Éxito artístico y de público en la clase práctica de la Escuela Taurina
Éxito artístico y de público en la clase práctica de la Escuela Taurina
Entretenida mañana la que pudimos vivir ayer en el coso taurino de la Avenida Vílches. El tiempo se presentó inseguro, con nubes y bochorno que amenazaban una lluvia que no llegó a caer. A las 12 en punto del mediodía, el presidente Marco Rubio sacó el pañuelo ordenando el despeje de plaza. Fue el protocolario inicio de la Clase Práctica de la Escuela de Tauromaquia de Almería.
El aspecto de la plaza era el de los grandes días de Feria: tres cuar-tas partes del tendido y la grada aparecían cubiertos de un público ansioso de ver cómo se desenvolvían ante seis erales los almerienses José Cabrera, Rubén Martínez y El Serení y los foráneos Morales Balti, de Arles, Sergio Páez, de Ronda, y Samuel Rodríguez, de Murcia. Globalmente podemos darle un notable a los locales, por encima de los invitados.
En el callejón pudimos ver al alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez, y varios concejales de Almería y de Roquetas, el propietario de la plaza, Manuel Cuesta, el Dr. Morata y su equipo, el director de la Escuela, Ruiz Manuel, y su ayudante, El César. Ganado de Javier Molina que dio buen juego. La Banda San Indalecio de La Cañada amenizó el festejo.
En el apartado artístico hubo dos triunfadores rotundos, que salieron a hombros por la Puerta Grande: José Cabrera y El Serení. Muy maduro el primero, especialmente vistoso en el tercio de banderillas, llegando a poner incluso un par sentado en una banqueta. Brindó al alcalde e hilvanó una faena de muleta muy completa y variada entre gritos de ¡torero, torero! Una estocada fulminante propició el corte de las dos orejas.
Sergio Roldán ‘El Serení’ nos sorprendió con su entrega y decisión ante la cara del eral. Banderilleó al alimón con Cabrera en un tercio algo accidentado. Comenzó la faena de muleta agarrado en la barerra y ganando los medios; pero el eral se aquerenciaba en tablas y allí aceptó el torero el desafío, muy valeroso y encimista. Instrumentó pases muy variados: por la espalda, redondos, ayudados, manoletinas... Una gran estocada y paseó las dos orejas del eral.
Rubén Martínez no acompañó a sus compañeros por la Puerta Grande por su fallo con la espada. Su faena fue muy completa, con pases de todo tipo: de rodillas, molinetes, naturales... aunque también se llevó algún susto. Dos pinchazos y estocada propiciaron que só-lo diese la vuelta al ruedo.
De los invitados, no hay mucho que comentar. El francés Mojales Balti, que brindó al director de la Escuela de Arles, el almeriense Paquito Leal, recibió a porta gayola pero la intensidad de su faena fue bajando. El rondeño Sergio Páez y el murciano Samuel Rodríguez tendrán seguro otra mejor oportunidad para demostrar su valía.