El almeriense que aún guarda las manos de William Levy: “El arte se paga”
Joaquín Berenguel convierte el molde en una obra de arte para “poner en valor la cultura de la ciudad”

Joaquín Berenguel con el marco con las huellas de William Levy y la frase 'El arte se paga'.
El molde en el que el actor William Levy plasmó sus huellas durante un homenaje en el Festival Internacional de Cine de Almería (FICAL) ha acabado convirtiéndose en una obra titulada ‘El arte se paga’. La silueta de las palmas del hispano-cubano debía instalarse en el entorno del Auditorio Municipal Maestro Padilla, según anunció en su momento el Ayuntamiento de la capital, para inaugurar un segundo Paseo de la Fama, al estilo del ya existente frente al Teatro Cervantes. Sin embargo, aquello nunca sucedió.
Ahora, año y medio más tarde, el artista Joaquín Berenguel (Almería, 1993), encargado de inmortalizar las manos del astro latino, ha expresado mediante una acción artística que nunca cobró por aquel trabajo, que ha conservado y cuidado durante todo este tiempo.
Fue en el Laboratorio Artístico Arlequín —espacio que dirige en el barrio de Villa Blanca—, cuando Berenguel sorprendió el pasado viernes a los asistentes (allí imparte talleres) al descubrir, oculto bajo una túnica de terciopelo rojo, un marco blanco con la impronta dactilar y el nombre del protagonista de ‘Café con aroma de mujer’. “El arte se paga”, escribió con témpera roja sobre el cristal, tal como pudo verse en vídeos en Instagram.

Joaquín Berenguel, antes de escribir 'El arte se paga' sobre el cristal del marco.
“Lo he hecho porque me daba mucho apuro que nadie supiera qué pasó con aquel molde. Realicé aquel trabajo con mucha ilusión y nunca me pagaron. Pero, más allá de eso, he querido subrayar con esta acción la precariedad que afecta al mundo del arte. Aquel molde se ha convertido ahora en una obra que expresa otras cosas”, detalla en conversación con LA VOZ.
Baño de masas
Berenguel, graduado en Bellas Artes y con un Máster en Gestión y Producción Artística, ambos títulos por la Universidad de Murcia, recibió el encargo del Ayuntamiento una semana y media antes del homenaje público a Levy, quien acompañado de distintos representantes institucionales se dio un baño de masas a las puertas del Maestro Padilla la mañana del sábado 25 de noviembre de 2023.
“Les ofrecí la opción de que dejara las huellas en arcilla polimérica para que después pudieran sacar otros moldes, según cómo quisieran exponerlas. Presenté el material en una caja, me dijeron que había quedado precioso y comenzó el acto. Ante el público, se refirieron a mí como ‘el experto de las huellas’, sin llamarme por mi nombre”, recuerda el artista.
Berenguel charló con el actor para indicarle cómo presionar sobre la arcilla y posó junto a él para la prensa y los fans. “Al terminar, pregunté qué hacía con las manos y nadie supo decirme nada, así que me las llevé a casa. Ese material hay que conservarlo humidificado y en frío, porque si no, se cuartea”.
Transcurrieron las semanas, sin resultados. “Siempre estaban muy liados: si no era Navidad, era porque llegaba San Valentín”, comenta con cierta resignación.
Y vuelve FICAL
Centrado en su labor como artista, Joaquín Berenguel dejó pasar el tiempo y volvió a contactar con el Ayuntamiento en noviembre de 2024, con motivo de un nuevo FICAL. “Me dijeron que querían exponerlas y me pidieron tres presupuestos distintos. Se decantaron por el segundo: el molde original enmarcado en cristal museo. Yo mismo encargué la enmarcación, que quedó preciosa”, señala.
Pero el festival acabó, esta vez ninguna estrella dejó sus huellas impresas y Berenguel seguía siendo el guardián del molde original, ahora enmarcado. “Me dijeron que tenía que redactar un proyecto para poder cobrar. Lo hice y nunca obtuve respuesta, solo que estas cosas van lentas. Así que he querido dirigirme a otros artistas para poner en valor la cultura de la ciudad. Por ellos y por mí, he convertido las manos en una obra con mensaje”, manifiesta.
Entre los materiales y la enmarcación, el coste del trabajo no llega ni a los 800 euros. Ahora, ‘El arte se paga’ y las manos de William Levy pueden valer mucho más.