Los secretos del último gran rodaje en Almería: un auténtico oasis en el desierto
LA VOZ visita el rodaje de ‘Carta blanca’, un drama bélico ambientado en la Guerra del Rif que convierte Tabernas en el norte de África

‘Carta blanca’ se ha rodado durante seis semanas en localizaciones del Desierto de Tabernas y de Pechina.
El cine real, el que se trabaja día tras día mucho antes de que se haga la magia en la gran pantalla, tiene poco que ver con las alfombras rojas, el glamour de los preestrenos y las galas de premios. De hecho, se podría relacionar más con las duras jornadas bajo el sol que afrontan miles de curritos de toda clase y condición: el último gran rodaje que ha acogido recientemente Tabernas da muestra de ello.
En ‘Carta blanca’, adaptación de la novela homónima de Lorenzo Silva, Gerardo Herrero (‘Territorio comanche’) dirige a un batallón de legionarios que el próximo año transportará al público desde las salas hasta la Guerra del Rif, conflicto bélico en el norte de África que le costó a España miles de vidas y le valió, en buena medida, la miseria humana que estaba a punto de conocer de tú a tú.
En el grupo brillan con luz propia Iván Pellicer (‘Querer’) en la piel de Juan Faura, un joven cuya limpia mirada está a punto de ensuciarse entre las balas; Salva Reina (‘El 47’) como Kempler, legionario de origen alemán cansado de ir de guerra en guerra que evoca a aquel Alatriste al que puso rostro Viggo Mortensen; y Víctor Clavijo (‘La espera’) en la piel de Bermejo, el sargento que conduce a los suyos a una misión suicida contra un poblado bereber para intentar restañar la herida del cruento asesinato de su hermano en Annual.
Completan el elenco Joel Bosqued (‘El clan Olimpia’), Roberto Espinosa (‘VOM’), Almagro San Miguel (‘La Moderna’), Fran Berenguer (‘Besos al aire’) y Andrés Picazo (‘Amar es para siempre’), entre otros.
Hacia la madurez
“Cuando se alista a la Legión, él va con una idea. Y el viaje por el desierto, y con este pelotón, le cambia. Crece y se hace adulto”, cuenta Pellicer en el que será su primer papel protagonista en el cine.
Para Reina, el exterior, la “cáscara” de un papel como el suyo, es “lo más llamativo”, aunque lo realmente “complicado” es llegar a un personaje solitario, “con muchos secretos, muy oscuros”. “Esto es más duro que lo otro, que no deja de ser una anécdota. Pero bueno, sí, he visto muchas entrevistas de Toni Kross”, bromea en un guiño al acento que mostrará en pantalla y que hace extrañar su deje malagueño.

Salva Reina, antes de rodar una secuencia de ‘Carta blanca’ en el Desierto de Tabernas.
“Es el descenso a los infiernos de este pelotón que recuerda a ‘El corazón de las tinieblas’, de Joseph Conrad, o su versión en cine, ‘Apocalypse Now’, de Francis Ford Coppola. Y, al mismo tiempo, me gusta que sea una historia que apenas se ha contado en nuestro cine como es la Guerra del Rif”, detalla Clavijo en una pausa del rodaje, enfundado en el uniforme del sargento Bermejo. “Es un personaje complejo, un tipo que arrastra a su pelotón a la locura por una cuestión de venganza”, añade.
La adaptación de ‘Carta blanca’, Premio Primavera de Novela 2004, la firman Daniel Corpas (‘Cuando nadie nos ve’, ‘Malaka’) y el propio autor del libro, Lorenzo Silva. “No es un rodaje fácil: en exteriores, con calor, con bastantes horas al sol. Me está sorprendiendo la entrega con la que los ocho actores que representan el pelotón se están dando al proyecto. Todos han intentado imbuirse de la historia, del carácter de sus personajes y del carácter legionario, de tratar de entender lo que son los legionarios”, explica el escritor en conversación con este periódico antes de su última visita —de las varias que ha hecho— al set de rodaje.
El oficio del cine
Pero detrás de ellos hay mucho más. Hay toda una tropa completa que ya luce en la piel el moreno propio de trabajar en intensas jornadas de ocho de la mañana a las seis la tarde en mitad del Desierto de Tabernas. Una suerte de coreografía que representa, sin duda, la auténtica albañilería del cine: instala cámaras, monta carpas, repite toma, otra más, silencio, repetimos, cada vez hace más calor, terminamos secuencia, desmóntalo todo y mañana más, seguramente en otro punto del mismo desierto que enamora y deshidrata por igual.
Tras una semana en la localidad granadina de Atarfe, el rodaje continuó durante seis semanas más en el Desierto de Tabernas y El Chorrillo, en Pechina. El pasado 16 de septiembre, el proyecto superaba su ecuador y recibía a LA VOZ en el paraje conocido como Cabeza del Águila o Cerro Castillejo.

