Se buscan 100 mecenas para ayudar a empezar de cero a mujeres víctimas de trata
La Hermandad del Silencio y Cáritas de San Agustín enfocan su proyecto solidario de cada año al trabajo de las Adoratrices

Cuadrante para los donantes que apoyen el Proyecto Emaús de la mano de la Hermandad del Silencio y Cáritas parroquial de San Agustín.
Con cada inicio de curso, en el barrio de Alfareros arranca con fuerza un proyecto solidario construido con las manos y el esfuerzo de sus vecinos, impulsados por ese motor que es la parroquia de San Agustín y, en especial, Cáritas y la Hermandad del Silencio.
Si hasta ahora había sido habitual el apoyo al inicio del curso escolar de algunos niños y niñas del barrio, en este 2026 la iniciativa ha sido aún más ambiciosa, buscando apoyar a mujeres que luchan por empezar de cero sus vidas tras haber sido víctimas de explotación sexual.
En concreto, la Hermandad del Silencio y Cáritas Parroquial de San Agustín se han unido para buscar a, al menos, cien mecenas que impulsen el Proyecto Emaús de las Adoratrices. Tal y como detallan desde San Agustín, el proyecto "busca acompañar y ofrecer nuevas oportunidades a mujeres que necesitan recuperar la esperanza y comenzar de nuevo".
Como en años anteriores, se ha establecido una cuadrícula con un total de 100 huecos con un valor de 30 euros cada uno. Para hacer el donativo, este se puede efectuar en la sacristía de la iglesia parroquial de San Agustín o en el número de cuenta ES33 3058 0092 9527 2001 7457, a titularidad de la Parroquia de San Agustín e indicando como concepto el DNI del donante (para acceder a la desgravación correspondiente).
El objetivo del Proyecto Emaús de las Adoratrices es la integración social y apoyo residencial a mujeres en contextos de prostitución y victimas de trata con fines de explotación sexual. Para ello, busca ofrecer apoyo residencial a las mujeres y favorecer su acceso a la red de servicios sanitarios y laborales, promover la inclusión de las mujeres en la sociedad de una manera normalizada y acercarse al medio en contextos de prostitución.
Para ello cuenta con un recurso residencial (una casa de acogida y dos pisos de autonomía) y un equipo interdisciplinar al que se suman voluntarios y voluntarias que participan en la intervención integral que, desde el respeto a la dignidad y libertad, se lleva a cabo con las mujeres de forma integral.