La Voz de Almeria

Almería

Astrid, la almeriense de 26 años que convierte el plástico de los invernaderos en una marca de moda

La joven diseñadora ha sido premiada en la categoría Innovación de los Premios a los Estudios Superiores de Enseñanzas Artísticas de Andalucía

A la izquierda, dos de los diseños de la colección premiada. A la derecha, Astrid Manzanares, la autora.

A la izquierda, dos de los diseños de la colección premiada. A la derecha, Astrid Manzanares, la autora.@davidlowzero

Elena Ortuño
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Modernas. Con volumen. Con personalidad. Prendas que no pasan desapercibidas y que parecen más armaduras que vestidos. Parches de vaquero reciclado cosidos con precisión milimétrica conviven con láminas de plástico transparente que atrapan la luz y la devuelven convertida en discurso. Siluetas amplias, hombros marcados, estructuras que protegen. Y, de pronto, un detalle en verde fosforito que rompe con los colores protagonistas y atrapa miradas.

Nada está puesto al azar. Detrás de esa colección que mezcla denim y plástico, dos de los materiales más contaminantes de la industria, está Astrid Manzanares Martínez, diseñadora almeriense de 26 años formada en la Escuela de Arte de Almería y graduada en Diseño de Moda en la Escuela de Arte de Granada. Sabe exactamente lo que hace y, sobre todo, sabe lo que quiere contar.

Su proyecto, una reflexión sobre la superficialidad y las máscaras en el siglo XXI, no solo ha logrado un 10 como Trabajo Fin de Grado (TFG), sino que también le ha valido un reconocimiento andaluz que confirma que el talento que nace en Almería también puede convertir el plástico de sus invernaderos en moda con mensaje.

'La era del plástico: la superficialidad en el siglo XXI'

Su colección ha sido premiada en la categoría Innovación en Moda de los Premios a los Estudios Superiores de Enseñanzas Artísticas de Andalucía de este año. Se trata de una crítica directa a la sociedad actual, tan llena de gente que, en su día a día, se coloca una máscara para ocultar su verdadero 'yo'. "Habla de idealizar la vida perfecta y del daño que están haciendo las redes sociales", explica la autora.

Si bien la veinteañera vive actualmente en Madrid y estudió la carrera en Granada, siempre ha llevado por bandera su tierra natal, y así quiso transmitirlo en sus diseños, para los que utilizó plástico reciclado de invernaderos almerienses y denim (vaquero) reutilizado de otras prendas: "El plástico representa esas capas que nos ponemos hoy: te protege y te aísla a la vez. El denim es lo que perdura en el tiempo", detalla con seguridad.

Una colección conceptual, con prendas que funcionan como teóricas 'armaduras'. Si bien no están diseñadas para ser vestidas en el día a día, la autora está convencida de su elección: "La moda no solo sirve para vestir. También lanza mensajes". 

De Almería al mundo: una trayectoria de superación

"Me ha gustado la moda desde siempre, pero nunca me hubiese imaginado que pudiera llevar esa pasión al ámbito laboral", reconoce a LA VOZ la diseñadora. Almeriense capitalina, comenzó estudiando Administración, una carrera que pronto abandonó: "Entendí que mi camino era otro. Cuando vi que era esto lo que se me daba bien, decidí potenciarlo. Mi familia siempre me ha apoyado desde el primer momento".

A pesar de sentir en sus entrañas que aquel era su camino, los inicios no fueron sencillos. Arrancó en la Escuela de Arte de Almería, donde cursó el grado superior en Patronaje y Confección. Aún recuerda su frustración al darse cuenta de que no sabía ni enhebrar una máquina: "Pensé en dejarlo cien mil veces, pero al final el esfuerzo tuvo su recompensa".

Astrid Manzanares Martínez, de 26 años, junto a su compañero Mauricio, los dos almerienses que ganaron, en diferentes categorías, los premios extraordinarios en Enseñanzas Artísticas Superiores.

Astrid Manzanares Martínez, de 26 años, junto a su compañero Mauricio, los dos almerienses que ganaron, en diferentes categorías, los premios extraordinarios en Enseñanzas Artísticas Superiores.La Voz

Tras un año sin poder acceder a estudios superiores, consiguió entrar en la Escuela de Arte de Granada, donde estudió el grado en Diseño de Moda: "Fue entonces cuando desarrollé todo mi potencial", admite con orgullo la almeriense. Y las pruebas hablan por sí solas: su TFG fue mucho más que un proyecto académico, fue un sacrificio puro: "Para presentarlo, sacrifiqué todo mi verano. Alquilé un local en Almería que no tenía ni ventanas en el que pasé meses cosiendo, 24 horas".

Lo cosechado

Al final, el resultado llegó: un 10 y un premio andaluz. Cuando le dijeron que su trabajo podría presentarse al certamen a nivel autonómico, no se lo creía: "Lloré, lo reconozco. Almería es mi tierra, es mi inspiración. Y ahora esa idea que tuve por echarla de menos... fue una sensación increíble". 

Ya había logrado un tercer premio en un desfile en Granada, pero aquello era "distinto": "Cuando me comunicaron que había ganado se me saltaron las lágrimas de nuevo. Estaba trabajando en Madrid y corrí a contárselo a mis compañeros. Aún no me conocían, pero tenía que decírselo a todo el mundo", rememora con una felicidad aún palpable en su voz.

Hoy, Astrid continúa en Madrid. Trabaja para una marca, pero no abandona su sueño: "Tengo claro dónde está mi objetivo, pero antes de correr hay que andar. Soy diseñadora y esa es mi pasión, así que seguiré formándome, haré un máster y luego impulsaré mis proyectos", concluye.

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