Pueblos de Almería al abrigo de Sierra Nevada tan cercanos entre sí que podrás verlos en un paseo
En el corazón de la Alpujarra Almeriense se encuentra probablemente el caso más singular de la provincia. Fondón y la pedanía de Benecid están separados por menos de un kilómetro

Vista panorámica de Fondón.
La provincia, conocida por sus indómitos paisajes, que van desde los más de sesenta kilómetros que bañan la archiconocida costa de Cabo de Gata-Níjar hasta el cinematográfico desierto de Tabernas, guarda una excepción: el interior de Almería. Este es el caso de la Alpujarra Almeriense, en la hermosa vertiente sur de Sierra Nevada.
Sorprenden por su tranquilidad, su patrimonio y, claro está, también por pintorescos paisajes, ahora nevados. Y no es de extrañar, y es que, algunos pueblos están por encima de los 1.200 metros de altura sobre el nivel del mar, lo que explica sus gélidos inviernos fríos que contrastan con sus veranos suaves. A todo ello hay que sumarle que esta zona fue uno de los últimos refugios moriscos tras la Reconquista.
Y es que, durante el siglo XVI, se produjo la rebelión de las Alpujarras, a medio camino entre Almería y Granada. De ahí, gran parte de su historia y legado urbano, que aún conservan trazados moriscos, tinaos o pasadizos cubiertos y casas blancas con tejados planos, adaptados a la nieve que, en muchos casos, actúan como impermeable natural.
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Fondón y Benecid: un paseo tranquilo
En el corazón de la Alpujarra almeriense, a una hora de la capital, se encuentra probablemente el caso más singular de la provincia. En el margen izquierdo del curso alto del Andarax se encuentra la pequeña pedanía de Benecid, perteneciente al municipio de Fondón.
Ambos núcleos de población comparten una peculiaridad y es que están separados por menos de un kilómetro de distancia. Para llegar a este pequeño núcleo desde la capital fondonera, hay que dirigirse por calle Andalucía hasta calle Benecid, seguir esta vía, que cruza el Río Andarax a la altura del camping, y entrar por el Camino del Río hasta calle Real de Benecid, donde está la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista.

Algunos de los murales al óleo y pintados a temple.
La joya de Benecid, 'la Capilla Sixtina de la Alpujarra'
Una vez dicho esto, es hora de hacer un parón en el camino, porque en Benecid se haya uno de los tesoros ocultos de Almería: la ya conocida como 'la Capilla Sixtina de la Alpujarra'. La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, construida en el siglo XVI, antes de la Guerra de las Alpujarras, alberga una joya rectangular de 7,45 por 4,32 metros, dividida en tres naves, que le fue agregada al templo en la segunda mitad del siglo XVIII: el camarín de la Virgen de la Piedad.
El sendero continúa hasta Padules
Pero más allá de este binomio casi urbano, la Alpujarra de Almería ofrece una red de pueblos cercanos enlazables en una jornada. Desde Fondón, el camino hacia Láujar de Andarax discurre entre viñedos y laderas suaves. Algo más adelante, Padules completa una ruta que combina patrimonio, gastronomía y agua, con el rumor constante del río Andarax.

Mezcla de sobriedad serrana y una inesperada exuberancia: la del agua que resuena en sus canales, acequias y pozas como un legado antiguo, anterior a su propia historia. En 1568, en pleno levantamiento de los moriscos, las gargantas del río Andarax fueron escenario de la Batalla de los Canales, un enfrentamiento breve pero significativo dentro de la rebelión de las Alpujarras. Hoy, un monolito recuerda un conflicto que transformó para siempre la comarca.
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De aquel pasado pervive un paisaje agrícola de huertas, olivos y almendros, así como la iglesia de Santa María, construida en el siglo XVI tras la incorporación de la zona a la Corona de Castilla. Una sólida y austera construcción de estilo mudéjar que domina la plaza principal del pueblo.

Las Canales de Padules.
Pero, sin lugar a dudas, el gran atractivo natural de la zona es un cañón estrecho que el río Andarax atraviesa entre paredes de roca. Entre saltos de agua, pozas, cañones y recovecos, el río, a su paso por el municipio de los Padules, es considerado como un Monumento Natural, por la Junta de Andalucía.