La nueva imagen de los invernaderos de El Ejido

Las obras y mejoras en infraestructuras que se están acometiendo en el municipio suponen una renovación del entorno con el objetivo de adaptarse a los nuevos tiempos

Vista aérea de los invernaderos del Poniente, donde se producen las frutas y hortalizas que abastecen al mercado europeo.
Vista aérea de los invernaderos del Poniente, donde se producen las frutas y hortalizas que abastecen al mercado europeo.

Entre todas las imágenes históricas que vemos de Almería, hay una que explica mejor que ninguna la transformación de la provincia en los últimos cincuenta años. En ella, se comparan dos fotografías tomadas desde el aire de la zona del campo de Dalías, una hecha en 1974 y otra en la actualidad. La comparativa ofrece una idea del ritmo con el que ha crecido el invernadero en Almería; la imagen de 1974 en la que apenas se vislumbran algunos puntos resplandecientes queda esombrencida por la imagen actual, donde la inmensa mayoría de la superficie queda escondida bajo un manto de invernaderos. 


El ritmo frenético al que se ha desarrollado la agricultura intensiva en Almería ha hecho que las infraestructuras y obras para adaptar en paralelo el terreno queden obsoletas. El resulto han sido extensiones kilométricas de explotaciones agrarias conectadas por caminos rurales que, en su mayoría, no estaban acondicionados a las necesidades de la zona, lo que resultaba en una serie de dificultades que lastraban la actividad agraria. 


En los últimos años, el consistorio municipal de El Ejido ha entendido estas necesidades históricas, que se unen a las demandas de una agricultura que fomente un entorno ambiental más sostenible. Entre las múltiples medidas principales tomadas por el Ayuntamiento para acometer reformas en esta dirección, hay dos que tienen un impacto directo en el entorno de las fincas: el Plan de Mejora de los caminos rurales y la Ordenanza de Invernaderos y su Entorno, donde se regulan aspectos como la recogida de pluviales en las cubiertas de las fincas o la instalación de setos 'reservorio' para fomentar el control biológico en el exterior de los invernaderos. 


Caminos rurales 




La mejora de la red de infraestructuras rurales ha supuesto una de las prioridades legislativas para el Ayuntamiento ejidense. El 'I Plan Municipal de Mejora de Caminos' aportó una cantidad de 7,5 millones de euros para mejorar la red primaria de carreteras y hacerlas transitables, a la vez que ensancharlas e implantar sistemas de drenaje de agua en caso de lluvias torrenciales.  


En total, más de cien kilómetros de red principal acondicionada, lo que supone la práctica totalidad de las vías que estructuran los distintos caminos rurales: Balerma, Pampanico, Cuatro Vientos, San Agustín, Las Norias, San Silvestre, etc. La gran mayoría de las localidades del municipio han experimentado mejoras en sus carreteras primarias. 


Sin embargo, el complejo entramado de carreteras que vertebra el ecosistema invernado del Poniente aún requiere de mejoras sensibles. La gran atomización de la propiedad hace que la red de caminos sea tan extensa que aún hay que reformar muchas carreteras secundarias y terciarias, asegura el concejal de Agricultura del municipio ejidense, Manuel Gómez Galera. "Necesitamos las ayudas del resto de las administraciones para llevar a cabo estas inversiones. De hecho, nos gustaría que las características tan singulares de este municipio fueran recogidas en las líneas de los fondos Feader destinadas a las mejoras en los caminos rurales", apunta el titular de Agricultura de El Ejido. 


La necesidad del Ayuntamiento de mejorar el trazado rural es compartida por sus principales usuarios. Juan Vidaña, agricultor y miembro del comité de El Ejido de COAG, considera el plan como una buena medida, aunque cree que el retranqueo –espacio que se deja entre el camino y la finca- es innecesario ya que se podría aplicar para darle anchura a la finca, aunque explica que "es algo que depende de la ordenación provincial del territorio, por lo que hay que trabajar para cambiar esa medida". 


Recogida de pluviales e 'infraestructuras verdes' 


Junto al plan del Consistorio ejidense para mejorar la red de carreteras hacia los invernaderos, la ordenanza municipal para mejorar el entorno figura entre las medidas destacadas para mejorar el aspecto del campo del Poniente almeriense. En este sentido, desde el Ayuntamiento son conscientes de que hay que "orientar el modelo agrícola al futuro". La ordenanza recoge dos importantes aspectos de cara a favorecer la higiene rural y la agricultura sostenible: la recogida y aprovechamiento de pluviales y la instalación de setos autóctonos para favorecer la lucha biológica en el exterior del invernadero.  


La recogida de agua de lluvia de la cubierta del invernadero se enfoca tanto desde el punto de vista medioambiental como desde el económico. Además de reducir los daños en el entorno y en las infraestructuras, este sistema de recogida de lluvias puede ayudas a reducir buena parte del consumo de agua para riego por parte de los propietarios de las fincas. De acuerdo con un informe realizados por la corporación municipal, tan solo aprovechando el 50% del agua –con una pluviometría anual de unos 280 milímetros- se podría abastecer hasta el 20% de las necesidades hídricas que tiene una hectárea de invernadero. 


"De todo lo que conozco en la provincia, esta ordenanza es una de las que mejor se adapta a las necesidades de los agricultores", apunta Juan Vidaña. Uno de los aspectos destacados de esta legislación es la gran implicación de distintas organizaciones sociales de la provincia, algo que consideran como una virtud tanto desde el Ayuntamiento como desde estos colectivos. No en vano, la ordenanza fue aprobada por consenso en el Pleno municipal. 


Las dos medidas introducidas por el Gobierno municipal suponen un avance en cuanto a la adecuación de los invernaderos del Poniente a los tiempos modernos. La sostenibilidad medioambiental se une a la necesidad de que la actividad económica que genera la agricultura tenga un componente cada vez más 'circular', aprovechando al máximo los recursos y cerrando ciclos productivos. El objetivo: convertir el mar de plástico en una ciudad jardín.  


 


 

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