Cáncer de piel en Almería: llegan los meses de más riesgo y estas son las medidas más eficaces
Carlos Hernández, dermatólogo del Hospital de Poniente avisa: "La protección solar no es estética, es salud"

Pareja recostada al sol en un acantilado junto al mar.
Con la llegada del verano y el aumento de las horas de luz, también crece la exposición a la radiación ultravioleta, uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de una patología a la que hay que tenerle un importante respeto, el cáncer de piel.
Y si habitamos en un lugar como Almería con sus más de 3.000 horas de sol al año y su incidencia de los rayos ultravioleta situada por encima de valores considerados muy altos o extremos durante las principales horas del día durante el periodo veraniego pues todavía más.
Así que es por ello por lo que los especialistas insisten cada año en la importancia de adoptar hábitos sencillos de fotoprotección que permitan disfrutar del aire libre sin poner en riesgo la salud cutánea.
Sobre ello, el dermatólogo del Hospital Universitario de Poniente, Carlos Hernández, ha recordado en SER Poniente que la piel es "la primera barrera con la que nos relacionamos con el exterior" y, por tanto, uno de los órganos más expuestos a las agresiones ambientales.
"La radiación ultravioleta incide directamente sobre el ADN de las células de la piel y, a largo plazo, puede producir mutaciones que generen cáncer cutáneo", ha indicado el especialista. Por ello, ha destacado que la protección solar no es una cuestión estética, sino una medida preventiva fundamental para reducir los daños acumulativos que pueden aparecer con el paso de los años. "La piel tiene memoria", ha recordado.

Carlos Hernández, dermatólogo del Hospital Universitario de Poniente.
No obstante, lejos de transmitir mensajes alarmistas, Hernández ha defendido la necesidad de mantener una relación equilibrada con el sol basada en la prudencia y los buenos hábitos. "No creo que haya que magnificar las cosas, sino tener sentido común", ha señalado.
De este modo, como primeros consejos básicos a tener en cuenta, Hernández ha insistido en lo elemental, evitar la exposición durante las horas centrales del día, especialmente cuando la radiación es más intensa, así como reforzar las medidas de protección cuando se acude a playas, piscinas o actividades al aire libre.
Y entre las herramientas más eficaces ha puesto el foco en las llamadas medidas físicas: camisetas con protección solar, gorras, sombreros o sombrillas. "Cada vez existe una mayor conciencia sobre su uso, especialmente cuando se trata de proteger a los niños", ha apunta.
Los niños, una prioridad
Según ha puesto de relieve el dermatólogo, la preocupación por el cuidado de la piel infantil ha aumentado notablemente en los últimos años por parte de los padres, sobre todo, en verano. "Prestamos más atención a los niños y eso es positivo", afirma. Y en su opinión, las prendas con filtro ultravioleta constituyen una de las mejores opciones para reducir la exposición solar en los más pequeños, especialmente durante largas jornadas en la playa o la piscina.
En cualquier caso, existe otro gran aliado, el protector solar. Y sobre ellos, Hernández ha aprovechado para recordar la existencia de dos grandes grupos: los filtros químicos y los filtros físicos o minerales.
Los primeros, los filtros químicos actúan absorbiendo la radiación ultravioleta y neutralizándola antes de que alcance las células de la piel. Sin embargo, este proceso provoca que el propio filtro vaya perdiendo eficacia con el paso del tiempo. "Por eso recomendamos reaplicar el protector cada dos horas", ha explicado. Además, factores como el sudor, el baño o el roce con la toalla contribuyen a reducir su capacidad protectora.
Por su parte, los filtros físicos funcionan de manera diferente. Elaborados a partir de minerales micronizados, crean una capa sobre la piel que refleja la radiación solar como si se tratara de pequeños espejos. Por tanto, su principal ventaja es que no se degradan al absorber la radiación y permanecen adheridos durante más tiempo. Aunque, como inconveniente, suelen dejar una película blanquecina visible sobre la piel.
Y aunque ambas opciones son válidas, Hernández ha resaltado como los filtros físicos permiten comprobar visualmente si la aplicación ha sido correcta y ofrecen una protección muy resistente al agua. "A mí me da igual que mi hijo tenga la cara blanca; lo que no quiero es que se queme en la playa", ha resumido.
Por ello, aconseja combinar siempre camisetas con filtro solar y protectores físicos durante las jornadas de baño y juego al aire libre.
El melanoma: el enemigo más peligroso
Tal y como ha recordado el dermatólogo del Hospital Universitario de Poniente, el cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente en la población. Y aunque existen distintas variedades con buen pronóstico, el melanoma continúa siendo la forma más agresiva y potencialmente mortal. "El melanoma tiene muy mal pronóstico cuando se diagnostica tardíamente", ha advertido el especialista.
Sin embargo, la piel presenta una ventaja frente a otros órganos: las lesiones son visibles. Y esto permite detectar cambios sospechosos de manera precoz y consultar al dermatólogo antes de que la enfermedad avance.
Por ello, además de protegerse del sol, los expertos recomiendan vigilar lunares y manchas, prestando atención a cualquier cambio de tamaño, color, forma o relieve.
De este modo, el mensaje de los dermatólogos es claro: disfrutar del sol es compatible con proteger la salud. "No hace falta vivir encerrados ni renunciar a nuestro entorno", concluye Hernández. "Con unas medidas básicas y un poco de sentido común es suficiente para reducir riesgos y prevenir problemas futuros".