Así es el turrón de Olula de Castro que revive la tradición navideña
Sin aditivos, ni colorantes, ni conservantes, solo la receta tradicional: "La de toda la vida"

Benjamín en una feria vendiendo sus turrones artesanales 'made in': Olula de Castro.
“¿Te acuerdas cuando llegaba el invierno y nos reuníamos todos en torno a la lumbre y mezclábamos azúcar, miel, almendras, clara de huevo… y nos poníamos a hacer el turrón?” Así empezaba la Navidad en Olula de Castro. Cada familia tenía su propia receta y aquellos días eran un ritual, como las antiguas matanzas familiares, pero con dulces.
Era un sabor único, a familia, a hogar, a pueblo. Se sentía el aroma de la almendra recién tostada, el dulzor de la miel que burbujeaba y el calor de la chimenea, mientras todos reían y compartían historias. Con el tiempo, la despoblación también llamó a la puerta de Olula de Castro y muchas familias emigraron buscando oportunidades laborales en grandes ciudades: en Madrid, Barcelona o incluso Francia o Argentina.

La entrada de Turrones Olula de Castro.
“Muchos vecinos del pueblo emigraron a Francia, a Argentina… Madrid, Barcelona…”. El colegio cerró, las calles se vaciaron y aquella tradición quedó guardada en la memoria de unos pocos.
El vecino que decidió rescatar un recuerdo
Benjamín Martínez Mesas no estaba dispuesto a que la receta de su infancia desapareciera. Hace cuatro años decidió recuperarla y así nació Turrones Olula de Castro. “Montar mi propia fábrica de turrones artesanales con la receta tradicional de mi infancia” fue la aventura que emprendió. Y aunque muchos llaman a su espacio “fábrica”, para quien llega al número 2 de la calle Iglesia en pleno corazón de Olula no hay máquinas industriales, sino olor a toda la vida: a infancia, a tradición, a productos frescos de la zona. “Hay que ir desayunado, porque uno realmente lo pasa mal oliendo tales delicias con el estómago vacío”, explican quienes visitan.

Benjamín mezclando la almendra a la masa del turrón duro.
Aquí no hay potenciadores de sabor, ni aditivos, ni excesos, ni florituras: solo producto de la tierra y mucho amor. “Todo es natural, usamos nuestra propia miel, almendras las compramos de la zona, hasta el turrón a la piedra sin azúcar lo hacemos con un edulcorante natural de abedúl…”. Todo con una limpieza y pulcritud que se podría comparar con la de un laboratorio.
Benjamín mezcla los ingredientes y se pone a amasar la joya de la corona: el turrón duro, cuya masa requiere hasta cuatro horas de elaboración para lograr su textura y sabor perfectos.
Olula de Castro baluarte de la tradición turronera
Olula de Castro ha sido durante siglos un baluarte de la tradición turronera. Las familias han elaborado turrones siguiendo recetas transmitidas de madres a hijos, usando ingredientes locales y métodos artesanales.

La masa del turrón en plena elaboración.
Los almendros que rodean el pueblo, acariciados por el sol mediterráneo, producen frutos llenos de sabor, mientras la miel de la región aporta un dulzor profundo y natural. La combinación de tradición y modernidad en la fábrica de Benjamín permite mantener las técnicas centenarias sin perder la calidad ni el espíritu artesanal.
Sabores que despiertan recuerdos
No solo hacen turrón duro. También elaboran turrón a la piedra, muy distinto al industrial, y el turrón de papa o turrón blanco, un tesoro tradicional de Olula, hecho con patata cocida, almendras y miel, que sorprende a los más escépticos.

Productos variados de Turrones Olula de Castro.
La gama se completa con mantecados, polvorones de chocolate y blanco, pastas de almendra y las nuevas bolitas de coco. Cada ingrediente y textura transporta a la infancia: la almendra crujiente, la miel dorada y el dulzor equilibrado del azúcar natural, recordando a la abuela diciendo “cuidado con las almendras, tantas no”.
La puerta que nunca deja de sonar
Aunque las calles parecen vacías, la puerta de Turrones Olula de Castro nunca deja de sonar. Vecinos, familiares y clientes de fuera entran y salen con cajas de turrón. “—Buenas tardes, Miguel. —¿Cómo estás, Pepe? —Vengo a por un turrón para hacer un regalo, me llevo el de medio kilo. —Buenos días, nos vamos ya a Madrid y queríamos llevarnos un surtido de turrones. Tres de cada para mi hermana, y ponme otro surtido de cada para mí también. ¡Ponme los polvorones de chocolate que me gustan mucho!”.

Benjamín elaborando el turrón a la piedra.
Este año se han elaborado más de 10.000 unidades, con pedidos de empresas, hospitales y ferias locales como las de Sabores Almería, Fondón y Bayarque.
La tierra como ingrediente esencial
El secreto no está solo en la receta, sino también en la tierra. Almendras, miel, limón y canela son seleccionados con cuidado, recordando la cocina tradicional del pueblo. Cada turrón es un pedazo de historia, un testimonio del vínculo entre Olula de Castro y su gente, que se mantiene vivo en cada bocado.
Turrones Olula de Castro no es solo un negocio. Es un puente entre pasado y presente, un acto de resistencia frente al olvido y un motivo para sentirse orgulloso. Mientras alguien siga encendiendo la lumbre y mezclando miel, azúcar y almendra con cuidado, Olula de Castro seguirá conservando su alma y su sabor. Lo que comenzó como un rescate de una receta familiar se ha convertido en la historia de un pueblo que, gracias a un dulce, sigue vivo.