La Voz de Almeria

Entrevistas

"El AVE parecía ciencia ficción hace 30 años, al igual que hoy la conexión por tren con el Poniente"

Antonio Aguilera, secretario de la Asociación de Amigos del Ferrocarril (Asafal), reflexiona sobre la seguridad ferroviaria y el futuro de nuestra red

Estación de tren de la capital almeriense.

Estación de tren de la capital almeriense.Álvaro Hernández

Juan Antonio Cortés
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Recordaba aquí, en La Voz, el maestro del periodismo de sucesos José Ángel Pérez la Almería de las grandes tragedias ferroviarias. Mayo de 1927: diez personas mueren en el acto en un choque de trenes en Pulpí. 1945, 15 de noviembre: Las Albubillas, Gérgal. Coinciden en la misma vía un tren de mercancías con barriles de uva y un tren correo que viajaba a Almería desde Madrid. Fue uno de los accidentes más violentos de la historia del ferrocarril español: más de 100 muertos. 16 de agosto de 1965: una colisión entre dos trenes entre Gádor y Santa Fe provoca diez muertos y decenas de heridos graves. 1994, noviembre. Mueren siete personas –dos bebés- al chocar un tren con una ambulancia, que se saltó la señal de stop, en el paso a nivel de Gádor.

Aunque detrás de estos siniestros está el error humano, también los sabotajes e incluso los atentados han sido parte de la casuística que explica el historial de descarrilamientos. Mario López publicaba en 2015 en la página de Asafal que el 21 de marzo de 1941, entre Nacimiento y Gérgal, descarrilaba y caía por un barranco un tren de la línea Linares-Almería. Murió una vecina de Guadix y hubo 15 heridos. Aunque el conductor circulaba a 45 kilómetros por hora, una gigante piedra de carbón apareció en las vías –el caso fue sobreseído-.

Cuenta López que, durante la posguerra, en mayo y en junio de 1940 hubo un atentado y un sabotaje en la vía en Purchena, en febrero de 1941 se produjo un descarrilamiento en Abla y en agosto de 1943 tuvo lugar un sabotaje de la línea entre Alboloduy y Gérgal. El contexto económico y social –infraestructuras dañadas y sociedad fragmentada y polarizada- influyó en la alta siniestralidad. Sin embargo, a lo largo de los más de 100 años de ferrocarril en Almería han sido muy escasos los accidentes de tren.

Con Antonio Aguilera, secretario de la Asociación de Amigos del Ferrocarril (Asafal), hemos querido compartir este momento para reflexionar sobre la seguridad del tren y el futuro de nuestra red.

Si perdemos la confianza en el tren... Tren y confianza eran sinónimos.

A todos los que somos amigos del ferrocarril nos ha marcado esta tragedia porque no es algo habitual. El tren es muy seguro. El lema del sistema ferroviario es: ‘Primero, la seguridad’.

Muchos maquinistas insisten en que el entramado de vías está dando fallos.

En los trenes de alta velocidad nunca ha habido vibraciones. En los más de 30 años de servicio siempre ha habido puntualidad, limpieza: todo perfecto. Otra cosa es la percepción: recientemente hice un viaje a Tarragona en un tren de alta velocidad y mi sensación era de que vibraba muchísimo. Y me digo: esto no es normal. No obstante, yo considero que el ferrocarril es seguro. En esta situación se produce una pérdida de confianza.

Hubo un tiempo en que los accidentes eran errores humanos...

El riesgo cero no existe. Los accidentes (históricos) suelen ser a causa de fallos humanos. Eso está ya minimizado. Era una época en la que estaban muy mal las comunicaciones. Los medios han avanzado. Se produjeron accidentes e incidentes por el mal estado de la infraestructura.

Hubo también aquí atentados, sabotajes.

Sí, eso solía darse en una época complicada. Ha habido circunstancias muy puntuales, como los casos de imprudencia en los pasos a nivel.

Somos punteros en cobertura de alta velocidad, pero cabe preguntarse hasta qué punto es óptimo el mantenimiento.

Hay que echar recursos en el mantenimiento porque es la columna vertebral del sistema de transporte. Se ha suspendido el tráfico de cercanías en Cataluña y era un caos.

Hablando de cercanías. Eso aquí, en Almería, suena lejos.

En Almería, ni existe ni se le espera. Hace 25 años hicimos un documento en el que planteábamos el tren de cercanías del Bajo Andarax y la extensión al Poniente mediante un sistema como el modelo de Alicante –metro ligero en ciudad y cercanías en vías interurbanas-.

Y...

Nadie ha hecho nada. El Poniente y la capital tienen un gravísimo problema de conectividad. El autobús va por el mismo sitio que el coche. Eso en una sociedad moderna no puede existir. Si no somos capaces ni siquiera de poner en servicio el tren del área metropolitana del Bajo Andarax...

Con la infraestructura ya implantada...

-Se adecúan las estaciones, se hacen billetes combinados con una tarjeta única. Estamos hablando de cosas que existen en otras ciudades y que aquí no tenemos. Tenemos el ejemplo del Paseo de Almería. Está muy bien peatonalizar, pero hay que asegurar primero un transporte urbano que nos lleve al centro. La Avenida del Mediterráneo es un caos. El bus no tiene carriles exclusivos. En el futuro podríamos tener un metro ligero como lo tiene Granada, que es un ejemplo de éxito.

Estamos hablando de un grave problema de movilidad...

La movilidad es la asignatura pendiente en las grandes aglomeraciones: en el Poniente y Almería capital. Si no somos capaces de abordar eso, tenemos un problema muy gordo. En la capital, quien se sube en el autobús hoy en día sufre la falta de frecuencias, el problema de las paradas, la universidad. La movilidad es fundamental. Hace falta una red tranviaria.

Pero el AVE amenaza con llegar, aunque tarde. Cuál es el principal aporte.

Para ir a Murcia no había línea ferroviaria. Esa es la principal novedad: vamos a tener una conexión nueva con nuestra salida natural, con el Levante. Eso va a ser determinante. Eso va a traer grandes beneficios a la provincia.

Dice que hace 30 años ya pedían ustedes una salida con el Levante...

La asociación se fundó en enero de 1998. En el 99 hicimos una gran exposición en la Diputación sobre el centenario de la línea de Linares a Almería. Hicimos un catálogo y en él planteábamos el tren que queríamos. Y dibujamos la conexión con Murcia. Es de sentido común. Mucha gente nos decía que esto era de locos. Este tren parecía ciencia ficción hace 30 años. Como la red tranviaria o la conexión por tren con el Poniente.

La sede Asafal es un santuario cívico en el que confluyen decenas de amantes del tren de Almería. Es un rincón para los modelistas. Un museo de carteles, maquetas a escala, fotografías y piezas reales de gran valor histórico. Su sitio en Internet, asafal.es, es el principal archivo documental del ferrocarril de Almería. Son los románticos de un medio de transporte que quiere seguir creciendo con su vitola de siempre: la confiabilidad.

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