un descenso del 17,7% respecto al año anterior, en línea con una caída generalizada de este tipo de procedimientos en todo el país.
Pese a este retroceso, la comunidad sigue ocupando una posición destacada dentro de España, situándose ligeramente por encima de la media nacional en tasa de demandas por cada 100.000 habitantes. Este dato confirma que, aunque el volumen total disminuye, la incidencia relativa de las rupturas matrimoniales continúa siendo elevada en comparación con otras comunidades autónomas.
Por tipología de procedimientos, el divorcio sigue siendo la vía predominante en Andalucía, con la mayor parte de los casos resueltos mediante esta fórmula frente a las separaciones, que representan un volumen residual. Dentro de los divorcios, los consensuados continúan siendo mayoría, aunque los no consensuados experimentan una caída mucho más pronunciada, lo que sugiere una reducción del conflicto judicializado.
En concreto, los divorcios no consensuados registran el mayor descenso, mientras que los consensuados también disminuyen, aunque de forma más moderada. Esta evolución se repite en las separaciones, donde únicamente las consensuadas muestran un ligero incremento, frente al fuerte retroceso de las contenciosas. En términos territoriales, el reparto provincial refleja una clara concentración en las zonas más pobladas. Sevilla lidera el ranking autonómico en número de disoluciones, seguida de Málaga y Cádiz, mientras que Granada y Almería se sitúan en un nivel intermedio.
En la parte baja del ranking aparecen Córdoba, Jaén y Huelva. En conjunto, los datos dibujan un escenario en el que Andalucía combina un descenso significativo del número de procedimientos con una persistencia de su peso relativo en el contexto nacional. La reducción de los divorcios contenciosos y el mantenimiento de los consensuados como vía mayoritaria apuntan a una progresiva tendencia hacia soluciones pactadas, en un contexto en el que la litigiosidad matrimonial pierde intensidad, pero no relevancia estructural.