Nadie se fue de vacío oyendo hablar a Cipión y Braganza
‘El coloquio de los perros’ de la CNTC y Els Joglars

‘Mitad y mitad’ despertó las primeras carcajadas nada más iniciarse la representación.tyle
Casi nadie se fue de vacío al concluir la representación de ‘El coloquio de los perros’ que puso en escena la compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) en coproducción con Els Joglars. Nadie, o casi nadie, salió indemne de la brillante dramaturgia -desarrollada por Albert Boadella, Martina Cavanas y Ramón Fontseré- ni de la acerada ironía y la crítica explícita de esta magistral obra. Por eso, quizás, la larga ovación no puso en pie al público, que recibió esta descarga de teatro en estado puro, unida a una despiadada disección de la estupidez y de la hipocresía, esos dos defectos que en nuestra sociedad parecen virtudes. Además, el desenlace de la acción dramática permitió a los autores calificar de forma contundente (!gilipollas¡) a cuantos tipos sociales habían pasado por el escenario caricaturizados por el talento de los actores.
Si el genio de Cervantes lo supo ver hace más de cuatrocientos años, Albert Boadella ha demostrado con creces ser un especialista en encontrar la otra cara del espejo en el que se mira cualquiera para reconocerse en sus propias contradicciones, en sus propias miserias. Ese fue el cometido de Cipión y Braganaza, la pareja canina que una noche disfrutó del don de la palabra para sorpresa y aleccionamiento del guardián de la perrera, al que le cupo la suerte de escuchar el relato vital de los dos perros.
El contrapunto perfecto entre el lenguaje cervantino de los perros y el coloquial del guarda y de los personajes evocados, fue uno de los aspectos más destacables de esta pieza, perfumada de teatro independiente mezclado con la excelencia de la CNTC. La perfecta coherencia dramática de la pieza permitió disfrutar con la ridiculización de los placebos morales y afectivos de la sociedad actual, ejemplarizados en el culto a los perros y el abuso de las terapias como solución para todo. Menos para la estupidez.