Blanes le puso al mando del Almería: hoy preside el Granada
Mucho antes de ocupar el máximo cargo institucional del club de su vida, el granadino ya probó los despachos y los palcos del fútbol profesional

Guillermo Blanes y Lucas Alcaraz al frente de un Almería emergente.
A Lucas Alcaraz siempre le acompañó el fútbol. Desde niño. Criado en Granada, alimentó una pasión que le venía de familia y que acabaría convirtiéndose en profesión. Su nombre comenzó a abrirse paso en los banquillos cuando todavía era un técnico joven con ideas claras y una enorme capacidad de trabajo. Entrenaba en el Recreativo de Granada a futbolistas mayores que el. Aquellas cualidades llamaron la atención de Guillermo Blanes, empeñado entonces en consolidar el nuevo proyecto rojiblanco que acababa de nacer.
La relación fue creciendo con el paso de los años. Lo que empezó siendo una apuesta para el banquillo acabó convirtiéndose en una colaboración mucho más amplia. Alcaraz ganó peso dentro de la estructura del Almería hasta convertirse en uno de los hombres de máxima confianza del presidente, una figura respetada tanto por sus conocimientos futbolísticos como por su capacidad para interpretar las necesidades del club. Participó de las grandes decisiones y Alfonso García lo tuvo como entrenador de cabecera en su etapa presidencial. Ahora preside al líder de Segunda.
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Por años que pasen: Guillermo Blanes, Lucas Alcaraz y Manolo García hacen piña.
La huella de Lucas Alcaraz
- Fue uno de los primeros entrenadores del Almería
- Juan Melero le abrió la puerta del nuevo club
- Blanes le dio competencias en el diseño de su club
- Participó de las grandes decisiones del Almería
- Alfonso García lo tuvo como entrenador de cabecera
- Granada y Almería tienen a Lucas Alcaraz en los altares
Un entrenador con mando en plaza
Guillermo Blanes encontró en Lucas Alcaraz algo más que un técnico. El presidente veía en el granadino una persona capacitada para ayudar a construir una entidad que buscaba abrirse camino en el fútbol nacional. Por ello amplió sus responsabilidades y le incorporó a los procesos de decisión más importantes. Su influencia no se limitaba a las alineaciones o a la preparación de los encuentros. Alcaraz asesoraba a la presidencia, participaba en cuestiones estratégicas y se convirtió en una voz autorizada dentro de la institución. Eran tiempos de crecimiento y el técnico granadino aparecía como una pieza fundamental en la consolidación del proyecto.

Un día inolvidable para Alcaraz en La Romareda con su tío, el mítico González.
La confianza total de Guillermo Blanes
Pocos profesionales gozaban de una cercanía semejante con el presidente rojiblanco. Blanes confiaba plenamente en el criterio de Lucas Alcaraz y esa relación permitió que el entrenador asumiera responsabilidades poco habituales para alguien de su edad. Aquel protagonismo convirtió a Alcaraz en uno de los rostros más influyentes del Almería de la época. Su opinión era escuchada y valorada en una entidad que daba pasos firmes para ganar estabilidad deportiva e institucional. La confianza del mandatario fue absoluta y marcó una etapa que dejó una profunda huella en la historia rojiblanca. Su cargo era el de asesor a la presidencia.

Lucas Alcaraz ocupa el sillón presidencial del Granada de forma interina.
Del Almería al club de su vida
El tiempo terminó llevando a Lucas Alcaraz de vuelta a Granada. Después de una larga trayectoria en los banquillos del fútbol español e internacional, su vinculación con el Granada CF alcanzó una nueva dimensión al asumir la presidencia de la entidad nazarí. Hoy, desde el máximo cargo institucional del club de su tierra, resulta inevitable mirar atrás y recordar aquellos años en los que ya conocía los entresijos del fútbol profesional desde Almería. Allí encontró una oportunidad decisiva en su carrera gracias a la confianza de Guillermo Blanes. Una historia que une a dos ciudades, dos escudos y una misma figura: la de un hombre que pasó de ser el colaborador más cercano del presidente rojiblanco a convertirse en presidente del Granada hasta nueva orden.