La otra cara de Alejandra Acosta: la primera conductora de autobuses en Surbus
Nieta de camionero, nació en Adra y pasó por diferentes trabajos antes de ponerse al volante del transporte público de Almería

Alejandra Acosta.
Alejandra Acosta Serón, nació en Almería el 9 de mayo de 1972 en la pedanía abderitana de Puente del Río, donde su padre el profesor Acosta fue director del colegio al que asistía, hasta cumplir los 10 años, que se trasladó a Adra, donde estudió E.G.B en el C.P San Fernando y el Bachillerato. Recuerda que su primer sueño era montar un gimnasio, comenzando a practicar karate con 10 años en el gimnasio Abdera, donde encontró amigos que a día de hoy son como de su familia.
Su primer trabajo fue con 14 años en una tienda de regalos. Pero tras este proceso de inicio recorrió muchos sectores, desde el textil, comercial, deportivo, hostelería, etc, pero sin lugar a dudas y por encima de todo tenía pasión por el volante.
Quizá esa vocación pudo llegarle por su abuelo materno que fue camionero. El amor por la conducción siempre la ha acompañado, profesionalmente, como conductora de ambulancias, y ser la primera mujer conductora de la Empresa Municipal de Transportes en Surbus.
Así es. Hace más de veinte años comencé a trabajar como conductora en autocares Bernardo y unos meses comencé en Surbus, donde estuve pocos años, ya que debido a un grave problema de visión tuvieron que jubilarme.
Sin duda fue una experiencia terrible afortunadamente ya superada.
Después de ese tsunami tuve que reconstruir mi vida entera con la gran suerte de tener el apoyo de mi familia y muchísimos amigos que estuvieron ahí día a día
Vamos a entrar en materia. Para empezar una pregunta fácil. ¿Quién conduce mejor? ¿La mujer o el hombre?
Las manos que sujetan un volante no entienden de géneros. No se trata de ser hombre o mujer, sino de la habilidad y de pasión por lo que haces, cuidando a quienes van contigo en el camino.
¿Recuerda la marca y matricula del primer autobús con el que empezó a trabajar en Surbus?
La matrícula no la recuerdo, pero si perfectamente de la marca del vehículo, un magnífico Mercedes Cítaro.

Alejandra Acosta cuando era conductora de autobuses.
¿Qué edad tenía cuando aprobó el carnet tipo D para conducir estos vehículos?
Mi primer carnet fue a los 16 años para poder conducir la Derbi Variant de mi hermana, y a los 18, aprobé el de coche por una apuesta con unos compañeros de trabajo. A partir de ahí fui sacándome todos, hasta el del trailer, ya que mi sueño era ser bombera conductora y se necesitaba tener el permiso del camión.
¿Recuerda cuál fue la línea que le asignaron el primer día de servicio?
No, ya que se iba rotando cada semana por una línea distinta, pero lo que si recuerdo era mi obsesión por no equivocarme en el recorrido de cada una de ellas. Había mil ojos encima tuya esperando a que te equivocaras. Tenías que demostrar el doble que el resto de tus compañeros.
¿Cuando los usuarios subían al autobús y descubrían que el conductor era una mujer? ¿Cómo solían reaccionar?
Con estupefacción. Exclamaban: “¡Una mujer ¡”, Y así cientos de veces durante los primeros meses. En Puerta Purchena hubo un usuario, ya mayor, que cuando se subió, al ver que era una mujer lo único que pudo decir es: “Ay, nenia, lo siento, pero me da mucho miedo”, a lo que yo le respondí, que no se preocupara, que el resto de la plantilla que venían después que yo, eran todos hombres y se bajó.
¿Y sus compañeros como la acogieron?
Hubo algunos que vinieron a decirme que no estaban de acuerdo en que las mujeres condujésemos, y meses después, uno de ellos, no solo vino a pedirme perdón, sino que fue uno de mis mejores compañeros. Aunque en general, solo tengo palabras de agradecimiento a la empresa, sobre todo a mis compañeros y compañeras, con los que algunos siguen siendo mis mejores amigos.
¿Se suelen hacer buenos amigos entre los pasajeros?
Al principio el ser mujer era un hándicap, pero con el paso del tiempo percibes como los usuarios se iban acostumbrando a verme y a aceptar que no importa lo que seas, mientras seas bueno en tu trabajo, y al final te van demostrando su apoyo y cariño. Algunos de ellos, aunque fueron los más críticos al principio, terminaron siendo los que más me animaban. He tenido que oír comentarios como “Con mujeres como tú, mi marido está en casa sin trabajo, deberías estar fregando los platos”. Lo peor de esto es que sea una mujer la que te lo recrimine, pero he de decir que todos los usuarios del autobús comenzaron a recriminárselo y tuvo que bajarse en la parada siguiente.
¿Y subrayar algunas anécdotas variopintas?
También las viví, que algún usuario me exigiera enseñarle el carné, a lo que yo le preguntaba que si eso también se lo pedía al resto de mis compañeros. Los primeros meses fueron muy duros, incluso te señalaban por la calle con el dedo, pero, al final, con el apoyo de la familia, amigos y coraje, merece la pena. La única manera de llegar a la igualdad es dejar claro que el único requisito para llegar a un puesto de trabajo es tu capacidad y profesionalidad.
¿Cómo surgió su decisión de optar a un puesto de trabajo cuando en esas fechas no había tantas mujeres conductoras de autobús?
Surgió de la necesidad. Trabajaba en Zara, pero mi sueño era ser bombero y aposté por ello. Como se necesitaba el carné de camión y no salían las oposiciones, comencé a sacarme todos los carnets posibles. Empecé como conductora de ambulancias, después en otra empresa de autobuses y después incorporarme en Surbus.
En España hay más de medio millón de mujeres conductoras de autobuses. ¿Aproximadamente cuantas existen en la provincia?
Ese dato con precisión no sabría decírselo, aunque supongo que van creciendo.
¿Cuáles son las líneas más problemáticas de la capital?
Hoy en día todas las líneas sufren problemas por la cantidad de obras que se están haciendo en toda la ciudad.
¿Y los denominados puntos negros del tráfico rodado en la capital?
Uno es la avenida Cabo de Gata que, al contar con un único carril en dirección a la Universidad, provoca con frecuencia colapsos en el tráfico, afectando la movilidad en la ciudad y en horas punta en la rotonda del Cable del Mineral.

