El Almería se impone: su columna vertebral gana partidos
Andrés, Ely, Lopy y Miguel forman el eje que aporta al equipo físico, carácter y jerarquía

Este es el Almería que viene con cuatro piezas imprescindibles.
Siempre le ha venido faltando una pieza en la defensa y otra en ataque desde que comenzó la temporada. Han tenido que pasar 31 jornadas de LaLiga para que se ensamble lo que en fútbol se llama la columna vertebral de un equipo. La forman cuatro jugadores y son el sostén y someten a los contrarios. Se pueden cambiar piezas en el once pero no se debe tocar lo que funciona, y los cuatro jugadores que se han ganado ser el eje del equipo, toca mantenerlos para estar cada partido más cerca de la victoria.
El Almería ha encontrado su columna vertebral para el ascenso, Un arma letal de sometimiento continuo para los rivales. Formada por Andrés en la portería, Ely en defensa. Lopy en la medular y Miguel para el ataque: sostienen el plan de Rubi. Desactivan a los rivales imponiendo su ley. El equipo crece desde la contundencia y el carácter de sus cuatro pilares fiables. Cuando ellos se imponen el Almería manda, aprieta y lleva cada partido a su territorio. Bien complementados en la rotación titular, están llamados a ser los intocables para Rubi.
La influencia de la columna vertebral del Almería más allá de la estadística: le aportan un pulso competitivo y marcan el ritmo emocional que también suma puntos. Si uno de ellos falta, se debilita el equipo y vienen partidos donde hay que tener mucha jerarquía en el 11 para no fallar y sumar de tres en cada jornada. Miguel llegaba en Navidad para reparar la avería de no tener un ‘9’ con experiencia y repescar a Rodrigo Ely, ha sido el mayor de los aciertos para darle carácter al equipo en esos partidos donde con la calidad y la pegada no basta.

Andrés Fernández siempre sale al rescate del Almería.
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Andrés, el guardián que impone respeto
Se ha convertido en el escudo humano del Almería. Empezaba la temporada recibiendo cuatro goles del Albacete en el Mediterráneo y tuvo que escuchar en run run de la grada hasta que se impuso por calidad y experiencia. Un portero que va camino de los 40 con la ilusión del que empieza, para dar al Almería esos puntos que solo los grandes bajo palos suelen aportar. Tapa muchos fallos de bulto a lo largo de los partidos y por la forma de jugar que tiene el entrenador, le llegan muchos jugadores contrarios al área y se tiene que multiplicar. Todo empieza por dejar la portería a cero.

Rodrigo Ely es puro carácter y le aporta jerarquía al Almería.
Ely, es el jefe que no negocia duelos
Ordena, corrige y manda sin concesiones. Su rigor defensivo eleva al resto de compañeros. Ha tardado en entrar en la rotación titular y lo hace a cañón defendiendo como un jabato, siendo la prolongación de Andrés a la hora de contener. Siempre bien colocado, domina el juego aéreo y no se anda con chiquitas en el área. Para un central joven como Bonini, ha significado un máster acelerado y los laterales asisten a los centros que antes acababan en gol, salvados por la capacidad defensiva de un futbolista de superior categoría. Era la piedra angular que le faltaba al Almería.

La mejor versión de Dion Lopy ha llegado en el momento justo.
Lopy, músculo que rompe, manda y ordena
Cuando está en su plenitud lo nota el Almería. Ha vuelto de una lesión y se ha convertido en el jugador que todos esperaban, con agresividad y criterio a partes iguales. Le ha dado por conducir más la pelota y rompe líneas sorprendiendo al rival y generando ocasiones de gol. Se planta más veces en el área rival y dispara a portería. Lidera la intensidad y marca el ritmo del juego. Sus balones precisos le dan alegría al juego del Almería y siempre está un paso por delante a la hora de sostener al equipo en los momentos complicados. No ha tocado techo y se le necesita para la causa.

Miguel de la Fuente ha encajado a la primera en el Almería.
Miguel, la amenaza que castiga cada error
Ataca con determinación y trabaja para los compañeros. Se pedía en el mercado de invierno un ‘9’ que presionara la salida de balón del contrario, y lo que se encontraba el Almería es un guerrero que no para de dar tormento a la defensa rival y con unas prestaciones que ayudan al equipo a encontrar el camino del gol. Se le nota ese hambre imprescindible para triunfar, y siempre aporta en beneficio del conjunto. Mira la portería con descaro y en el área o marca o la pone al compañero. Los centrales rivales han dejado de vivir tranquilos desde la llegada de Miguel de la Fuente, que ha puesto el listón muy alto a nivel de presión, contagiando a sus compañeros en la tarea. Ha sido un gran acierto de la dirección deportiva para rematar la plantilla del ascenso.
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