'Tierra Tomada': 20 años fotografiando un barrio dominicano que recuerda a los asentamientos de Níjar
Juan Manuel Díaz reúne en el Centro Andaluz de la Fotografía 207 imágenes sobre una comunidad levantada durante años con chapa, madera y ladrillo

Una de las fotografías de la exposición Tierra Tomada, expuesta en el CAF.
Cuando Próspero Gómez se detuvo para observar los terrenos del antiguo aeródromo militar, ya desaparecido en aquel momento, se imaginó desayunando en el porche de una pequeña cabaña junto a su familia. Pensó: "¿Por qué no me puedo construir una guarida donde vivir con mi mujer y mis hijos aquí? Nadie está usando esta tierra".
Corrían los años 70 cuando el dominicano se construyó su hogar a base de chapa y algo de madera; un hogar que, al principio, no le duraba mucho. La policía se lo derribaba durante el día y él volvía a levantarlo por la noche: "No, yo no me voy a rendir", se repetía. Al tiempo no era una sola persona quien intentaba construirse un techo, eran muchas más. Aquel empeño terminó convirtiendo un antiguo espacio vacío de Puerto Plata, en República Dominicana, en un auténtico barrio.
Medio siglo después, el fotógrafo Juan Manuel Díaz Burgos ha convertido aquella historia de resistencia y de construcción de un lugar propio en 'Tierra Tomada', una exposición que reúne 207 imágenes en el Centro Andaluz de la Fotografía (CAF) y que se podrá visitar en Almería hasta el 5 de enero.

Una de las fotografías de la exposición.
Sus capturas recorren la transformación de aquel barrio y de sus habitantes: desde las primeras viviendas levantadas con lo que había a mano hasta las casas que, ladrillo a ladrillo y durante décadas, acabaron simbolizando el progreso económico de sus vecinos. Hoy, al escuchar las palabras de su autor, resulta inevitable encontrar un eco de aquellas primeras infraviviendas en los asentamientos que los trabajadores migrantes levantan en Níjar, entre caminos de tierra y rodeados de invernaderos, sin luz ni agua.
20 años de trabajo sobre un barrio cambiante
Díaz Burgos recayó en este proyecto por casualidad, pero la idea no caló hasta mucho tiempo después, a medida que el fotógrafo profundizaba en la realidad del barrio, el cual conoció allá por 2006 gracias a su asistente: "Él vivía allí. La primera visita que hice a su casa fue decisiva para comprender el lugar. Le dije: '¿Y esto? ¿Lo has construido tú?'. No podía creérmelo", relata. En su voz transmite la certeza que lo abordó en aquel momento, cuando tomó de pronto conciencia de que estaba ante una historia que merecía un seguimiento prolongado.
A partir de entonces comenzó a regresar al barrio durante sus viajes a República Dominicana y, con el tiempo, realizó visitas directamente dirigidas a la zona, para "convivir con ellos". Díaz, que siempre ha estado muy vinculado con el país y con el Caribe había trabajado previamente ya sobre la cultura y la sociedad dominicanas, pero antes de ceder ante este nuevo proyecto necesitó rascar las distintas capas de la historia para ver si merecía la pena ser contada: "Un proyecto no sale de la noche a la mañana. Tiene que haber un bagaje y una conciencia".
"A mí me gusta untarme. Me gust ameterme en la piel del protagonista, sentirla"
Comenzó a tomar sus fotografías en 2006. Veinte años después, da por finalizada la muestra que plasma en imágenes cómo un grupo de personas puede convertir un espacio abandonado en un lugar propio. "Hoy el mismo Próspero todavía mantiene con orgullo su casa y el barrio ha cambiado mucho, con viviendas, escuelas y servicios. No nos equivoquemos, sigue siendo un lugar en situación de vulnerabilidad. Pero también cuenta con casas muy ricas a las que me advirtieron que mejor no fotografiar. Ya podemos hacernos una idea de por qué", acaba susurrando el autor.
Un barrio dividido en dos
'Tierra Tomada' hace referencia al origen del barrio; un terreno que un grupo de personas necesitadas decidió hacer suyo. Inicialmente, el fotógrafo pensó en titular el proyecto 'Chapa, madera y bloc' , en referencia a los materiales de los que hacen uso para levantar las viviendas.

Una de las fotografías de la exposición.
Mientras la chapa y la madera son materiales que encuentran sus habitantes por ahí, "el bloque es el último escalón en la cadena de bienestar que ellos pueden soñar". Al final, la arquitectura se convierte así en una parte esencial del relato fotográfico.
Además de en las casas, el lugar también ha cambiado en extensión. "Antes la zona de la playa era imposible de habitar por la presencia de agua, vegetación y terrenos complicados, pero ahora se está empezando a ocupar". Esa nueva área que menciona también ha sido bautizada con un nombre peculiar: "Lo llaman El Bronx. Está prácticamente a medio hacer, lo he incorporado al recorrido de la exposición".

Una de las fotografías de la exposición.
Habla de un recorrido que pide respetar durante la visita al CAF y cuya intención es mostrar al espectador visualmente el barrio, desde sus habitantes y viviendas hasta otros aspectos de la vida cotidiana: "Lo que quiero es que la gente dé un paseo de un día por todo el barrio, por eso comienza de día y termina por la noche".
La religión en la exposición
Quien se adentra entre los recovecos de 'Tierra Tomada' acaba encontrándose un rincón dedicado a la religión. Para Díaz Burgos es un tema que debía incorporar al relato por la vinculación personal que siente con este. Habla de la presencia de creencias religiosas en una comunidad económicamente vulnerable y de cómo algunas personas destinan parte de sus escasos recursos: "Me duele muchísimo ver cómo a gentes tan humilde todavía van a pedirles el poco dinero que tienen", lamenta.
Al final, 'Tierra Tomada' no habla solo de un territorio ocupado, sino de las personas que lo habitan, que lo transforman y terminan dejando en él parte de su propia historia. Es, en el fondo, la misma mirada que recorre toda la obra de Díaz Burgos: acercarse al ser humano, incluso desde la necesidad.