La Voz de Almeria

Salud

La unidad de la Bola Azul atiende a 1.600 niños en primera consulta con problemas de salud mental

El dispositivo ha realizado también 3.000 revisiones anuales en las instalaciones inauguradas el año pasado

Imagen de archivo de la inauguración de la nueva Unidad de Salud Mental de la Bola Azul.

Imagen de archivo de la inauguración de la nueva Unidad de Salud Mental de la Bola Azul.

Miguel Cabrera
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La Unidad de Salud Mental Infanto‑Juvenil de la Bola Azul, puesta en marcha en 2025, ha atendido en su primer año a más de 1.600 niños y adolescentes en primera consulta, derivados principalmente desde Pediatría, y ha realizado más de 3.000 revisiones destinadas a jóvenes con necesidades complejas.

Para el Servicio Andaluz de Salud (SAS), el balance no puede ser más positivo y supone un cambio significativo en la asistencia, con una población de referencia que supera las 300.000 personas.

Fuentes de la Delegación de Sanidad, Presidencia y Emergencias destacan que la creación de esta unidad ha permitido, por primera vez, separar completamente la atención de menores de la de adultos, con profesionales especializados y un entorno adaptado.

La unidad reserva una hora completa para cada primera consulta, lo que permite realizar una evaluación exhaustiva y diseñar un plan de seguimiento individualizado. Este abordaje facilita detectar no solo síntomas clínicos, sino también factores familiares y sociales que influyen en el bienestar del menor.

Además, cada año se desarrollan más de 3.000 revisiones en las que interviene un equipo multidisciplinar que trabaja tanto con los jóvenes como con sus familias. La atención incluye entrevistas familiares, sesiones grupales y actividades multifamiliares, fundamentales para tratar la dimensión emocional, conductual y social de los problemas de salud mental.

Trabajo en red

El acceso a la unidad se produce desde Atención Primaria y otras especialidades, especialmente Pediatría, pero su eficacia se basa en la coordinación con el entorno comunitario: enfermería escolar, psicólogos educativos, servicios sociales y centros de internamiento de menores.

Este trabajo en red permite dar respuestas ajustadas a cada caso y, sobre todo, reforzar la prevención. La unidad desarrolla programas en colegios e institutos orientados a detectar dificultades emocionales y de conducta de forma temprana, además de formar a docentes y familias en su manejo. La educación emocional se considera un pilar esencial para evitar que problemas iniciales evolucionen hacia cuadros más graves.

El equipo está formado por dos psiquiatras, dos psicólogos clínicos, una enfermera especialista en salud mental y profesionales de Trabajo Social, todos ellos con formación específica en atención infanto‑juvenil. El tratamiento combina terapia psicológica individual y familiar, sesiones grupales, intervenciones sociales y, cuando es necesario, apoyo farmacológico.

Esta variedad de herramientas permite abordar desde problemas de regulación emocional o ansiedad hasta conductas autolesivas, trastornos del comportamiento o conflictos familiares complejos.

Espacios adaptados

Las instalaciones ocupan 165 metros cuadrados y están diseñadas para favorecer la atención y el confort. Disponen de seis despachos para exploración a través del juego, realización de pruebas psicológicas y entrevistas clínicas, además de una sala de terapia grupal y un área de recepción.

Uno de los elementos más valorados es el patio de naranjos, un espacio de humanización que contribuye a crear un ambiente cálido, luminoso y terapéutico. La disposición de las estancias y la presencia de luz natural buscan fomentar la confianza, la tranquilidad y el bienestar de menores y familias.

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