El guarda nocturno de camping que deslumbra en las letras almerienses
Emilio Picón, autor de ‘y racional’, charla este viernes con Juan Manuel Gil en la Feria del Libro de Almería

Emilio Picón, con su novela ‘y racional’.
En el principio de todo, hará unos cinco años, paseando durante los primeros compases de la desescalada, una frase: “Soy más de lo que necesito y menos de lo que sueño”. En esa oración, anotada en su libreta, está el germen de ‘y racional’ (Niña Loba), la nueva novela de Emilio Picón (Almería, 1977), una de las voces más singulares y rupturistas de las letras almerienses.
Cultura
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Evaristo Martínez
“Es un autor que merece siempre nuestra atención. Su literatura fronteriza, que va siempre a la cicatriz de la escritura, del pensamiento, resulta deslumbrante”, destaca sobre él otro escritor de la tierra, Juan Manuel Gil, cuya última obra, ‘Majareta’, acaba de alcanzar su tercera edición. Ambos charlarán hoy viernes 17 de abril en la Feria del Libro de la capital en un mano a mano bautizado ‘El trabajo, el placer y el dolor de escribir’ (Espacio de Lectura del Mirador, 18:00 horas).
‘y racional’, al igual que su anterior novela, ‘humanimal’ (también en Niña Loba), se gestaron durante la noche: Picón trabaja en la recepción de un camping mientras todos duermen. “Es lo que la gente suele conocer como un guarda, aunque esa figura ya no existe. Duermo durante el día, tengo las tardes libres y descanso los fines de semana. Así desde hace once años”, relata.
Después de estudiar Administración y Dirección de Empresas “por inercia” y trabajar en una oficina, la crisis le llevó a intentar sacarse una oposición y, de ahí, a trabajar en el camping. “Llevaba años dándole vuelta a la idea de dedicarme de lleno a la literatura. Y me di cuenta de que allí podía leer y escribir a placer, con serenidad, con concentración. No he puesto ni una coma de día”, reconoce.
Un inadaptado
Eso sí, Picón defiende que la singularidad de velar el sueño de los demás mientras se entrega a las letras no influye en su manera de escribir. Es consciente de que va en sentido opuesto al resto del mundo, de ahí que la rutina sea esencial. “Al trabajar de noche me di cuenta de que tenía que prestar mucha atención a la alimentación, al deporte, a la gestión emocional: estás diciendo a tu cuerpo que lleve el ritmo contrario”.
Algo que casa con la condición de “inadaptado”. “Lo digo sin afección emocional: de joven quizás me atormentaba, ahora hago gala de ella”. No busca “romantizar” ese perfil, sino que lo defiende “de manera sana”. “Y trabajar de noche es solo una consecuencia”, añade.
Algo de esa inadaptación, de estar entre dos mundos, late en ‘y racional’, que forma junto a ‘humanimal’ un “gran punto de partida” en su trayectoria como escritor, aunque ni de lejos estas sean sus primeras obras. En este último libro presenta a dos parejas heterosexuales y a un quinto personaje “excéntrico y misterioso” que le sirve para reflexionar sobre historia, ciencia y filosofía “de manera transgresora y provocadora”.
“No pasa nada fuera de lo común, la trama no es lo importante”, asegura. “El lenguaje nos habla sobre otros lenguajes, las metáforas son símbolos de otros símbolos y el argumento, si es que lo hay, no es sino un entrelazamiento generoso de nuestras potencialidades perceptivas más allá de lo cotidiano”, escribe al respecto en ‘Zenda’ sobre su novela, en la que la vigilia se funde con los sueños lúcidos, el amor platónico con el deseo carnal y las almas cambian de cuerpo.
En los márgenes
Esta huida de lo convencional coloca a Picón en un lugar singular: “En líneas generales hay dos tipos de autores: los que tienen formación académica y están ligados a la literatura por su profesión, como periodistas o docentes, y los que van haciendo distintos trabajos, son autodidactas y se mueven por los márgenes porque no terminan de encontrar su sitio”, explica sobre el camino que ha elegido. Y cita a Roberto Bolaño (‘Los detectives salvajes’), quien trabajó durante varios años en un camping de Castelldefels.
Es precisamente el autor chileno quien viene a la cabeza de Eduardo Boix, crítico literario ilicitano y gestor cultural afincado en Almería, cuando se le pregunta por Picón. “Es un artesano de la narrativa y ha conseguido realizar dos novelas de un nivel muy grande que se acerca a la novela total de la que han hablado entre otros Bolaño”, señala.