La Voz de Almeria

Entrevistas

De paciente a terapeuta: la historia de Cheli y nuevas miradas sobre la salud mental

Fundó una clínica que propone el diálogo abierto como alternativa a los fármacos

Cheli López.

Cheli López.La Voz

Melanie Lupiáñez
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La salud mental sigue siendo, para muchas personas, un territorio marcado por diagnósticos, tratamientos largos y, en ocasiones, una sensación de cronificación. Sin embargo, hay historias que cuestionan ese camino tradicional y abren nuevas formas de comprender el sufrimiento psicológico.

Cheli López, Almería 1980, es una de esas voces. Su historia empieza a los 23 años tras sufrir una crisis y haber sido diagnosticado dentro del espectro de la psicosis —incluida la esquizofrenia—, hoy es terapeuta y fundador de una clínica donde aplica un enfoque diferente: el diálogo abierto. Su historia es una reflexión profunda sobre lo que realmente ayuda a las personas a salir del sufrimiento.

¿Cuál fue tu diagnóstico inicial?

Tuve varios diagnósticos a lo largo del tiempo, pero uno de ellos fue esquizofrenia. Con el tiempo, he preferido hablar de “trastorno del espectro psicótico”, porque es un concepto más amplio y menos limitante.

¿Qué fue lo que más te ayudó a mejorar?

No hubo un tratamiento concreto. Lo que más me ayudó fueron conversaciones profundas con una amiga psicóloga. Pasábamos horas hablando, y ahí pude empezar a elaborar experiencias muy traumáticas, como los ingresos hospitalarios. Nadie dentro del sistema sanitario me había dado ese espacio para hablar de lo que había vivido.

¿Seguiste tratamiento psiquiátrico?

Sí, estuve mucho tiempo en tratamiento con psiquiatras y tomando medicación. Pero no sentía que eso me ayudara realmente. De hecho, creo que muchas personas permanecen medicadas durante años sin resolver el fondo de sus dificultades.

¿Cómo vivías los efectos de los fármacos?

Sentía que me anulaban. Era como una “camisa de fuerza química”. Me provocaban lentitud mental, desconexión y una pérdida de claridad. No solucionaban el problema, simplemente reducían lo que se veía desde fuera.

Entonces, ¿qué marcó tu recuperación?

Empezar a sentir que formaba parte del mundo. Durante mucho tiempo viví con la sensación de ser “yo contra el mundo”. Cuando empecé a trabajar, a tener responsabilidades y a construir una vida propia, conocía a la que ahora es mi mujer con quien tengo dos hijos, algo cambió. Fue la primera vez que sentí una pertenencia real.

¿Hubo un momento clave?

Sí. Hubo un día en el que supe que no iba a volver a tener una crisis. Es difícil de explicar, pero fue como tomar el control de mi vida. Como convertirme en adulto de verdad.

¿De dónde crees que venía tu malestar?

En gran parte, de experiencias tempranas. Sufrí bullying desde los cuatro años, y eso generó en mí una sensación muy fuerte de que el mundo era hostil. Yo lo vivía como “yo frente a todos”.

Esa sensación de no pertenecer se fue repitiendo a lo largo de mi vida: en el colegio, en la adolescencia, en la universidad. Siempre había algo que me hacía sentir fuera.

¿Cómo te convertiste en terapeuta?

Yo ya había estudiado psicología, pero mi vida fue complicada durante años. Más adelante retomé el camino: hice formación sociosanitaria, trabajé en distintos contextos y finalmente cursé el máster en Psicología General Sanitaria en 2019, ese año también murió mi padre, pero seguí adelante con los estudios.

Durante ese proceso conocí el enfoque del diálogo abierto, y ahí todo empezó a encajar.

¿Qué es el diálogo abierto?

No es un método cerrado, sino un marco de trabajo. Se basa en generar diálogo entre la persona y su entorno: familia, amigos, red cercana.

La clave es que no se centra en arreglar al individuo. Entiende que el malestar está en las relaciones, en los vínculos.

¿Entonces el problema no está solo en la persona?

Exacto. Desde esta perspectiva, la persona no es la enferma. El sufrimiento emerge dentro de una red, y es en esa red donde también puede transformarse.

¿Qué hacéis en tu clínica?

En Rango Psicología adaptamos el enfoque de diálogo abierto al ámbito, un modelo que surgió en Filandia a finales de los 80 con un 80-90% de casos de éxito, al ámbito privado. Es un modelo pionero en Almería. Llevamos unos tres años trabajando y estamos viendo resultados muy positivos, incluso en casos complejos. Facilitamos conversaciones. No damos soluciones cerradas ni nos posicionamos como expertos que tienen la respuesta. Creamos un espacio donde las personas pueden escucharse de verdad.

¿Qué es lo que más te satisface de tu trabajo?

Ver cómo las personas recuperan su vida. Cómo familias que estaban destrozadas vuelven a encontrarse. Reducir el sufrimiento de alguien que no veía salida… eso es lo más importante para mí.

La historia de Cheli no encaja del todo en el modelo tradicional de la salud mental. Y quizá por eso resulta tan valiosa. Su experiencia apunta hacia una idea sencilla pero poderosa:

que la recuperación no siempre pasa por corregir síntomas, sino por reconstruir vínculos, encontrar un lugar en el mundo y pertenecer.

tracking