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La ruta de Almería perfecta para ir en noviembre: mar en calma entre volcanes y calas vírgenes

El otoño es una época perfecta para visitar las playas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y hacer senderismo para descubrir el entorno volcánico de la zona

Playa de Los Genoveses.

Playa de Los Genoveses.

Trinidad Rodríguez Fernández
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Cuando las playas se vacían de turistas venidos de todas partes del mundo y el calor veraniego da paso a una brisa suave, el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar se convierte en un paraíso para los senderistas. Especialmente, en noviembre sin las restricciones de acceso de vehículos. El paisaje desértico, propio de la provincia de Almería, se viste de tonos dorados, mientras que las aguas están tranquilas y la luz mediterránea regala sus mejores atardeceres.

Lo bueno de ir a lo largo del mes de noviembre es que ofrece un equilibrio casi perfecto. Las temperaturas rondan los 20 grados, el sol calienta sin agotar y las sendas están vacías. Otra ventaja es que, a diferencia del abarrotado verano, no hay prisas. Se puede caminar a cualquier hora, detenerse a observar las gaviotas o comer en la arena sin más ruido que el de las olas. 

Sin embargo, no hay que olvidar llevar calzado firme, agua abundante y algo de abrigo para la tarde. Y es que, aunque el clima sea amable, no conviene confiarse. Los caminos de Cabo de Gata, moldeados por el viento y la erosión, pueden ser resbaladizos. Además, también conviene saber que con el reciente cambio de hora, los días son más cortos, así que lo ideal es comenzar temprano y regresar antes del anochecer

Una ruta de doce kilómetros de ida y vuelta

Son apenas doce kilómetros de ida y vuelta, lo que supone de tres a cuatro horas de senderismo a un ritmo tranquilo entra ida y vuelta. La ruta más clásica y quizá la más hermosa parte del pueblo de San José. Desde aquí, un sendero costero se abre paso hacia las playas de Los Genoveses y El Mónsul, dos joyas que resumen la esencia del parque: paisaje volcánico, mar en calma y horizonte infinito.

Personas caminando por el sendero de Los Genoveses

Personas caminando por el sendero de Los GenovesesLa Voz

El sendero desde San José hasta los Genoveses

A lo largo de los dos kilómetros y medio que separan San José de los Genoveses, la senda se abre paso entre colinas suaves y miradores naturales. El tramo, de unos 40 minutos a pie, desemboca en una visión inolvidable: una amplia bahía de arena dorada, cerrada por montes de origen volcánico. 

Es la Playa de los Genoveses, llamada así por la flota genovesa que, según las crónicas, desembarcó aquí en el siglo XII para apoyar al ejército cristiano durante la conquista de Almería. Hoy, ese mismo escenario histórico se mantiene casi intacto, sin construcciones ni carreteras asfaltadas, solo el rumor del mar y el viento constante que modela las dunas.

La llegada a los Genoveses no solo recompensa al caminante con un baño en aguas transparentes, sino también con una lección de paisaje: un ejemplo de cómo la sencillez y la protección ambiental pueden convivir con el turismo respetuoso. Este primer tramo del sendero resume, en apenas tres kilómetros, la esencia del Cabo de Gata: soledad, luz y libertad.

Otros tres kilómetros y medio hasta Mónsul

De allí, el sendero asciende suavemente entre pitas y espartos hasta alcanzar El Mónsul, una playa mítica coronada por una gran roca central que emerge del mar como un tótem. Fue escenario de películas como Indiana Jones y la Última Cruzada.

Inigualable imagen de la Cala del Mónsul.

Inigualable imagen de la Cala del Mónsul.

El sendero, de unos tres kilómetros y medio, comienza cruzando la playa de los Genoveses hacia el suroeste. A partir de ahí, el terreno se vuelve más agreste, subiendo y bajando por suaves lomas que ofrecen panorámicas espectaculares. 

El primer alto en el camino llega en la Cala de los Amarillos, una pequeña ensenada escondida entre acantilados. Desde allí, el sendero se eleva ligeramente hasta alcanzar el mirador natural del Barronal, donde el paisaje se abre de golpe: dunas fósiles, arenales dorados y un mar que cambia de turquesa a azul profundo. 

Cala de Los Amarillos.

Cala de Los Amarillos.La Voz

La última parte del recorrido desciende hacia la Playa de Mónsul, una de las joyas más reconocibles de Andalucía. Su arena oscura y fina contrasta con la enorme roca volcánica conocida como la Peineta, esculpida por siglos de viento y sal. Aquí, el viajero encuentra un escenario cinematográfico —no por casualidad fue plató de películas como Indiana Jones y la última cruzada— y una sensación de aislamiento que invita al silencio.

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