Agrupalmería: sentimiento, calidad y esfuerzo en su modelo de subasta
‘La familia Agrupalmería’ reunió a Cristina Campos y Eduardo Guirado en la finca de Ramón Blanes
La realidad de la subasta está experimentando una evolución en todos los sentidos hacia un modelo que viene a coincidir en buena medida con la esencia de Agrupalmería.
La segunda entrega de ‘La familia Agrupalmería abordó esta cuestión, con las aportaciones de la ingeniera técnica agrícola Cristina Campos y el comercial de campo Eduardo Guirado en un escenario excepcional: un invernadero donde se cultivan magníficos tomates lisos para cosechar en verde propiedad de Ramón Blanes, ubicado en el paraje La Loma de Pujaire. El objetivo era abordar la conexión entre las prácticas agronómicas y comerciales actuales con la realidad de Agrupalmería.
Sobre dicha evolución, Eduardo Guirado considera que “en lo que más se aprecia es en cuestiones como el cambio en los envases, en la atención a las exigencias del mercado y, en definitiva, en buscar la manera de que el agricultor obtenga la máxima rentabilidad”.
Fruto de su experiencia profesional cotidiana Cristina Campos, apunta que “al agricultor le gusta estar al tanto de todas las tecnologías, de las técnicas novedosas. Existen agricultores que, aunque ya son algo mayores y que han hecho las cosas de una forma determinada están abiertos a los cambios si reciben asesoramiento adecuado. Sobre todo cuando ven que pueden mejorar la producción y que las nuevas ideas permiten que el producto adquiera más valor”.
Guirado propone cerrar los ojos e imaginar este mismo invernadero hace tres o cuatro décadas, para luego abrirlos y reparar en los líneos repletos de tomate bajo un cultivo más eficiente y sostenible que genera productos acordes con las exigencias del mercado en términos de calidad y de seguridad alimentaria. Pero, el comercial de campo subraya que “sin olvidar nunca la rentabilidad del agricultor”.
Hay una pregunta inevitable en este contexto: ¿qué características especiales presenta una subasta cuando se ocupa de productos de una calidad excepcional por encima de la media?. Cristina Campos y Eduardo Guirado coinciden en la respuesta: “la subasta, al final, lo que valora es el trabajo que hace el agricultor”.
El comercial de campo de Agrupalmería pone como ejemplo la aportación de la subasta al valor del producto y a la proyección del trabajo del agricultor. Un ejemplo, es el hecho de que clientes de Agrupalmería en Barcelona piden expresamente tomates cultivados por Ramón Blanes, escenario de esta segunda entrega de ‘La familia Agrupalmería’. Sin duda, una excelente referencia de la aportación de Agrupalmería a la labor de los agricultores.
Todo este sistema de relaciones mutuamente beneficiosas presenta una faceta de destacable relevancia, como se puso de manifiesto en el desarrollo de la conversación.
Cristina Campos, desde su perspectiva técnica, explica al respecto que su trabajo consiste en apoyar al agricultor, ofrecerle la ayuda que le haga falta en temas como la fertilización, el manejo de cultivos en época de siembra o las variedades idóneas para la zona en cada época del año. Incluso, las prescripciones idóneas para un invernadero concreto, buscando siempre la rentabilidad. Esto supone que las variedades elegidas respondan a las necesidades del mercado”.
En buena medida, el servicio que prestan Cristina Campos, como técnico agrícola y Eduardo Guirado, como comercial de campo, viene a ser como si Agrupalmería pusiese a disposición del agricultor un departamento técnico y otro comercial. Cristina y Eduardo subrayan también el papel que desempeña el equipo profesional que atiende a los agricultores en las instalaciones de Agrupalmería por su carácter personalizado a la hora de solucionar cualquier incidencia.
El testimonio de Ramón Blanes aportó aspectos muy relevantes por su experiencia personal. Comenzó en 2001 a gestionarlo, pero su relación con Agrupalmería viene de mucho tiempo atrás, ya que era transportista, al igual que su padre, Manuel Blanes.
“Estos tomates tienen una cosa que no tienen otros que es la identidad. En Almería y en la “Agrupa”, la característica del tomate es el sabor, que es algo que da la zona. Conseguirlo cuesta trabajo, desde que siembras las plantas, porque desde ese momento ya son tuyas. Y cuesta trabajo sacarlas adelante”, explica ramón.
Ramón quiso también tener un recuerdo hacia una persona que fue un referente humano de Agrupalmería: Juan Becerra.