El singular pueblo de Almería famoso por sus flores que figura entre los más bonitos de España
Sus cuidadas calles y la implicación de sus vecinos ha convertido a este municipio en una parada imprescindible

Imagen de archivo de Lucainena de las Torres.
Desde hace tiempo goza del privilegio de ser uno de 'Los pueblos más bonitos de toda España'. Sus flores, su gente y sus pintorescas y coloridas calles lo han convertido, con mérito, en una de las paradas imprescindibles del interior de la provincia de Almería.
Se trata de Lucainena de las Torres, el pequeño pueblo almeriense enclavado en la comarca de Los Filabres que destaca por sus flores y cuidadas calles. Tanta es la dedicación de este municipio con el tema floral, que tienen cada año una importante cita: el Día de las Flores.
Durante esta jornada anual los vecinos de la localidad se implican con esfuerzo y dedicación en decorar con flores y color sus calles. Esta práctica ha convertido a Lucainena en uno de los pueblos más bellos de Almería y de España. Actualmente, solo Mojácar y Níjar gozan también con el privilegio de tener el título de ser uno de 'los pueblos más bonitos de España'.
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Un legado minero
Lucainena no solo es conocido en la zona por su belleza y encanto, también por su importante legado minero. La minería dejó una importante huella en el paisaje e, incluso, hoy en día se puede recorrer la Vía Verde de Lucainena, una antigua línea de ferrocarril que transportaba mineral hacia el puerto de Agua Amarga.
También se pueden visitar los hornos de calcinación restaurados de la zona, que son todavía una de las estructuras que mantienen viva la tradición y el legado minero de los antepasados del pueblo.
Su pasado está marcado por su carácter estratégico y defensivo. Estuvo rodeado por una imponente muralla con siete torres, lo que le valió el nombre de Lucainena de las Siete Torres. Con el tiempo, estas estructuras desaparecieron y dejaron el nombre que hoy se conoce.
Una de las torres que aún sigue en pie es la de El Molinillo, la única que se ha mantenido durante los siglos y una estructura de defensa fundamental en la zona. Se mantiene gracias a su rehabilitación y reconversión como molino de viento en tiempos posteriores. En definitiva, uno de los pueblos con más encanto de la provincia que cada año concentra cientos de visitantes atraídos por sus llamativas y coloridas calles.