La Voz de Almeria

Cultura

El fin de La Resistencia: el espacio cultural de la calle San Juan cierra a final de mayo

La asociación anuncia que dejan el local del barrio de La Almedina, "pero no las ideas ni las luchas"

Actividad realizada en el local de La Resistencia.

Actividad realizada en el local de La Resistencia.Cedida a La Voz

Evaristo Martínez
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La Resistencia, asociación cultural, social y política autogestionada y asamblearia, anuncia el cierre de su local en la calle San Juan, en el barrio de La Almedina de Almería.

Durante su existencia, han querido visibilizar a creadores noveles y propuestas alternativas antirracistas, ecologistas y feministas, además de organizar eventos de denuncia social y actividades comunitarias, contaban a LA VOZ con motivo de una publicación especial sobre espacios culturales alternativos de la ciudad.

Sus responsables comunican el fin de La Resistencia a través de un mensaje publicado en sus redes sociales en el que ponen la fecha: será el 31 de mayo.

Tres sedes

La de la calle San Juan ha sido la tercera sede de un colectivo que durante su existencia ha querido difundir una cultura abierta y accesible, eliminando barreras económicas y fomentando el pensamiento crítico y la solidaridad, explicaban a modo de ideario.

“Nacimos al calor del 15M, desde la organización popular y la necesidad de construir espacios propios frente a un sistema que expulsa, precariza y silencia. Empezamos en plazas, pasamos por distintos locales y en 2018 abrimos nuestro primer espacio en calle Murcia. Después vinieron la pandemia, los alquileres abusivos y los desplazamientos forzados: calle Real, y finalmente calle San Juan”, señalan en su comunicado.

Según su testimonio, cada mudanza ha sido “una muestra más” de la dificultad de sostener espacios autónomos “en una ciudad atravesada por la especulación” y por la “falta de apoyo” a los “proyectos sociales y políticos independientes”.

El espíritu de La Resistencia

Durante sus años de vida, La Resistencia ha programado de forma mensual charlas, exposiciones, teatro, filosofía, micro abierto, yoga, intercambio de ropa, capoeira, escritura creativa, cinefórum y otras propuestas.

También han recibido a autores y autoras como Lucía Mbomio, Anita Doniel, Carlos Taibo y Sara Torres, junto a artistas locales (Parraqueflow, Leyre Apellániz, Laura Gatalina, Pelaillo,...) y a gente joven que comenzaba a dar sus primeros pasos en el ámbito cultural.

Acopio de ayuda en la sede de La Resistencia en la calle Real para los migrantes que sufrieron el incendio del poblado chabolista de Don Domingo, en 2021.

Acopio de ayuda en la sede de La Resistencia en la calle Real para los migrantes que sufrieron el incendio del poblado chabolista de Don Domingo, en 2021.La Voz

Además, han desarrollado grupos autoorganizados como los de Consumo Agroecológico, Madres Resistentes, Club de Tejedoras y la Red de Apoyo Mutuo. 

Sin público, en el sentido tradicional, los asistentes a las propuestas de La Resistencia podían participar con una cuota voluntaria en un ambiente “inclusivo y colaborativo”.

¿Un adiós o un hasta luego?

A lo largo de estos años, La Resistencia ha sufrido el vandalismo de un grupo de extrema derecha que realizó diversas pintadas en la fachada de su local de la calle Murcia y pegaron en el mismo y en los alrededores pegatinas con la frase “Almería fascista”.

Sucedió a los pocos meses de su apertura y volvió a pasar tiempo después, en el comienzo de la pandemia, en esta ocasión con pintadas como “Asesinos del Pueblo” y “Soys [sic] criminales”.

“Hemos resistido todo lo que hemos podido”, señalan en la publicación. Y añaden: “Frente a la cultura oficialista y las políticas represivas, hemos apostado por la organización, el apoyo mutuo y la lucha colectiva. Pero sostener un espacio físico sin recursos y con menos fuerzas organizadas se ha vuelto inviable”.

La Resistencia abrió su primer espacio en la calle Murcia con un concierto.

La Resistencia abrió su primer espacio en la calle Murcia con un concierto.La Voz

De ahí que dejen el local de la Almedina, un cierre que, dicen, no es solamente suyo: “Es también el reflejo de un contexto que ahoga los espacios de disidencia”, apuntan.

Confiesan que desconocen si la desaparición de este espacio cultural será permanente y se preguntan si será “un adiós o un hasta luego”, pero tienen claro que aunque el local desaparezca no lo harán las ideas ni las luchas.

“Seguiremos. En otros lugares, de otras formas”, concluyen.

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