Debate en el Almería: Lopy se sentencia solo y Rubi decide
El sorprendente y criticado gesto del jugador tras ser sustituido ante el Eibar tendrá consecuencias en los próximos días

Rubi no tardó ni un segundo y se dirigió a Lopy en el banquillo. Robertone y Fernando pusieron calma.
Dion Lopy no es solo bailar y celebrar las victorias con la grada. Detrás de esa sonrisa contagiosa se esconde un carácter fuerte, implacable, que cuando escapa de su control le lleva a cometer errores sin justificación. El Almería gana al Eibar 3-1, la afición festeja, pero el senegalés sufre un cruce de cables inexplicable e inesperado. ¿Se equivoca Rubi al cambiarle en el 60' o es el futbolista? El debate está servido y todo apunta a una dirección: Lopy se quita a sí mismo.
Una amarilla más a su cuenta -ya van 5 entre Liga y Copa más la roja frente al Racing de Santander- en este último caso al intentar frenar un contragolpe antes del descanso. El árbitro, Lax Franco, le echó el ojo en el segundo tiempo y Rubi, con buen criterio, decide quitarlo en el 60 porque opositaba a expulsión. El deportista de élite, egoísta por naturaleza, tiene que contar hasta diez y pensar que el partido no estaba para él. Lopy se quedó en el cinco y explotó. No tiene otra salida que agachar la cabeza y aceptar que se le aplicará el régimen interno del vestuario.

Lopy estaba haciendo un partido correcto, pero la amarilla en la primera parte le condicionó.
Carga de profundidad que debe ser gestionada
Rubi avisó públicamente a Lopy y lo hará también en su vestuario. La imagen de su jugador negando el saludo a compañeros -menos a Gui- y al propio entrenador, no quedará impune. Sin la repercusión mediática como lo de Vinicius Júnior a Xabi Alonso en el Real Madrid-FC Barcelona, pero con una carga de profundidad que el cuerpo técnico debe gestionar para mantener la estabilidad emocional y deportiva de un grupo unido y en racha.
UD Almería
El Almería enciende el ascenso a Primera y a Lopy se le cruzan los cables
Carlos Miralles
La foto de vestuario delata cómo se siente
Esta herida tiene que cerrarse bien. Que cicatrice, que sane por sí sola. El tiempo lo cura todo. En la foto de vestuario se le ve atrás, lejos del foco. Él sabe que se equivocó, y en la vuelta al trabajo será el primero en pedir perdón. Esa versión de Lopy fuera de sí es nueva para el Almería, al menos públicamente. No hubo baile con la grada, que le ovacionó y le gritó el “¡Lopy, Lopy!”, que seguro ni escuchaba el jugador por su tremendo enfado.

Lopy aparece al fondo, en un segundo plano, consciente de que cometió un error.
¿Cómo gestionará Rubi la situación de Lopy?
El Almería no basa su fortaleza solo en los últimos 17 puntos de 21, sino en el vestuario. Se ha levantado un nuevo bloque y lo que hace un año se podía convertir en un polvorín, ahora quedará aplacado en cinco minutos. Simplemente Rubi lo llamará al vestuario y lo escuchará. Pedirá perdón a los compañeros y al cuerpo técnico por su comportamiento; deberá cumplir con el régimen interno y a seguir. A veces se cometen errores y el primer paso es reconocerlo. El gesto de negar el saludo a Rubi tendrá consecuencias disciplinarias, aunque no en la estabilidad emocional y deportiva del Almería.
¿Qué se le pasó a Lopy por la cabeza?
Con 3-0, seguro que no pensó en la segunda amarilla, pero para eso está el banquillo. Lopy sacó boletos para ser expulsado y Rubi aplicó la lógica sustituyéndolo. El carácter mal aplicado o gestionado del senegalés hizo el resto. Va en la forma de ser de cada uno y Dion es de los que hace borrón y sacará la sonrisa en cuanto pida disculpas. Si el entrenador le deja en el campo y el Almería se queda con diez, el gran señalado es Rubi.

Lopy se enfadó cuando conoció que sería cambiado.
¿Perdonará la afición el detalle de Lopy?
Sí. La afición tiene en Lopy a uno de sus ídolos y nada va a cambiar. Igual tanto dulce ha picado diente y el ego se ha disparado hasta creerse insustituible. Es su tercera temporada en el Almería y nunca se le había visto tan enfadado en un partido, y eso que ahora el viento sopla a favor y no hay quien pare al equipo. El egoísmo natural de los futbolistas, pero en esta ocasión mal gestionado, se llevó por delante a Lopy. La grada le perdonará.

Rostro serio de Lopy siguiendo el tramo final desde el banquillo.
Debate abierto: ¿indulto o banquillazo?
Cuando suceden este tipo de situaciones se abre el melón y apunta claramente al míster. ¿Lo dejará en el banquillo en Ceuta? En ese apartado la solución a este cruce de cables de Lopy no es el banquillazo. El futbolista tiene que notar normalidad dentro de la aplicación del régimen interno para que no se descentre. Lopy concentrado y sonriendo es el mejor centrocampista en su posición de toda la Segunda. Nadie gana nada señalándole en el Alfonso Murube.
En definitiva, el único culpable del cambio fue Dion Lopy. Rubi le quitó porque es el que manda y porque veía que estaba sacando demasiados boletos para que le tocase la expulsión. Sobresaliente el entrenador y suspenso como un castillo para el jugador. A partir de ahí a empezar un nuevo capítulo y que Lopy vuelva a sonreír.