Campamento base del equipo de rodaje de 'Carta Blanca' en pleno Desierto de Tabernas.
Hasta allí se llega recorriendo varios kilómetros de ramblas desde el campamento base del rodaje, un auténtico oasis en el desierto. Si la imagen idílica y romántica de este tipo de parajes representa abundante vegetación y agua para que sobreviva el sediento perdido en la arena, el oasis de ‘Carta blanca’ es de otro tipo: de la nada se erige una pequeña ciudad con seis carpas y dos grandes camiones que sirven lo necesario para que el rodaje funcione.
En una de las instalaciones se plancha y se ‘mancha’ convenientemente la ropa para que la caracterización de actores y figurantes sea acorde al momento bélico; en un camión, varias lavadoras funcionan a pleno rendimiento; en otro par de carpas, los figurantes se prueban su vestuario y maquillaje y caracterización esperan al siguiente ‘herido’. Enfrente, producción ha instalado lo necesario para tener una oficina funcional en pleno Desierto de Tabernas, con ordenadores e impresora incluidos.
Agua en el desierto: la vida y el trabajo que da el cine
El oasis no es solo la construcción de la infraestructura necesaria para un rodaje. También trae un chorro de vida y trabajo a Almería: junto a los trabajadores del audiovisual venidos hasta Tabernas, están codo con codo almerienses que ven en cada proyecto que llega a nuestra tierra una oportunidad de ganarse la vida con el cine.
Es el caso del almeriense Miguel García Morales, que graba de forma paralela el ‘making of’; el de Sergio Peralta, 15 años ligado a los rodajes; o el de otro Sergio, el ‘driver’ tabernense que lleva en furgonetas negras al equipo de un lado para otro.
Vida, en forma de trabajo, en mitad del desierto. Como el que tienen los almerienses que trabajan para La Diligencia, la empresa de catering que ha desembarcado en Tabernas para dar de comer a diario a las gentes del cine.
A medio camino entre el hobby y ganar algo de dinero, están los figurantes, seleccionados por la agencia Ana Durá. En la jornada abierta a la prensa, varios de Málaga, El Ejido y Almería van a pasar a la historia del cine patrio muriendo bajo el sol de Tabernas en un blocao construido para la película.
Uno es un viejo conocido de las cámaras. De nombre David López, se hace llamar ‘Amadís’ desde que se leyó el Quijote y se quedó prendado por Alonso Quijano. Amante del cine de ciencia ficción (del duro, el que presenta a Hitler cabalgando sobre un dinosaurio), ‘Amadís’ hace reír a Pepa Domínguez, la veterana script —más de 30 años de experiencia— que escruta el monitor para certificar la continuidad de la secuencia. Cerca de ellos, el guionista Daniel Corpas ve cómo los personajes transmutan del papel a la pantalla.
Esa es otra cosa que trae un rodaje debajo del brazo: la vida de una familia. Durante semanas, personal de todo tipo convive y gira alrededor de un mismo planeta como satélites de ‘Carta blanca’, el proyecto que les une. Si los músicos de Sabina son una tribu y sus familias comen de las giras del genio del bombín, Gerardo Herrero lleva consigo (y junto a su productora, Tornasol) a un grupo de profesionales que han logrado lo que muchos anhelan: vivir del audiovisual y ser curritos de la magia de la gran pantalla. Por duro que eso sea.