La Voz de Almeria

UD Almería

¿Qué le pasa al Almería? Las claves para entender la crisis rojiblanca

El equipo ha recuperado su señas de identidad, genera y merece ganar, pero comete errores flagrantes

Desesperación de Nico Melamed, Aleksandar Radovanovic y Álex Centelles tras empatar con el Málaga.

Desesperación de Nico Melamed, Aleksandar Radovanovic y Álex Centelles tras empatar con el Málaga.Juan Sánchez

Carlos Miralles
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Cuando un equipo como la UD Almería lleva cinco puntos de los últimos veintiuno y se atasca en la que debe ser su fortaleza, el Mediterráneo, no se puede mirar hacia otro lado. Algo está pasando y los aficionados, que empiezan a ver las orejas al lobo, buscan explicaciones a una racha tan dura como inesperada, y hasta algunas veces inmerecida. En la carrera por el ascenso hay picos altos y bajos de rendimiento y a la plantilla le ha tocado bajar a las catacumbas. La “inercia” que destacaba el técnico se refleja en el duelo con el Málaga. Simplemente comparando algunos partidos se obtienen respuestas. En diciembre, en plena cresta de la ola, el Almería ganaba 1-0 al Mirandés viéndose superado por su rival en muchos tramos y el sábado contra el Málaga generó ocasiones para sentenciar incluso antes del descanso; no lo hizo, y terminó perdonando un penalti en el noventa. Si entra ese disparo de Luis Suárez...

Cuesta el doble

Lo que hace dos meses salía por defecto ahora cuesta el doble. Baptistao, Arribas, Suárez… Futbolistas que marcan diferencias en Segunda necesitan más para marcar. Otra de las claves para entender por qué el Almería lleva siete jornadas sin perder es el error. Pozo y Selvi dieron la llave al Málaga para que se metiera de lleno en la pelea por los puntos. Primero una pérdida de balón cerca del área y luego con un penalti evitable. Por desgracia esto se repitió una semana antes en Gijón con oportunidades de oro desperdiciadas y la expulsión de Kaiky. Atrás hay que conceder menos y arriba no ser tan contemplativos.

Empezar mal

En esta crisis de resultados que dura siete encuentros, el Almería empezó en cuatro de ellos por detrás en el marcador. Albacete, Real Oviedo, Deportivo y Elche lo tuvieron relativamente fácil para batir a Maximiano. El Huesca aguantó un 0-0 en el Mediterráneo. Pero ni adelantándose en los duelos con Sporting de Gijón y Málaga, en este último caso con dos goles de ventaja, la victoria cayó de su lado. ¿Por qué?. Primero por falta de concentración y contundencia en las primeras partes el contrario sentencia y segundo por mala gestión del resultado, la alegría da la espalda.

Más control

Otro de los puntos a analizar del Almería es que no termina de controlar totalmente los partidos. Es cierto que nadie lo consigue en Segunda División, aunque saber navegar en situaciones donde le quitan el balón y hay que correr detrás de él también es determinante. Además, el control se mide en la capacidad para minimizar tus propios fallos y el Málaga se encontró con dos regalos impropios de un conjunto que aspira a subir como campeón a Primera División.

El entrenador

Rubi no queda libre. Sí, recuperó a un vestuario hundido y lo llevó del descenso al liderato, pero ha fallado con planteamientos como el de Riazor. Eso sí, después de hacer malabares con un centro del campo plagado de bajas, parece haber dado con la tecla para pasar de un suspenso general en casi todos los aspectos a un aprobado porque han sido dos empates con más sensaciones que puntos. Ante Sporting y Málaga ya se vio a un Almería más reconocible, avasallando y encerrando al adversario y al que solo le faltó más gol. Choques como el del sábado solo acaban así para equipos en dinámica negativa.

El vestuario

Luego los futbolistas. Ellos tienen siempre la última palabra y el Almería tiene que conectar a todos. Esos errores puntuales son tan flagrantes que suelen ser gol del contrario. Al menos Radovanovic ha dado un paso adelante y se mostró imperial en el juego aéreo y en posicionamiento. En ataque el gol no puede ser solo responsabilidad de Luis Suárez. Es humano, también falla, y carga con ese peso. Sigue siendo el mejor ‘9’ de Segunda y ha tomado la responsabilidad de ser el líder. Los que salen del banquillo tienen que aportar más.

El peso del objetivo

Por último, una mezcla entre la psicología y el margen de tiempo. El Almería no ha escondido su plan y quiere subir a Primera como líder. Eso el jugador lo lleva encima, y cada semana sin ganar supone más peso en la espalda. Si pasan las jornadas y no llega el triunfo la mentalidad es diferente, aumentando la ansiedad, el estrés y la presión. Son profesionales y en cuanto llegue esa alegría, el camino será distinto.

Causalidad o casualidad

En definitiva, el Almería ha ido cometiendo fallos desde el banquillo hasta el terreno de juego. Desconexiones puntuales de jugadores, planteamientos erróneos que se han ido haciendo bola. Son 47 puntos y todavía hay tiempo para todo. Si el equipo toma la línea de Sporting y Málaga hay que confiar; si es la de Albacete, Deportivo o Elche, será difícil hasta entrar en Play Off. Lo del Málaga si puede ser casualidad, mientras que la racha de siete jornadas en blanco es causalidad.

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