El Almería abraza la locura ante el Mirandés, llega a 70 puntos y vuelve al ascenso directo (4-2)
El equipo gestionó las emociones en un partido cargado vaivenes hasta que se impuso la calidad rojiblanca

Miguel de la Fuente provocó el error de Fer Medrano en el tercero del Almería. Es un futbolista diferencial.
El Almería hace la tarea y vuelve al ascenso directo en un intercambio de golpes intenso, extraño por momentos, pero que termina de la mejor forma posible porque media España iba con el Mirandés -los que quieren subir a Primera-. El plan de Rubi y Muneta se fue a la basura en cuento llegaron dos goles en dos minutos, algo extraño para lo mucho que se juegan los equipos. Tampoco es normal que el Almería marque y al minuto le empaten en dos ocasiones. Abrazados a la locura y a una segunda plaza que cotiza al alza mientras que en Santander ya han sacado billete y medio para jugar en Primera.
El primer cuarto de hora más extraño de la Liga
Ida y vuelta, transiciones y fragilidad a partes iguales. Honor al Mirandés, que no metió el autobús en la portería y demostró que de la parte de abajo es el que más vida tiene para salvarse. Y del Almería otra exhibición de pegada, siendo un peligro constante con Miguel de la Fuente incordiando y desgastándose hasta tener que pedir el cambio. Baptistao hace el 1-0 que encarrilaba la tarde y Medrano, en un centro que se envenena, empata. El gol en propia de Juan Gutiérrez es correspondido con una falta de concentración en la marca a Salim El Jebari. Colección de regalos en poco más de un cuarto de hora.
Ficha Técnica
CD MIRANDÉS Juanpa, Medrano, Cabello, Juan Gutiérrez, Novoa (Pablo Pérez, 74’), Thiago, Bauzá, Ali Houary (Julen, 81’), Javi Hernández (Malsa, 90’), Salim (Tamarit, 74’), y Unax.
GOLES 1-0, min 1: Baptistao- 1-1, min 2: Medrano. 2-1, min 15: Juan Gutiérrez (pp). 2-2, min 17: Salim. 3-2, min 57: Medrano (pp). 4-2, min 90: Morcillo, de penalti.
PÚBLICO 15.007 espectadores.
El Almería, entre la ansiedad y el convencimiento
Al descanso el Mirandés tenía el partido a punto de caramelo, justo para jugar con la presión rojiblanca y su fútbol que nada tiene que envidiar a los de la parte alta. Quizá le pueda faltar tiempo para escapar de la quema, pero este Mirandés es capaz de mantener la mirada a los grandes de LaLiga y a punto estuvo de reventar la jornada porque un triunfo visitante en el Mediterráneo hubiese roto quinielas.
El Mirandés llevó el partido a su terreno, pero el Almería fue mejor en la segunda parte
El Almería bailó en la delgada línea entre el convencimiento y la ansiedad conforme avanzaba el segundo tiempo. El control era casi total, mientras que el Mirandés trataba de robar y salir en transiciones. De la Fuente le ofrece un desmarque a Bonini y el resto sale sin mirar, ya que en esa entrega de gol a Arribas es Medrano quien bate a su propio portero. En el 57’ había sensación de alivio, no de control. Rubi y sus jugadores supieron escapar de la trampa rojilla, pero quedaba rematar para no sufrir.

Unidos para vencer al Mirandés y conquistar de nuevo la segunda posición.
Una pizca de polémica para dar juego
Al Almería no se le puede pedir que junte líneas y se meta en el área, ni a Rubi cambiar su mentalidad. Con el Mirandés partido y robando con facilidad Morcillo provocó un penalti que parece claro en Almería y no tanto por Santander y A Coruña. En ese ‘juego’ de polémicas arbitrales, ahora la lupa se pone en el Mediterráneo, donde Gorka Etayo Herrera estuvo al nivel.
El equipo sabe gestionar las emociones y no es fácil quedando solo cuatro jornadas
Dos jornadas seguidas en ascenso directo y lanzados en el tramo decisivo de la temporada. Al Almería no le pudo la presión de jugar el último y los 70 puntos ponen de manifiesto que es mejor mirar por el retrovisor que no sacar la calculadora con los demás.

Magnífico ambiente en el Mediterráneo con 15.007 espectadores.
Nadie va a hacer pleno en las cuatro finales que quedan y en una Segunda tan rocambolesca la UDA sabe reinar en la locura. Y son once goles a favor en tres encuentros. Hay motivos para que se siga disparando la ilusión en la ciudad, y lo mejor es que la plantilla sabe controlar las emociones. La felicidad se sigue pintando en rojiblanco.