El viento de Elsa acaba con la palmera de Costabana
Situada en la playa

Más de un siglo llevaba la palmera enhiesta sobre la arena de la playa de Costacabana. Conoció la soledad absoluta, más vegetación, vecinos ingleses, luego españoles, cañizares que la envolvían, la construcción del paseo marítimo que hizo una curva para salvarla, los nuevos espigones y apareció en carteles de sus fiestas. Pero todo ello acabó anoche. El huracán Elsa la quebró cual débil palillo. Era viejecita pero toda Costacabana la quería. Era todo un símbolo de su playa que ya nunca será la misma sin ella. ¡Adiós, vecina y amiga!