La Voz de Almeria

UD Almería

Pimienta no cambia puntos por aplausos en el Almería

Ha entendido la categoría desde el primer día: ganar, sumar, crecer y no cambiar puntos por aplausos

García Pimienta se la juega cada jornada en un Almería ambicioso.

García Pimienta se la juega cada jornada en un Almería ambicioso.Juan Sánchez

Tony Fernández
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El fútbol tiene memoria selectiva. Pasa el tiempo y nadie recuerda cómo se ganó un partido, pero sí dónde estaba su equipo cuando llegó el invierno. En una categoría tan exigente como la Segunda División, donde cada jornada se decide por pequeños detalles, la belleza suele quedar en un segundo plano. Lo que permanece son los resultados, los puntos y la posición en la tabla. Ahí es donde García Pimienta está cocinando su proyecto.

El Almería resolvió por la vía rápida frente al Celta Fortuna con un 2-0 que incluso se quedó corto para los méritos acumulados sobre el césped. Hubo ocasiones para una goleada más amplia y, sobre todo, volvió a aparecer la sensación de equipo fiable, sólido y convencido de lo que hace. Puede que no enamore a todos los aficionados desde el juego, pero empieza a convencer desde la clasificación. Y en el fútbol profesional, especialmente en Segunda, ahí suelen estar los auténticos mantecados.

Pimienta aplaude a los seguidores del Almería tras la victoria.

Pimienta aplaude a los seguidores del Almería tras la victoria.Juan Sánchez

El turrón del entrenador

  • García Pimienta firmó para llevar al Almería a Primera
  • Amante del buen fútbol construye un equipo con pegada
  • Trabajar con los resultados a favor es su mayor tranquilidad
  • Jugar bien y no sumar un punto le pone en la picota
  • Los resultados están por encima de todo en su profesión
  • Comerse los mantecados ya es un paso adelante

El turrón está en la tabla

Los entrenadores viven de los resultados y García Pimienta no es una excepción. Podrá gustar más o menos su propuesta, podrá haber debates sobre la estética del juego, pero la realidad es contundente. El Almería suma, gana partidos y transmite sensación de control en muchos momentos. Lo importante para cualquier técnico es llegar a diciembre con el equipo arriba, con confianza y con margen para seguir creciendo.

Los aficionados disfrutan del fútbol bonito, pero ningún entrenador cambia tres puntos por una ovación. El verdadero premio aparece cada lunes al mirar la clasificación. Ahí está el turrón. Ahí se encuentra la tranquilidad para trabajar durante la semana. Y ahí sabe Pimienta que se juega buena parte de su credibilidad.

Los futbolistas siempre tienen la última palabra y Pimienta lo sabe.

Los futbolistas siempre tienen la última palabra y Pimienta lo sabe.Juan Sánchez

La Segunda no entiende de belleza

La categoría de plata nunca se ha caracterizado por exhibiciones permanentes. Cada temporada confirma la misma teoría: los equipos que ascienden son aquellos capaces de competir mejor, no necesariamente los que practican el fútbol más atractivo. Los encuentros suelen decidirse por un error, una estrategia o una acción individual.

Pocos seguidores recuerdan hoy cómo jugó el Almería ante el Eldense o qué sensaciones dejó frente al Cádiz. Lo que permanece en la memoria colectiva son las victorias conseguidas y los puntos acumulados. En Segunda la belleza es efímera; la clasificación, en cambio, permanece durante meses y marca el rumbo de una temporada.

La soledad del banquillo es más llevadera con triunfos y puntos en la tabla.

La soledad del banquillo es más llevadera con triunfos y puntos en la tabla.Juan Sánchez

Un modelo que necesita tiempo

Pimienta tampoco es ajeno a esa realidad. El entrenador sabe que todavía queda margen de mejora y que su idea de juego necesita más recorrido. Implantar un modelo reconocible no es cuestión de semanas. Requiere victorias, confianza y un entorno estable que permita trabajar sin urgencias.

Por eso cada triunfo tiene un valor añadido. Los resultados están protegiendo el crecimiento del equipo y permitiendo que la plantilla avance sin el ruido que generan las dudas. Llegarán partidos mejores, actuaciones más completas y jornadas de mayor brillantez. Pero mientras tanto, el técnico acumula algo mucho más valioso que los elogios: puntos. Y en el fútbol profesional, cuando se acerca el invierno, los mantecados no suelen encontrarse en las estadísticas del juego bonito. Están en la clasificación. Ahí es donde García Pimienta está guardando los suyos para comerlos con el turrón.

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