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Cuando no hay luz, agua ni médicos… una pediatra de Almería lleva salud a los niños de Guatemala

La facultativa almeriense se embarca en una misión humanitaria por segunda vez

La pediatra, Lorena Fernández, atendiendo a uno de los niños en Guatemala.

La pediatra, Lorena Fernández, atendiendo a uno de los niños en Guatemala.La Voz

Karolina Lewandowska
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Este viernes, 25 de abril, es un día muy especial para Lorena Fernández, pediatra del Hospital del Poniente. Hoy se embarcará en una aventura que le llevará hasta los rincones más remotos de Guatemala en una misión en la que desarrollará labores humanitarias de la mano de la ONGD Quesada Solidaria. 

Acudir a esta misión es una muestra clara de la vocación de una profesional sanitaria que ha decidido poner su vida al servicio de la salud de los demás, y sobre todo, la de los más pequeños. "Es algo que me rondaba la cabeza desde que estaba estudiando la carrera. Llevaba tiempo queriendo participar en un proceso así, pero por cuestiones de de trabajo, tiempo y también personales, no podía hacerlo antes", cuenta la pediatra. 

Lorena Fernández pudo cumplir este sueño en 2024, cuando acudió por primera vez a una misión de cooperación con un grupo de profesionales de Jaén. La experiencia allí vivida le generó la necesidad de regresar de nuevo al país centroamericano. Esta, es por tanto su segunda misión. 

En esta ocasión, el grupo de sanitarios brindará atención primaria durante dos semanas, del 26 de abril al 11 de mayo, en zonas rurales que tienen un acceso limitado a los servicios de salud. "Este año estaremos una semana en una aldea rural atendiendo a la población de la zona que no se puede desplazar hasta los centros de salud y luego estaremos en Quesada, que es donde está la sede principal", señala la facultativa. 

Pese a los recursos limitados por el contexto, la atención sanitaria que ofrecen los facultativos españoles es de máxima calidad. "Por lo general tratamos enfermedades infecciosas y otras patologías que se detectan en ese momento como diabetes, algún problema de neurodesarrollo o problemas de nutrición. Cuando es posible ofrecemos un diagnóstico, un tratamiento y siempre, sobre todo, acompañar, que también es necesario", cuenta Lorena Fernández. 

Y sin duda, razón no le falta ya que, según explica, en estos lugares donde los recursos son tan limitados, una atención médica especializada marca una gran diferencia entre la vida de los niños y la familia. Además, la falta de recursos, sobre todo económicos también supone un obstáculo para la salud: "A veces se ha dado el caso de que he prescrito un antibiótico para siete días, y me han dicho que solo iban a comprar para tres porque les era imposible costearse la pauta completa. Entonces, nosotros les facilitamos toda la medicación que podemos y también el seguimiento en la medida de lo posible", narra la pediatra. 

Es por eso que para formar parte de una misión de este tipo es necesario estar bien preparado. Además de poseer las competencias profesionales propias para ejercer la profesión, también se tiene que tener muy claro que se va a trabajar con un equipo, con un plan y unos objetivos específicos. "Esta no es una experiencia para encontrarte a ti mismo, allí debes ir 'encontrado'", destaca la pediatra. 

En este caso, Lorena Fernández sabe muy bien de lo que habla. Esta experiencia es capaz de poner a los facultativos ante situaciones realmente duras. "En uno de los casos, diagnostiqué un trastorno de espectro autista bastante severo, y claro, me sentí muy impotente al no poder ofrecerle ningún seguimiento", cuenta. Y es que este es uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los menores de estar áreas rurales donde a veces no hay ni luz ni agua potable, tampoco hay terapeutas, rehabilitación o alguien que ofrezca un seguimiento de neuropediatría, según traslada la pediatra. 

"Otro de los casos que más me marcó, fue el de un niño de 11 años con parálisis cerebral. Vivía con su madre y con sus dos hermanas en, literalmente, una chabola. Recuerdo que la madre le porteaba en la espalda para bajar al río a lavar la ropa", recuerda. 

No obstante, la satisfacción de haber detectado cualquier patología y haber estado ahí para atenderla y curarla es excepcional e inmensa. 

A Lorena Fernández, le acompañarán en este viaje tan humano y necesario cinco médicos de familia, una ginecóloga, un radiólogo, una cirujana de cirugía menor y una educadora. 

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