La Voz de Almeria

Cultura

Memoria gráfica del ‘spaghetti western’

Valen García, con el libro \'Guía del spaghetti western\' que se publicará en los próximos meses.

Valen García, con el libro \'Guía del spaghetti western\' que se publicará en los próximos meses.

Evaristo Martínez
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Entró en el género de la mano de Bud Spencer y Terence Hill pero fueron “el poncho y las curvas” de Raquel Welch en Ana Caulder, aquella heroína que desnudó su venganza bajo el cielo de Almería, los culpables definitivos de que germinara su pasión por el spaghetti western. Una devoción que le ha hecho adoptar un seudónimo, como los italianos que buscaban entrar a lo grande en el saloon de Hollywood, para firmar su primer libro.

Valen García (Azpeitia, Gipuzkoa, 1970), o lo que es lo mismo Ron B. Sobbert, es el autor de Guía del spaghetti western, un recorrido por la memoria gráfica de un buen puñado de aquellos largometrajes rodados entre 1962 y 1978. La aventura empieza con títulos como Tierra brutal y Torrejón City y se prolonga hasta Montura de plata y Los siete del grupo salvaje.

La obra, que busca ser una “útil y exhaustiva” guía de consulta y llegará a las librerías antes de final de año, le ha llevado tres años de trabajo y va a ver la luz gracias a una implacable campaña de micromecenazgo, con la que ha recaudado casi 9.300 euros cuando se había fijado la meta de lograr 6.500.

Director creativo y fotógrafo aficionado, García gestiona además junto a Güido Maltese, Xavi J. Prunera y Jesús Cendón el blog The Wild Bunch Western. En esta entrevista publicada en la edición impresa de LA VOZ DE ALMERÍA detalla cómo se ha gestado este proyecto.

¿De dónde viene su afición por el spaghetti western?

Desde pequeño siempre nos ha gustado jugar a indios y vaqueros. Recuerdo que solíamos ir a ver películas de Bud Spencer y Terence Hill al cine aunque mi pasión germinó el día que, de muy jovencito, en un cine de verano, quedé prendado por el poncho y las curvas de Ana Caulder. O lo que es lo mismo, de Raquel Welch.

¿Cómo surge la idea de realizar esta guía?

Desde hace años he ido apuntando en una libreta los spaghetti que iba viendo, completándolo con el título, director, sinopsis... Llegó un momento en que mi mala memoria no recordaba si había visto o no una película así que lo transformé a un archivo digital, incluyendo la portada. Más adelante, algunos amigos me sugirieron la idea de hacer con ello un libro. Me parecía un trabajo muy laborioso pero me gustó la idea. Poco a poco fui marcando la estructura de contenidos para poder calcular el número de páginas que podría tener. Ahora ya está preparado.

¿Qué aporta respecto a la amplia bibliografía existente sobre el género?

Creo que todo lo que se sabe hoy en día sobre el spaghetti western ya está escrito. Mi libro es una guía de consulta. Muchas veces no asocio el título de muchas películas con el contenido de la misma: por la cantidad de películas que se hicieron durante esos años y por la similitud de algunos títulos. De ahí el porqué de esta obra.

¿Por que ha escogido la etiqueta spaghetti western en lugar de eurowestern, como ahora se reivindica un género que ha tardado en ser valorado?

Todavía llamamos spaghetti western al subgénero y, aunque ha prosperado el uso de eurowestern, creo que la definición peyorativa inicial ha calado tanto que no es posible sustituirla de momento.


Ha recurrido al crowdfunding a través de Verkami, logrando casi 3.000 euros más del objetivo marcado. ¿A qué se debe el éxito?

Antes de plantearme el micromecenazgo tenía la intención de hacerme cargo de todos los gastos, promoción y venta. Mi familia también se comprometió en colaborar. Fue hace unos meses cuando me planteé este tipo de financiación. Cuando empecé no esperaba lograr mi objetivo; de hecho, decidí que yo me haría cargo del resto... pero afortunadamente no ha hecho falta. Ahora estoy pensando en compensar a todos los mecenas [305] con un regalo especial.

Presenta abundante material gráfico así como carteles. ¿Cuánto tiempo ha tardado en recopilar este material? ¿Cuáles han sido sus fuentes para conseguirlo?

La guía tiene como atractivo principal que todas las películas aparecen ilustradas con carteles, fotogramas y tres fotos. Han sido tres años de trabajo recopilando el material, digitalizándolo y, sobre todo, restaurándolo. En ocasiones he conseguido combinar de forma digital dos carteles totalmente destrozados. Parte del material gráfico pertenece a mi colección particular. Otra parte me lo han cedido algunos amigos, se ha digitalizado de revistas y rastreando por Internet.

Es un libro muy visual.

Sí, el contenido gráfico es lo más importante. Por lo menos para mí, es lo que lo diferencia de lo publicado hasta ahora. Para la definición y elaboración de contenidos, han colaborado más de quince personas (diseñadores, traductores, periodistas...). La colaboración de Jesús Cendón, Güido Maltese y Xavi J. Prunera ha sido muy importante, aportando sus conocimientos y realizando un seguimiento exhaustivo . Todo el trabajo lo han hecho desinteresadamente y me han ayudado a la promoción. Tengo que agradecer también a toda la comunidad spaghettera que se ha volcado.




¿Qué fotos pueden sorprender al lector?

La restauración de carteles y portadas de programas de mano ha consumido la mayoría de estos tres años de trabajo. Merece la pena. Habrá algún material personal que no puedo desvelar pero que para mí es muy importante.

¿Por qué firma la guía como Ron B. Sobbert?

En muchos spaghetti el nombre del director se escondía bajo un seudónimo con el objeto de conseguir mayor recaudación en taquilla. Yo he realizado un guiño a esta práctica muy habitual. Y si así he conseguido más recaudación a través del micromecenazgo, pues mejor (risas).

¿Cuáles han sido las aportaciones de Rafael R. Marchent y George Hilton?

Tengo que agradecer a Rafael Romero Marchent su amabilidad y predisposición a cualquier cosa que pudiera aportar al libro. Una persona muy generosa. George Hilton, al igual que Rafa, no dudó en ningún momento en colaborar. Con George tuve una conversación en la que me lo pasé fenomenal. Conservo una amistad que mantengo por las redes sociales. Ambos cuentan sus experiencias en los rodajes con sus compañeros, actores, vivencias...

¿Cuál es la presencia de Almería en el libro?

Almería es el plató definitivo del spaghetti western. Si preguntas a la gente dónde se rodaban jamás dirían Madrid, Esplugues o Huesca. Aunque allí se rodaron muchos, es Almería la provincia que todos recordaremos como la capital del spaghetti. Asimismo, ha sabido mantener sus poblados reconvirtiéndolos para el turismo y rodajes. Aunque en el libro se citan los lugares más importantes, tanto Marchent como Hilton citan Almería en sus prólogos.

En su opinión, ¿por qué desapareció el género?

Creo que se debió a varios factores: los argumentos eran repetitivos, ese spaghetti cómico a base de mamporrazos ya nos aburría y elegíamos otros géneros: ciencia ficción, fantástico, policíaco... La aparición de la televisión hizo que dejásemos de ir todos los sábados y domingos al cine y seleccionábamos más qué ver.

¿Cuáles son sus títulos favoritos?

El mejor: La muerte tenía un precio. El más divertido: El bueno, el feo y el malo. El más especial: Por un puñado de dólares. La obra maestra: Hasta que llegó su hora. El que me dejó una huella imborrable desde pequeño: Ana Caulder.

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