La nueva vida de Francisco tras amputarle una pierna: "Me decían que estaba loco, pero solo quería andar y lo he conseguido"
Francisco, tras años de sufrimiento, dolores y morfina, vuelve a sonreír gracias a una prótesis y ha encontrado en el remo un nuevo impulso para su vida

Francisco se pone su prótesis para poder subirse al bote y practicar remo, su nueva pasión.
Hace un año, Francisco Inteño nos pidió ayuda. No sabía a quién acudir para que escuchasen su reclamo: quería que le amputaran la pierna. No era una decisión fácil, pero sabía, y lo ha comprobado después, que era la única solución para poder ponerle fin a la delicada situación que vivía.
Su vida antes del 7 de noviembre de 2025 se había convertido en un auténtico infierno como consecuencia de los fuertes y constantes dolores que padecía en su pierna izquierda debido a una lesión en el ligamento de Lisfranc. Vivía preso de la depresión y adicto a la morfina, lo único que conseguía paliarle el dolor y hacerle algo más llevadero su día a día desde que un cerdo le pisara la pierna izquierda mientras trabajaba en Burgos y se la dejara totalmente inutil.
LA VOZ se hizo eco de sus demandas un 15 de octubre y tan solo cuatro días después le llegó la llamada: su amputación tenía fecha. Fue el 7 de noviembre cuando Fran, al que en el hospital conocían como "el del periódico", se sometió a una operación que le costó desprenderse para siempre de su pie izquierdo pero le trajo algo que hasta ese momento le parecía imposible: volver a vivir. A vivir, a disfrutar del día a día y, como reconoce en una entrevista con este periódico, a cumplir su mayor deseo: volver a pasear de la mano con su mujer, Maria del Carmen.
Más de 1.000 días de lucha
Y todo lo ha logrado después de desprenderse de su pie izquierdo, ese que se inflamaba sin razón, que le causaba dolores insoportables y que le impedía no solo andar, sino también hasta levantarse de la cama. Fueron, hasta el 7 de noviembre, más de 1.000 días de lucha (desde junio de 2023), de visita al médico junto a su esposa, de que los doctores le dijeran que todo era "psicológico", de una pelea incansable con la mutua y la Seguridad Social pidiendo solo una cosa: que le cortaran la pierna.
Lo consiguió y ahora, casi un año después de la operación, no solo tiene una vida nueva, él mismo es un hombre totalmente distinto. Tras unos meses duros para recuperarse y adaptarse a no tener pie, sino un muñón, ahora Francisco vive con pequeños dolores causados por un nervio de la pierna amputada pero, por encima de todo, vive con ilusión. "Soy otra persona, ahora. Todos me decían que estaba loco, que no iba a ser bueno que me amputaran la pierna, pero yo solo quería volver a andar y lo he conseguido. Ahora he cumplido mi sueño, que era caminar cogido de la mano de mi mujer. Ese era mi sueño y ahora cada día es real".
"Ha merecido la pena"
Las palabras de Francisco reflejan una inmensa ilusión por su nueva vida, pero lo que de verdad lo refleja es su rostro, que ha pasado de mostrar la tristeza de un hombre adicto a la morfina y víctima del dolor a la alegría de quien vuelve a vivir, de quien ha encontrado razones para seguir adelante. "Ahora, solo despertarme y no tener dolores hace que todo haya merecido la pena. Lo peor que hay en esta vida es vivir con dolor y cuando te has tirado dos años viviendo gracias a la morfina, despertarte y no tener dolor no tiene precio".
A pesar de que la recuperación fue complicada y adaptarse a la prótesis le llevó un tiempo, no hay nada que le haga pensar que antes estaba mejor. "Al principio piensas que no es para ti, que has luchado mucho, pero puede que no sea una cosa para ti. Pero te adaptas y ahí es cuando ves que la vida te ha cambiado por completo. Soy otro hombre, un hombre más feliz".
Y gran parte de culpa de todo ello lo tienen una persona y un deporte. La persona es María del Carmen, su mujer, quien fue su apoyo constante desde que lo conocío ingresado en un hospital y ha luchado codo con codo por verle renacer. Y el deporte, el remo.
El remo, una razón para seguir
Cuando le dijeron que ya estaba hecho, que tenía que vivir, solo pensó en dos cosas: decir adiós para siempre a la morfina y practicar deporte. La primera la logró gracias a la ayuda de su mujer y aunque supuso malos días por la abstinencia, eso ha quedado atrás completamente; la segunda la encontró en el Club Tiempo Libre de Almerimar, a donde llegó preguntando si podría hacer remo y donde ahora es un alumno aventajado y, sobre todo, uno de los más queridos.
"Yo me he criado en el agua y haciendo deporte. Pensé en hacer harterofilia, pero cuando vi lo del remo supe que iba a ser mi lugar. Y la primera vez que me subí en el bote volví a sentirme libre, me sentía útil. Supe que era mi sitio".
Y así lo corrobora su entrenador, Sergio Alfredo, un hombre con una dilatada trayectoria en el remo y que acogió con los brazos abiertos a Francisco cuando fue a preguntar si podía practicar ese deporte en los lagos de Almerimar. El mismo Sergio que quedó impactado cuando nada más subirse al bote supo que en Francisco había un deportista de verdad. "Él tenía la fuerza, se le ve, pero lo que no sabía y lo descubrí el primer día es que también tenía la técnica. Se le da muy bien remar y lo que a otros le ha costado meses, él en una semana ya lo tenía asimilado y lo hacía perfectamente", remarca el entrenador.
Y es que Sergio y Fran son ahora un equipo. Comparten sus ambiciones y piensan en grande para el futuro. "Yo quiero competir", dice Fran, quien este sábado participará en el Campeonato Andaluz de Remo que se celebra en el municipio ejidense. "Y no solo va a competir aquí, va a ir a más, vamos a ir a más campeonatos y, además, estamos hablando ya con el seleccionador de remo paralímpico".
Una realidad que ni Fran ni su mujer ni su familia imaginaban hace tan solo un año y que ahora es su día a día, su motivación y, sobre todo, una realidad que le ha permitido sentirse vivo de nuevo. "He vuelto a vivir y a vosotros, a LA VOZ, quiero daros las gracias porque sin vuestro altavoz habría sido imposible".