El caballo salió al galope: el Almería Stadium sin apellido
Power Horse pagó 4 millones por bautizar el Mediterráneo, pero el descenso apagó el foco comercial y dejó al Almería sin relevo en Segunda

El caballo estuvo inamovible las dos temporadas del Almería en Primera.
El estadio de los Juegos Mediterráneos volvió a quedarse sin apellido cuando la realidad deportiva cambió el guion. La firma austriaca Power Horse encontró en la Primera División el escaparate perfecto para sus bebidas energéticas y firmó un acuerdo que colocaba su marca en el mapa nacional. Cuatro millones de euros avalaban una alianza que parecía destinada a sostenerse en el tiempo, como parte de un proyecto que aspiraba a consolidarse en la élite.
Pero el fútbol no entiende de contratos eternos cuando pierde categoría. El descenso arrastró consigo ese acuerdo y el caballo energético salió al galope de la ciudad dejando atrás una marca que, de repente, perdió su sentido estratégico. Sin el impacto mediático de la máxima categoría, el retorno publicitario se diluyó y el Mediterráneo volvió a ser simplemente Mediterráneo, sin apellido, sin marca, sin cartel comercial que lo vista. Lo de Almería Stadium se nota huérfano.
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El Almería, a través del CEO Mohamed El Assy, ha movido ficha desde entonces para intentar reconectar con el mercado. El escaparate de un estadio con nombre patrocinado sigue siendo tentador sobre el papel, pero la Segunda División ofrece menos focos y muchas más dudas. En ese terreno, incluso los inversores internacionales que orbitan alrededor del club no han terminado de apostar por poner su sello en el recinto rojiblanco.
Mientras tanto, el club observa cómo otros estadios de la categoría sí han encontrado comprador para su identidad. Castellón, Córdoba, Cádiz o Leganés han logrado colocar su producto en un mercado que el Almería no termina de conquistar. La diferencia deja una sensación clara: no es solo cuestión de insistir, sino de vender un contexto que hoy no juega a favor del equipo rojiblanco.

El Almería disputaba sus partidos en Primera en el Power Horse.
El negocio se apaga con el descenso
La operación con Power Horse estaba diseñada para crecer en paralelo al club en Primera. El impacto televisivo, la presencia en medios y la visibilidad nacional justificaban la inversión. Sin esa plataforma, el acuerdo pierde músculo y se convierte en un gasto difícil de rentabilizar para cualquier marca que busque notoriedad.
Segunda División, escaparate con sombras
El mercado existe, pero es limitado. Algunos clubes han logrado activar sus derechos de denominación, aunque con condiciones más modestas y acuerdos menos estables. El Almería choca con una realidad evidente: la categoría de plata exige rebajar expectativas y ajustar el discurso comercial para seducir a nuevos socios.

Ahora el Mediterráneo. se llama Almería Stadium.
El Assy insiste, el mercado duda
Desde los despachos se sigue trabajando en encontrar un patrocinador que devuelva apellido al estadio, pero sin éxito hasta ahora. Ni los inversores vinculados a Arabia Saudí ni otras firmas han dado el paso definitivo. Aquellos cuatro millones que parecían el inicio de una etapa duradera se han convertido, por ahora, en un recuerdo de lo que solo la Primera garantiza: visibilidad, negocio y marca.