María del Mar González: "La tierra y el agua son fundamentales para lograr el auténtico tomate Raf"
Esta empresaria agrícola cultiva y distribuye el auténtico tomate Raf por el que fue premiado su padre hace casi 50 años

María del Mar González, estriando tomate de su marca Peperaf, junto al autor de la entrevista Antonio Hermosa
María del Mar González Fortes, natural de los Llanos de El Alquián, tiene 47 años, y es una agricultora especializada en el cultivo del tomate Raf, algo que ha heredado de sus padres Francisca Forte Gálvez y José González Capel, que lo llevan cultivando desde hace más de medio siglo. “Hace más de 40 años les dieron una placa como primeros agricultores que cultivaban el tomate Raf”.
Ella estudio Infantil y Primaria en el colegio de El Alquián, y secundaria en la Compañía de María. Después inició en la universidad la carrera de Empresariales, “que no terminé, y me fui a trabajar a una tienda de muebles junto a la Plaza de Toros de Almería”. Se casó y tuvo dos hijas, que ahora tienen 15 y 11 años de edad.
Siempre ha estado ligada al mundo de la agricultura, echando una mano en el invernadero y en la selección y envasado de los tomates que producía su familia. “He estado estudiando y trabajando y he estado con los tomates, pero lo que es pegada al cien por cien al invernadero ha sido desde hace 10 años que he dejado todo y me he venido aquí a colaborar con nuestra marca Peperaf”.
María del Mar lleva la agricultura inyectada en sus venas. “Nos hemos criado con ella, prácticamente hemos estado toda la vida debajo de una mata de tomate”. Esta familia ha dependido de las dos hectáreas de cultivo bajo plástico que tenían sus padres y que ahora explota junto a su hermano José. “Con eso teníamos que vivir la familia entera, que en aquella época era más difícil, era más complicado cultivarlo. Porque no había las infraestructuras que hay ahora. Antes era otra época, se criaba más en la calle. Ahora tenemos más medios y se puede cultivar mejor que antes”. En la época de sus padres no existían almacenas y el estrío se realizaba sobre una estructura de cañizo. “Y a veces, sí se iba la luz, no tenían medios para solucionarlo. Ahora tenemos motores, tenemos un almacén para estriar y tenemos nuestros pesos para pesar el producto”.
En aquellos tiempos toda la venta se realizaba a través de una cooperativa. “Las cooperativas siempre han existido para vender los tomates, pero no teníamos otras vías de distribución, ni el conocimiento de poderlos vender en una página web a particulares”.
La mujer siempre ha sido un elemento más del sistema productivo del campo, pero era una figura silenciosa, no aparecía en la cadena de cultivo, selección y empaquetado del tomate. “El hombre era el que daba la cara y la mujer la que trabajaba detrás”. En los últimos años se ha producido una importante transformación dando visibilidad a las agricultoras. “Aunque sigue siendo complicado, porque hay que entender que todavía, en el siglo en el que estamos, en algunos sectores a la mujer le cuesta trabajo tener mayor presencia. En la agricultura todavía nos cuesta un poco de trabajo”. Esta empresaria reconoce que se ha dado un gran paso, “hemos avanzado mucho y creemos que vamos por el buen camino, pero todavía hay que concienciar al hombre de que la mujer también puede trabajar en este sector y convertirse en empresaria agrícola”.
El tomate que ofrece la marca Peperaf está considerado como el auténtico Raf. “Puede haber otros tomates que también estén buenos, pero el auténtico tomate Raf lo criamos nosotros. Sacamos la esencia de ese tipo de tomate. Existen otras variedades que también pueden estar bien, pero no son el auténtico. Por desgracia, se venden tomates con el nombre Raf, no siendo Raf”.
La clave está en tener la semilla y contar con los elementos naturales necesarios para conseguir una gran calidad. “La tierra y el agua es fundamental. Si no los tienes, el tomate Raf con ese sabor que caracteriza ese tomate no lo puedes sacar”. Las claves están en la salinidad de esos dos elementos. Contar con aguas salobres y que contengan unos minerales específicos. “El pozo que nosotros tenemos es especial. El agua discurre por esos cauces que decimos nosotros milagrosos, o escondida bajo tierra, cogiendo todos esos minerales, antes de llegar al pozo”.
María del Mar señala que la climatología es muy importante “Hay años que está más salina, otros años menos, dependiendo a lo mejor de donde llegue el nivel del agua, tocando esa roca que le ha dado ese sabor tan especial”.
Porque a fin de cuentas el tomate Raf se creó en Francia. Es una alternativa de la variedad Marmande francesa que en los años 60 del siglo pasado se implantó en el sudeste español. “Lo que pasa es que aquí sabe mucho mejor, porque tenemos una tierra muy salina y tenemos unas aguas muy especiales”.
Estos agricultores han conseguido comercializar su producto a través de las redes sociales. “Nosotros prácticamente todos los tomates los sacamos por la página web que tenemos, que es Peperaf.com, y luego lo vendemos en fruterías, restaurantes, y algunos mayoristas que también lo sacan fuera”. El producto se queda en Almería y, principalmente, en el resto de España. “Casi todo viaja hacia Madrid, Barcelona, Valencia, Valladolid, y otras provincias de España. Incluso lo mandamos a Bélgica y a Francia”.
María del Mar reconoce que es un trabajo duro y no quiere que sus hijas sigan en este negocio. “Es muy sacrificado. Un trabajo en el que puede ser que un año te salga bien, pero al otro año no. Es un trabajo inestable, donde el precio puede variar. A mí me gustaría que mis hijas, tuvieran un trabajo con más seguridad”. Pero también lo ve como un trabajo bonito. “Estoy en contacto con la naturaleza, un trabajo que empiezo por la mañana y termino a las 6 de la tarde. Es muy físico, un trabajo muy duro. Son 6 meses de cultivo intensivo en los que no tienes ningún día de descanso, pero luego tenemos nuestras vacaciones. No es como estar en una empresa en el que te obligan a tener dos turnos de 15 días de vacaciones, sino que tienes tu libertad de cogerte tus meses de vacaciones”.
La buena producción de tomate la tienen entre los meses de enero y mayo. “Puedes intentar cultivarlo a mediados de diciembre, pero es complicado porque los temperaturas han cambiado y hace mucho calor, y este tomate se tiene que empezar a cultivar con el frío, es decir, la flor y el fruto tienen que tener frío. Si se hace con calor, te arriesgas a no conseguir ese sabor característico que tiene ese tomate”.