La Voz de Almeria

UD Almería

El Almería, por el juego limpio en tiempos de maletines

Con cuatro jornadas por delante y millones en juego, el ascenso a Primera despierta viejos fantasmas

Nada hay comparable a un ascenso a Primera para los clubes de plata.

Nada hay comparable a un ascenso a Primera para los clubes de plata.Juan Sánchez

Tony Fernández
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Quedan cuatro jornadas y la Segunda División hierve. No sólo por lo que dicta la clasificación, sino por lo que se mueve en los despachos y en los balances. Un ascenso a Primera no es una lí­nea más en el currí­culum: es televisión, patrocinadores, músculo financiero y supervivencia a medio plazo. El premio es tan descomunal que convierte cada punto en oro y cada partido en una inversión de alto riesgo. En ese escenario, la palabra dinero deja de ser abstracta y se convierte en el verdadero motor del sprint final.  Nadie se fía del otro; la sospecha es una constante.

Las primas a terceros están prohibidas, pero nadie finge ya que el fútbol sea un ecosistema ingenuo. Antes se hablaba abiertamente de maletines, de equipos ‘sobremotivados’ y de incentivos cruzados. Hoy, el reglamento cierra las puertas... y la sospecha se cuela por la ventana. No todo vale para subir a Primera, o al menos no deberí­a. La pregunta es incómoda y antigua: cuando el botí­n es millonario, ¿quién se resiste a llenar un maletí­n? En ese filo entre la legalidad y la tentación se deciden ascensos, reputaciones y la memoria de una categorí­a que nunca olvida.

Los presidentes se vuelven locos de contentos y llenan los bolsillos.

Los presidentes se vuelven locos de contentos y llenan los bolsillos.Juan Sánchez

Un ascenso que lo cambia todo

Subir a Primera es un multiplicador económico inmediato. Derechos televisivos, valor de mercado de la plantilla, ingresos comerciales y capacidad para retener talento. No es euforia deportiva: es economí­a pura. Por eso el tramo final de la temporada no se juega sólo en el césped, sino también en la presión ambiental que rodea a cada partido decisivo. Los clubes van al límite. Se mira con lupa lo que hacen los rivales y el dinero se dice que ‘corre a chorros’ por la categoría sin prueba que lo demuestre.

La plantilla sube su valor de mercado y se monta en el autobús del éxito.

La plantilla sube su valor de mercado y se monta en el autobús del éxito.Juan Sánchez

La sospecha como ruido de fondo

El fútbol español convive desde hace décadas con un fantasma que nunca termina de desaparecer. Aunque las primas a terceros están vetadas, la cultura popular del vestuario sabe de qué se habla cuando llegan las últimas jornadas. No hacen falta pruebas para que la rumorología condicione discursos, arbitrajes y estados de ánimo. La mera sospecha ya es parte del paisaje. Los clubes hacen sus cuentas y al primer marcador inesperado se acuerdan del hombre del maletín de aquel tiempo.

Es tan bonito vivir un ascenso que los clubes tiran la casa por la ventana.

Es tan bonito vivir un ascenso que los clubes tiran la casa por la ventana.Juan Sánchez

El Almería y la bandera del juego limpio

En medio de este clima, el Almería elige competir desde el césped. Apostar por el juego limpio no es ingenuidad: es estrategia y mensaje. La entidad rojiblanca se juega el ascenso, sí, pero también su credibilidad. En tiempos de maletines (reales o imaginarios), hay clubes que prefieren hablar con fútbol. Porque el Almería quiere llegar arriba sabiendo que el camino importa tanto como la meta, aunque el premio lo cambie todo. Y en una categorí­a donde la memoria pesa, también se asciende con la forma de hacerlo. Los viejos fantasmas siempre aparecen.

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