La ruta clandestina del tomate marroquí

Cada día llegan camiones con hortalizas que se reetiquetan como de Almería

Mapa de la ruta seguida por los camiones desde Marruecos a Almería
Mapa de la ruta seguida por los camiones desde Marruecos a Almería La Voz

Lo que empezó casi como una anécdota, una más en la cadena de irregularidades que se producen en los mercados agrarios nacionales e internacionales, lleva camino de convertirse en un asunto de gravedad para los productores almerienses, la llegada de tomate y de otras hortalizas desde Marruecos que se reetiquetan y se venden como almerienses.


Ya se habla de una ‘ruta clandestina’ del tomate de Marruecos, una ruta que se inicia en explotaciones agrícolas ubicadas por lo general en el norte del país norteafricano, como el área próxima a Agadir, se traslada en camiones hasta el sur de España a través de los puertos de Algeciras o de Motril, y desde ellos se desplaza por carretera para acabar en almacenes situados en las zonas hortofrutícolas de Almería y en algunos casos en la costa de Granada.


En aumento
Las denuncias están a la orden del día y parten de organizaciones agrarias como Coag o Asaja, y con intensidad creciente de nuevas asociaciones que han cogido la bandera de la competencia desleal, casos de la Asociación Nacional del Sector Primario (Anseprim) o de Agricultura Viva en Acción de Almería, que hace unas semanas publicaba un vídeo con el que se denunciaba el cambio de cajas y de etiquetas.


El problema es que esa práctica está creciendo en los últimos años y, según denuncias como la que protagoniza el presidente de Anseprim, David Sánchez, lo que hace unos pocos años se utilizaba para completar pedidos por parte de algunas empresas, se ha convertido en un lucrativo negocio para algunas empresas. Paralelamente, se asegura que donde antes llegaban unos pocos camiones al mes, en la actualidad lo están haciendo varios diarios, entre tres y ocho, según Sánchez.



Vigilancia 
Esas rutas clandestinas han despertado la alarma no sólo entre los productores almerienses, sino que han obligado a la Administración andaluza a tomar cartas en el asunto. En la segunda mitad del pasado año la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible realizó más de 250 inspecciones en el campo almeriense, más del doble que el año anterior. La propia consejera, Carmen Crespo, explica que la mayoría de los productos sobre los que recae la sospecha del reetiquetado proceden de Marruecos.


La intensificación de los controles de este tipo de actividades, consideradas ilegales o fraudulentas, han dado ya pie a la apertura de al menos seis expedientes a otras tantas empresas comercializadoras de la provincia por lo que supone un fraude al consumidor español y europeo.

 

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