El pueblo de Almería que se resiste a Halloween: "Aquí celebramos las castañas"
Felix mantiene viva una celebración de generaciones que cada 1 de noviembre reúne a sus vecinos

La celebración de las castañas en Felix en el año 2025.
En Felix, la llegada de noviembre no se entiende sin el olor de las castañas asadas, el chocolate caliente y los vecinos reunidos alrededor del fuego. Es una escena que lleva repitiéndose durante generaciones y que tiene una fecha marcada en el calendario: el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos. Sin embargo, mientras Halloween gana terreno en otros municipios, en este pequeño pueblo almeriense hay quienes tienen muy claro que la tradición de las castañas no puede acabar convertida en una fiesta de disfraces más.
Uno de sus grandes defensores es Avelino Tortosa, vecino de Felix y miembro de una asociación local que colabora en la celebración. "Mientras yo pueda, en Felix se celebran las castañas", asegura con una convicción que nace de sus propios recuerdos de infancia. No se opone a que los niños se disfracen, reciban caramelos o disfruten de alguna actividad de miedo. Lo que reivindica es que todo eso tenga cabida dentro de una fiesta que el pueblo lleva celebrando desde mucho antes de que Halloween empezara a hacerse popular.
La celebración no siempre ha tenido como escenario la plaza del Ayuntamiento, como es ahora. Antiguamente, los vecinos se organizaban en grupos y se reunían en casas, almacenes y, especialmente, en las "casillas", pequeñas construcciones agrícolas donde se guardaban los aperos de labranza. Allí, entre jóvenes y mayores, se compartían castañas, chocolate y otros alimentos durante la tarde y la noche.
Avelino no sabe precisar cuántos años tiene esta tradición ni cuándo comenzó exactamente. Sus hermanos mayores ya la conocieron y él la recuerda desde que era pequeño. Lo que sí tiene claro es que las castañas siempre se han celebrado el mismo día, independientemente de que caiga entre semana o en fin de semana.
El relevo de las generaciones
La preocupación de Avelino no nace de una falta de participación. De hecho, asegura que en Felix la fiesta sigue teniendo una buena acogida. Lo que le inquieta es el cambio de costumbres entre los más pequeños, acostumbrados a ver Halloween en televisión, las redes sociales y las celebraciones de otros municipios.
La cuestión salió precisamente durante una reciente reunión de la asociación a la que pertenece. Varias madres plantearon la posibilidad de organizar actividades de Halloween para los niños y solicitaron colaboración. Avelino les propuso otra alternativa: sumarse a la tradicional fiesta de las castañas e incorporar allí los disfraces, los caramelos y las actividades infantiles.
"Hay que inculcárselo desde pequeños. Si no, con el paso de unos cuantos años, desaparece el día de las castañas", advierte. Para él, la clave está en que las nuevas generaciones aprendan a reconocer esta celebración como algo propio de Felix, sin necesidad de renunciar a las actividades que más les divierten.
En realidad, los sustos y los disfraces tampoco son completamente ajenos a la tradición local. Avelino recuerda que, en algunas celebraciones, algún vecino especialmente bromista acababa disfrazándose para asustar a quienes pasaban por las calles menos iluminadas. Una costumbre que ha ido incorporando telarañas decorativas, calabazas y pequeños juegos de miedo, sin que las castañas dejen de ser las protagonistas.
El fuego vuelve a la plaza
La tradición regresará este domingo 1 de noviembre, a partir de las 17.00 horas, a la plaza del Ayuntamiento de Felix. Como viene ocurriendo desde hace años, el Consistorio organizará una celebración abierta a vecinos, habitantes de los cortijos y visitantes que quieran acercarse.
Las castañas se asarán allí mismo, sobre el fuego encendido en grandes bidones metálicos cortados, y se repartirán recién hechas en cartuchos de papel. Tampoco faltarán el chocolate caliente, los bizcochos y un poco de anís para los adultos. La música acompañará una tarde que se prolongará mientras queden vecinos con ganas de compartirla.
La asociación en la que participa Avelino contribuirá con actividades para los más pequeños, entre ellas reconocimientos a los disfraces infantiles y un espacio para hacerse fotografías.
Entre recuerdos de las antiguas "casillas", monaguillos que pedían por las puertas y nuevas generaciones que empiezan a descubrir la fiesta, Felix se prepara para repetir una escena que forma parte de su historia. Y Avelino seguirá haciendo lo mismo que lleva años haciendo: explicar a los niños que, cuando llega noviembre, en su pueblo se celebran las castañas.