La Voz de Almeria

Cultura

Los festivales de Almería resisten a Israel: así se han librado del polémico fondo KKR

La provincia se queda fuera de la larga lista de eventos en manos del grupo de inversión

Un festival en la provincia de Almería.

Un festival en la provincia de Almería.Juanjo Leal

Alberto Godoy
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La compra de Superstruct Entertainment —una de las plataformas de festivales más grandes del mundo— por el fondo de inversión estadounidense KKR ha sacudido la industria musical española y abierto un profundo debate sobre la independencia y los valores de la escena festivalera. El fenómeno ha implicado a decenas de eventos en todo el país, desde grandes referentes como Sónar, Viña Rock, FIB Benicàssim, Resurrection Fest y Arenal Sound, hasta otros de menor tamaño. 

Sin embargo, en Almería, ningún festival pertenece a Superstruct, lo que ha permitido a la provincia mantenerse al margen de la polémica y de las presiones económicas y políticas que han llegado con la entrada de los grandes fondos de inversión.

El fondo KKR (Kohlberg Kravis Roberts), fundado en 1976 y con una cartera de inversiones que abarca desde energías renovables hasta infraestructuras y tecnología, ha sido señalado por su implicación en negocios vinculados a Israel, especialmente en el sector inmobiliario, lo que ha desencadenado una oleada de rechazo entre artistas y grupos musicales, tal y como recogen medios como El Salto o El Confidencial

Grupos como La Raíz, Boikot, Reincidentes o Sons of Aguirre han manifestado públicamente su negativa a actuar en eventos ligados al fondo, provocando un efecto dominó de cancelaciones, devoluciones de entradas y campañas de boicot en redes sociales. “Hemos decidido no volver a participar en el festival Viña Rock ni en el resto de festivales adquiridos por KKR hasta que no cambien de manos”, declaraba Sons of Aguirre en un comunicado.

El impacto ha sido especialmente notorio en festivales como Sónar, que ha tenido que gestionar devoluciones y permitir símbolos de apoyo a Palestina. “El equipo de Sónar siempre hemos trabajado y trabajaremos con la premisa de favorecer el respeto por los derechos humanos universales. El festival condena firmemente todo tipo de violencia”, transmitía la organización.

Almería, al margen

Pero mientras la polémica sacude la escena nacional, la provincia ha permanecido ajena al fenómeno, y es que entre los nombres que componen la lista de festivales en manos de Superstruct no aparece ninguno almeriense. Este medio ha contactado a varios de los festivales más importantes de la provincia para conocer su visión sobre este fenómeno y los intentos de compra por parte del grupo. Debido a la complejidad del asunto, han querido mantenerse en el anonimato.

Uno de los festivales consultados lanza una reflexión crítica sobre el impacto de los fondos de inversión: “Estos fondos de inversión que aparecen son game changers, empiezan a trabajar con un presupuesto casi ilimitado, se ven con medios que casi provoca que la competencia sea desleal. Los fondos han cambiado por completo la historia de los festivales”.

“Hubo conversaciones, hubo contactos"

El festival reconoce contactos por parte de Superstruct hace un par de años: “Hubo conversaciones, hubo contactos. Cuando contactaron con nosotros nuestra respuesta fue negativa. Nos parecía vender el alma al diablo”. Del mismo modo, instan a ser prudentes, ya que “no puedes decir que un festival es proisraelí porque el fondo que lo maneja tiene intereses inmobiliarios en Gaza, hay que andar con pies de plomo ante temas tan complejos”.

“Creo que la mitad de los festivales no sabían dónde se metían, es el problema de la letra pequeña”, añade otro de los promotores consultados. Además, comentan, han tenido que dar explicaciones a sus seguidores: “Hemos tenido que contestar un montón de mensajes a raíz de la noticia. Nos han preguntado mucho: ‘oye, ¿vosotros tenéis algo que ver con esto?’. Porque el público tiene conciencia y dice: ‘no quiero participar en algo así’”.

Otro de los festivales contactados confiesa que no han llegado a recibir ofertas de Superstruct en ningún momento. “De todas formas, está bastante claro por lo que se canta, por los artistas y por lo que representamos con qué causa nos identificamos”, confiesan.

La cultura española, en contra

La entrada de KKR en el sector ha puesto en evidencia la tensión entre el modelo industrial de los festivales y la defensa de la independencia y los valores propios de la música en directo. Más de cien artistas y bandas de música —de momento— se han desmarcado de los macroeventos con participación del fondo estadounidense. Asimismo, el propio ministro de Cultura, Ernest Urtasun, salió a declarar que “no son bienvenidos en España, no son bienvenidos a la cultura española”. 

Según ha podido saber este medio, los festivales que han participado en el artículo no tienen ningún tipo de participación ajena. Por su parte, otros festivales de la provincia contactados han decidido mantenerse al margen del mismo. 

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