Un pueblo de Almería se adelanta a la Navidad y celebra en octubre su primera Feria del Turrón
La iniciativa rescata una tradición que durante generaciones reunió a las familias alrededor de la lumbre y que hoy vuelve a ser parte de la identidad de Olula de Castro

Benjamín en una feria vendiendo sus turrones artesanales 'made in': Olula de Castro.
Estamos en octubre y muchos ya hemos visto mantecados, turrones, polvorones y panetones ocupando espacio en los supermercados. Cada año parece que la Navidad llega un poco antes y, cuando todavía estamos pensando en Halloween, los anuncios y los escaparates ya empiezan a recordarnos que las fiestas están a la vuelta de la esquina.
Y precisamente a esta moda se ha apuntado un pequeño pueblo de Almería. Olula de Castro tiene una tradición turronera ligada a las familias del municipio desde hace generaciones y este año ha decidido llevarla un paso más allá: el próximo domingo 25 de octubre celebrará su primera Feria del Turrón.
La cita quiere convertir durante una jornada este dulce en mucho más que un producto navideño. Habrá degustaciones y venta de turrón artesano, productos locales, artesanía, música, animación y actividades para todas las edades, pero también propuestas que permitirán conocer mejor el municipio y su patrimonio. Entre ellas, visitas a la iglesia y a la fábrica del turrón, además de un recorrido por el Belén situado en el punto Vuela.
Programación de la I Feria del Turrón de Olula de Castro
La feria arrancará a las 11:00 horas con la inauguración, y desde ese momento los visitantes podrán sumarse a diferentes propuestas. Una de las más directamente relacionadas con la identidad gastronómica de Olula de Castro será el taller de turrón, previsto a las 11:15 horas, una oportunidad para acercarse a las técnicas y recetas que han formado parte de la tradición del municipio.
Pero el programa quiere ir más allá del dulce. A partir de las 11:00 también estará abierta la barra con platos típicos como trigo y migas, dos propuestas que permiten completar la visita con otros sabores de la cocina tradicional local.
La feria también servirá para conocer Olula de Castro desde diferentes perspectivas. Entre las actividades previstas está la visita a la iglesia y a la fábrica del turrón, disponible a partir de las 11:15 horas y con inscripción previa en el stand de Turrones de Olula de Castro.
La programación incorpora además una visita del Belén situado en el punto Vuela, que podrá realizarse entre las 11:00 y las 13:00 horas. Una propuesta que, teniendo en cuenta que todavía estaremos en octubre, vuelve a poner esa particular conexión entre la feria y una Navidad que este año se adelanta considerablemente en Olula.
Para los más pequeños también habrá actividades. El programa incluye cuentacuentos infantil con pintacaras temático, con sesiones a las 11:45 y las 12:45 horas, mientras que quienes quieran participar en propuestas creativas podrán hacerlo en el taller de transferencia de imágenes sobre madera, previsto a las 12:45 horas.
A todo ello se suma un taller de aromaterapia y perfumes naturales, programado a las 11:45 horas, que amplía la oferta de actividades y convierte la jornada en algo más parecido a una experiencia de pueblo que a una feria gastronómica al uso.
El turrón que se hacía en las casas
Para entender por qué Olula de Castro dedica ahora una feria a este dulce hay que retroceder varias generaciones. Durante décadas, cuando llegaba el frío, las familias del municipio se reunían alrededor de la lumbre para preparar el turrón de Navidad. Almendras, miel, azúcar y clara de huevo formaban parte de unas recetas que se transmitían de padres a hijos y que cada familia podía adaptar a su manera.
El turrón era entonces mucho más que un dulce. Era una actividad compartida, una de esas costumbres que reunían a varias generaciones en torno a la cocina y que acababan formando parte de los recuerdos de infancia.
La despoblación y la emigración fueron cambiando esa realidad. Muchos vecinos tuvieron que marcharse a otros lugares y aquella tradición doméstica fue perdiendo presencia hasta quedar, en buena medida, en la memoria de quienes habían vivido aquellas Navidades.
Benjamín recuperó la tradición
Uno de ellos decidió que el recuerdo no tenía por qué quedarse en el pasado. Benjamín Martínez Mesas recuperó las recetas de los turrones de su infancia y puso en marcha la fábrica de Turrones Olula de Castro, un proyecto artesanal que volvió a producir el dulce en el propio municipio.
En su fábrica se elaboran variedades tradicionales como el turrón duro, el turrón a la piedra y el turrón de papa o turrón blanco, además de mantecados, polvorones y otros dulces. La recuperación de estas elaboraciones ha permitido que una tradición que durante años estuvo vinculada a las cocinas familiares vuelva a tener presencia y actividad en el pueblo.
La primera Feria del Turrón supone ahora un nuevo paso. La receta que antes reunía a las familias alrededor de la lumbre quiere reunir ahora a todo un pueblo y a quienes se acerquen hasta él.
Una excusa para descubrir el interior de Almería
Ahí entra también la vertiente turística de la iniciativa. La feria no se limita al turrón, sino que utiliza la gastronomía y las costumbres locales como reclamo para acercar visitantes a Olula de Castro.
La cita está organizada por el Ayuntamiento de Olula de Castro, con la colaboración de la Diputación de Almería y la Asociación de Mayores Piedra del Águila, con la colaboración de la Asociación Juvenil AMEDA y la Asociación de Moros y Cristianos, la Fábrica de turrón de Olula de Castro y la Asociación de Mayordomos. La participación de colectivos de diferentes edades refuerza además la idea de que esta tradición no pertenece únicamente al pasado, sino que puede seguir formando parte de la vida del municipio.
Para quienes buscan planes de otoño, la feria ofrece una forma diferente de conocer uno de los pequeños pueblos del interior de la provincia: gastronomía, patrimonio, artesanía y actividades en torno a un producto que cuenta una historia local.
Y todo esto ocurrirá el 25 de octubre, cuando todavía falte más de un mes para Navidad.
En un momento en el que los supermercados ya han empezado a vender los dulces navideños, Olula de Castro ha encontrado una manera mucho más propia de adelantarse al calendario: recuperar una tradición que lleva generaciones en sus casas y convertirla, por primera vez, en una fiesta para compartirla con todos.