Imagen de Alejandra Acosta.
¿Está bien pagada su profesión?
Llevo muchos años sin ejercerla, pero supongo que no, porque cuando yo estaba en activo ya había dos convenios, el de SURBUS y el de la E.M.T. Injustamente los compañeros de SURBUS cobran mucho menos que los otros, por hacer exactamente el mismo trabajo siguen así. Me consta que tienen próximo el juicio para ver si consiguen unificarlo.
¿Cómo manejaba situaciones imprevistas con pasajeros difíciles?
Siempre tratando cada situación con empatía, respeto y diplomacia. Eran muchos usuarios cada uno con sus problemas y no siempre hacen gala de su buen hacer o buena educación, pero procuraba actuar con profesionalidad y cortesía en todo momento.
¿Ha sentido miedo alguna vez llevando un autobús?
No, pero surgen situaciones complicadas, como que te apedreen el autobús porque has hecho bajarse a unas chicas por la puerta delantera para protegerlas, para que las dejaran de molestar unos usuarios rozando el acoso. Cuando llegué al final de trayecto, estos se bajaron y comenzaron a tirar piedras a los cristales, por lo que tuve que salir enseguida de allí. Viví muchas situaciones que les puede pasar a cualquiera de mis compañeros, para escribir un libro de “anécdotas de un conductor”.
A lo largo de sus años de servicio. ¿Qué ha sido lo más difícil de superar?
Sin lugar a dudas el machismo que todavía sigue muy arraigado. Es doloroso ver que, pese a los pasos dados, la sociedad aún arrastra muchos prejuicios, pero eso también me dio y me sigue dando fuerzas para demostrar que sí se puede. Cuando me venía abajo, pensaba en todas aquellas mujeres que, por primera vez, dieron un paso adelante poniéndose el mundo por montera, y rompieron barreras. Gracias a todas ellas nuestra sociedad es cada vez mejor.
¿Qué es lo que más le ha satisfecho de su profesión?
Poder hacer algo que me apasiona: conducir, y al mismo tiempo poder mantener un contacto cercano con las personas, compartir momentos y sentir ese agradecimiento que te recuerda por qué eliges esta profesión. Es gratificante haber aportado, aunque sea un pequeño granito de arena, a la eliminación de las barreras que aún nos separan en determinadas profesiones tradicionalmente masculinas. Saber que mi paso por este oficio puede haber allanado el camino a las futuras conductoras es, sin duda, una gran satisfacción personal y profesional.
¿Usted recomendaría su oficio a mujeres de su familia?
Sí, por supuesto. Si hay algo que siempre he intentado inculcar es que la única manera de hacer las cosas es con esfuerzo y perseverancia, y que el mayor obstáculo o barrera para conseguir cualquier cosa que nos propongamos somos nosotros mismos.
Dígame. ¿Le han dicho muchos piropos estando al volante?
Ja, ja, ja…Sí, unos cuantos. A nadie le amarga un dulce, pero he de decir que siempre han sido con cariño y respeto.