Ni dos Pichichis salvan a Rubi: el Almería lo pone todo y él no lidera
La pasada temporada tuvo la plantilla mas cara de la historia y no subir con Luis Suárez fue un borrón para el entrenador

La fiesta del Real Zaragoza fue por obra y gracia del Almería.
Ha durado poco la alegría en el Almería. Tocaba defender la plaza de ascenso directo y el equipo firma el peor partido de la temporada en el Ibercaja Estadio. Ni con dos Pichichis se salva Rubi de la quema de un nuevo traspiés justo cuando pregona que le gusta ser perseguido en LaLiga. Esta vez ya lo han pillado a la vuelta de la esquina. Un partido malo donde la calidad no salía a escena y la pegada que fue nula, condena al entrenador a vivir una semana muy diferente con la presión a cuestas y las dudas sobre sus decisiones.
Ni con dos Pichichis parece que le llega a Rubi para volver a Primera. La pasada temporada Luis Suárez era una máquina de hacer goles y salvar partidos como esta los es Sergio Arribas. El entrenador carece de un liderazgo en el equipo y no pasa de poner a los mejores para que ganen. Cuando el partido se le tuerce y llega la hora de hacer los cambios su respuesta es nula. El club lo ha puesto todo para que lo ascienda a Primera y el entrenador (bien amarrado por contrato) sigue fiel a un plan de partido inamovible fiándolo todo a un milagro.
No tiene el Almería de hoy una mentalidad de equipo grande. Pepe Bordalás se la pide al Getafe en Primera con un presupuesto limitado, y Rubi con el segundo más alto de la Segunda no varía un ápice su guion. Cualquier entrenador con lo que tiene en plantilla Rubi estaría loco de contento y el catalán se fija mucho en las necesidades del contrario, y no libera a sus hombres desde el convencimiento de ser los mejores para jugar y ganar. Lo de Zaragoza deja claro lo que toca desde ahora y hasta final de temporada: ni dos Pichichis salvan a Rubi.

Sus ruedas de prensa tras la derrota se las tiene que mirar el club.
Mentalidad de equipo grande
Lo primero que tiene que hacer el entrenador (y van 30 jornadas) es meterle en la cabeza a su equipo que es el mejor y nadie cobra como ellos en Segunda. Que los problemas del rival no importan si ponen en el campo todo lo que tienen. Jugar como lo hizo ante la Cultural Leonesa es el vivo ejemplo de lo que se necesita para subir, pero se les olvida a las primeras de cambio. Tiene Rubi a los mejores jugadores de la categoría y le han firmado en Navidad todo lo que ha pedido por su boca. Con estos ingredientes no se puede dar la imagen de Zaragoza.
A veces van sobrados
Ya era preocupante no subir a Primera con Luis Suárez como lo sería no hacerlo con Sergio Arribas. El Almería es un equipo de enorme pegada que no necesita jugar bien para ganar. El problema es que su entrenador lo fía todo a la calidad de sus jugadores y cuando el contrario pone alta la intensidad, esos que te matan en una transición, pierden los duelos individuales. El equipo siempre propone, pero su defensa es de cristal y la pasada como esta temporada pierde partidos por errores “groseros”, que dice su entrenador. Con la plantilla que tiene el Almería y con la inversión realizada jugar el Play Off no es un gran premio por mucho que diga Rubi.

Un entrenador sin tanto nombre y poca experiencia en Segunda lo vencía.
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Carlos Miralles
Se carece de liderazgo
El entrenador vive los partidos en el banquillo desde la mesura y con todo planeado durante la semana. No es amigo de modificar su plan y no parece mirar ni el resultado del partido ni el estado de sus jugadores. Se guarda buenas piezas en el banquillo y la mayoría de las veces los relevos llegan tarde, cuando el equipo ya ha concedido goles a su rival. La media es de dos encajados por partido y así es muy difícil hasta empatar. Cuando la cosa se pone cruda ni en el campo ni en el banquillo hay un líder que tire del equipo. Los partidos de Rubi se diseñan los jueves y se pierden el sábado.

Andrés Fernández está encajando muchos goles y evita muchos más.
El Almería lo ha puesto todo
No puede abrir la boca para quejarse el entrenador mejor pagado de la categoría. Rubi se despachaba en Zaragoza con dos preguntas y dos respuestas en rueda de prensa, mientras su afición desencantada veía como sus hombres “no juegan una papa” y regalan la plaza de ascenso directo. Faltan 12 jornadas y a Rubi le sigue pareciendo que lo importante llegará al final. Le da igual volver a subir de carambola, mientras sus jefes y sus aficionados le piden más. Su club ya le ha puesto (y van dos temporadas) todo lo que necesita para subir al Almería, mientras Rubi ni con dos Pichichis es capaz de lograr el objetivo y parecen abocados al Play Off.