La ermita más original de Almería: no tiene paredes y tampoco hay nada en su interior
Es un lugar ideal para los amantes del paisaje y la fotografía

Una de las construcciones más singulares de la provincia de Almería.
Desde las alturas, rodeada por la sierra de Gádor y con vistas al mar, se alza una de las construcciones más singulares de la provincia de Almería. A primera vista puede parecer una estructura inacabada o abandonada, pero en realidad es una ermita. No tiene paredes, no hay imágenes en su interior ni bancos donde sentarse. Solo una planta cuadrada y una cúpula coronada con una cruz.
A diferencia de otras ermitas tradicionales, aquí no hay retablos ni decoración religiosa visible. La fuerza del lugar reside precisamente en su desnudez. Todo ello, en un entorno abierto al viento y al paisaje, lo que la convierte también en un excelente mirador natural.
La ermita de Felix, reflejo de la arquitectura islámica
La singular ermita de Felix, probablemente construida sobre una antigua estructura de origen musulmán, conserva aún elementos de la arquitectura islámica. La cruz, colocada después de la Reconquista, marcó su transformación en templo cristiano, dándole un nuevo significado sin alterar del todo su espíritu original, y que le hacer ser un vestigio de esa transición histórica que vivió la comarca y la provincia.

ERMITA DE FELIX
Pero la ermita de Félix no solo es historia: su ubicación la convierte también en un mirador natural de primer nivel. Desde allí se contemplan amplias vistas la bahía almeriense, incluyendo Aguadulce, Roquetas de Mar y la sierra de Gádor. Es un lugar ideal para los amantes del paisaje, la fotografía o simplemente para quienes buscan un momento de tranquilidad.
Cada 16 de agosto, los vecinos de Félix suben en procesión desde la iglesia del pueblo para celebrar allí las fiestas en honor a San Roque, su patrón. A lo largo del año, la ermita también atrae a visitantes curiosos, amantes de la fotografía o del senderismo, que se acercan por la belleza de sus vistas y el misterio de su arquitectura.

ERMITA DE FELIX
De acceso libre y a solo unos minutos a pie del casco urbano, esta pequeña joya es un ejemplo perfecto de cómo la historia, la fe y el paisaje pueden reunirse en un solo lugar. La ermita de Felix es una parada obligatoria para aquellos que exploran esta zona del Poniente y la baja Alpujarra almeriense.