Juan Francisco Padilla y Malikian, una pareja de éxito en Roquetas
Juan Francisco Padilla y Malikian, una pareja de éxito en Roquetas
Un concierto dedicado a las Cuatro Estaciones de Vivaldi tiene el peligro de dejar al público con la sensación de no encontrar nada nuevo. Pero con Ara Malikian y Juan Francisco Padilla como intérpretes es imposible no sorprenderse. Primero, por su calidad con el instrumento. El almeriense introdujo el recital con el concierto para laúd RV 93, también del compositor italiano, con una delicadeza y pureza que hacía sentir cada nota entre butaca y butaca, acompañado también de forma impecable por la Orquesta Barroca de Roquetas.
Poco después aparecía un Ara Malikian tan virtuoso como simpático..., y didáctico. Antes de comenzar cada una de las cuatro estaciones, el músico libanés quiso describir lo que Vivaldi quería expresar en algunos momentos de la obra, con una descripción que, según defendió entre las risas de su compañero, “dejó escrita el propio Vivaldi” aunque para “muchos” sea desconocida: “Pido disculpas a los que sí conocían estos detalles”, decía completamente serio a un público divertido ante la escena. “Ten cuidado que luego te lo van a recordar en tu facebook”, le avisaba Padilla, que fue perfecto maestro de ceremonias y dirigió a la Orquesta Barroca de Roquetas.
Los perros pastores de la Primavera, las moscas del Verano, el balanceo de un borracho en Otoño y el proceso de congelación del Invierno.
Las conocidísimas notas pudieron así ser escuchadas como por primera vez, en la búsqueda que los espectadores hacían de todas esas recomendaciones y detalles realzados por Malikian en la descripción introductoria pero también en su interpretación musical y corporal de esos momentos. No sorprenden ya sus diálogos gestuales con el resto de instrumentos, sus bailes al ritmo del violín, sus saltos y vueltas alrededor de la orquesta.
El sábado se paseó también entre el pasillo central de un patio de butacas absolutamente lleno que premió de forma generosa a los músicos con sus ovaciones finales.
Y entre esos espectadores, se veían numerosas familias que acudieron con sus hijos a un concierto que sabían único y que cumplió a la perfección con la necesaria atracción de nuevos públicos a la música clásica. Nuevos aficionados que harán posible la permanencia de proyectos como la Orquesta Barroca de Roquetas, una iniciativa valiente a la que Juan Francisco Padilla animó a apoyar y que con conciertos como el del sábado por la noche demuestran la suerte que tienen los roqueteros de tenerlos entre ellos.