José Manuel, el asesino de El Canalillo, y sus visitas a Salud Mental: "Sufría psicosis por el consumo de drogas"
El joven de 25 años, que se encuentra detenido y pasará a disposición judicial el jueves, cuenta en su historial con bastantes visitas al Hospital Universitario de Poniente

Agentes del GOAP de El Ejido en el momento de la detención de José Manuel.
Al grito de "soy un hombre y vengo a dar la cara", José Manuel, el joven de 25 años que presuntamente había asesinado cinco horas antes a su madre y a su padrastro, volvió a la barriada ejidense de El Canalillo para entregarse. Eran casi las 4 de la madrugada y allí, en el barrio en el que había perpetrado una auténtica masacre, le esperaban media docena de agentes del Grupo Operativo de Apoyo y Prevención de la Policía Local de El Ejido quienes le redujeron cuando aún portaba su arma, una pistola de 9 mm con la que acabó con la vida de Josefa y Luis Francisco y con la que dejó gravemente heridos a su propio hijo, de 7 meses de edad, a una vecina y a su hija de 21 meses y a un marroquí de 60 años.
Los agentes, que habían estado búscandolo durante toda la noche después de que huyera por los tejados de las viviendas de El Canalillo, quienes llegaron incluso a hacer uso de un dron con cámara térmica para darle caza, detuvieron a José Manuel, quien el próximo jueves pasará a disposición judicial acusado de ocho delitos, siete de asesinato u homicidio, consumados y en tentativa, y uno por tenencia ilícita de armas, pues no tenía licencia alguna que le permitiera portar el arma corta que dejó una noche de miedo y sangre en la barriada ejidense.
Armas y drogas
Pero a pesar de que en la noche del lunes José Manuel llegó a su punto álgido de violencia, no era la primera vez que el joven de 25 años protagonizaba episodios violentos ni altercados. Según consta en su ficha policial, tenía más de 15 detenciones e infracciones por tráfico de drogas, tenencia de drogas y por portar armas blanca, generalmente navajas. Armas como la que usó unos días antes para agredir, según fuentes cercanas al caso, a la madre de sus hijos y que ya era su expareja, quien tras el doble asesinato tenía "los ojos morados y un corte en la cara".
Y es que las armas eran una compañía habitual de José Manuel, al igual que las drogas. La Guardia Civil de Almería informó horas después de su detención que podría padecer algún trastorno mental y otras fuentes policiales apuntaban a que sufría esquizofrenia. Lo que sí era una realidad es que, como apuntan los investigadores, José Manuel tenía sus facultades mentales "mermadas".
Y así consta en su historial médico. Tal y como ha podido saber LA VOZ por fuentes cercanas al caso, el joven veinteañero era conocido en Salud Mental del Hospital Universitario de Poniente, en El Ejido, donde había acudido en varias ocasiones por episodios de psicosis inducida por tóxicos. Y es que el consumo de drogas como la marihuana era habitual por parte de José Manuel, lo que sumado a sus problemas mentales le provocaba esos episodios de delirio, alucinaciones y pérdidas de contacto con la realidad. Así, en caso de que se confirme el diagnóstico por enfermedad mental grave, esto deberá tenerse en cuenta para determinar su grado de responsabilidad en los hechos ocurridos.
Reconstrucción de los hechos
Pero ahora los investigadores tratan ahora de esclarecer si la noche de los hechos José sufrió uno de esos episodios, pero la reconstrucción del crimen no apunta precisamente a esa hipótesis. Y es que José Manuel podría haberlo tenido todo planeado, como demuestra que todo hace indicar que se encontraba en la calle Mar Adriático de El Canalillo cuando hasta el lugar llegaron, en el mismo vehículo, su madre biológica, su padrastro, su expareje y su propio hijo, de 7 meses de edad y quien se encuentra ingresado en la UCI Pediátrica del Materno Infantil Princesa Leonor de la capital almeriense después de recibir dos disparos en la cabeza y en la mandíbula.
Allí, en la citada calle, donde se amontonan casa de planta baja, un camino parcheado de hormigón e invernaderos, José Manuel habría disparado a Josefa y Luis Francisco, quienes no llegaron ni a bajarse del coche. Habría intentado hacer lo mismo contra su expareja, quien logró refugiarse en la vivienda con su hijo en brazos, aunque este fue alcanzado por dos disparos. Y repitió, los disparos, contra otra vecina de 19 años y su hija, de 21 meses, quienes salieron a ver qué ocurría en su calle. Además, volvió a utilizar el arma durante su fuga, en esta última ocasión contra Mohamed, un marroquí de 60 años al que descerrajó un disparo en la cabeza que le mantiene en la UCI de Torrecárdenas tras una complicada operación.
Con tal panorama, además de la acusación de dos delitos de asesinato en el ámbito de la violencia doméstica tras matar a su madre y a la pareja de esta, josé Manuel se enfrenta también a un presunto delito de intento de asesinato en el ámbito de la violencia de género hacia su pareja.