La Voz de Almeria

Educación

Padre e hijo triunfan juntos con sobresalientes en un ciclo de formación profesional en Almería

Paco y Lucas Florido comparten dos años de estudios en el ciclo superior de Acondicionamiento Físico del IES Sol de Portocarrero y culminan la experiencia con notas brillantes

Paco Florido y su hijo Lucas, en el gimnasio del IES Sol de Portocarrero, donde ambos han terminado con sobresaliente un ciclo de FP.

Paco Florido y su hijo Lucas, en el gimnasio del IES Sol de Portocarrero, donde ambos han terminado con sobresaliente un ciclo de FP.M.C.

Miguel Cabrera
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Lo que comenzó como una decisión poco habitual ha terminado convirtiéndose en una historia para recordar. Paco Florido, de 53 años, y su hijo Lucas, de 21, han compartido clase durante dos años mientras cursaban juntos un ciclo de Formación Profesional

Se enfrentaron a los mismos exámenes, trabajos y retos, y ambos han finalizado con calificaciones sobresalientes. La experiencia, aseguran, la repetirían sin dudarlo.

Su paso por el IES Sol de Portocarrero de La Cañada ha dejado huella en el ciclo superior de Acondicionamiento Físico, donde han vivido una etapa tan gratificante que, según dicen, “todo ha parecido un juego”. 

“Hemos disfrutado muchísimo del cariño y el trato espectacular recibido, tanto de compañeros como de profesores. Dan ganas de seguir estudiando”, cuenta Lucas, que ahora se prepara las oposiciones para bombero.

La aventura comenzó cuando Lucas terminó Bachillerato en el IES Alhadra en 2022. Aunque ya tenía claro su objetivo de opositar para bombero, decidió complementar su formación con un grado superior relacionado con el deporte. Al revisar la oferta educativa en Almería, se decantó por el IES Sol de Portocarrero.

Coincidió que, en ese mismo momento, su padre —licenciado en Derecho— había decidido dejar la abogacía, profesión que había ejercido hasta hacía poco. “Siempre he estado vinculado al deporte, sobre todo al balonmano y al fútbol. He jugado en el Oriente y en el Plus Ultra, y no dudé en matricularme también”, explica Paco.

Un poco "raro" al principio

Aunque al principio la situación resultó “un poco rara”, como reconoce Lucas, la veintena de compañeros de clase pronto normalizó la presencia del padre, a quien los primeros días confundían con un profesor. Paco tuvo claro desde el inicio cuál debía ser su papel: “No nos sentamos juntos. Yo me puse en primera fila para tomar apuntes, mientras Lucas se iba atrás con su grupo de amigos”. Con el tiempo, asegura, el resto de alumnos se convirtieron también en casi como sus hijos.

Padre e hijo recorren algunas de las instalaciones deportivas del IES Portocarrero.

Padre e hijo recorren algunas de las instalaciones deportivas del IES Portocarrero.M.C.

Lucas confirma esa percepción: “Mi padre siempre se ha relacionado bien con gente joven; es muy moderno. Transmitía autoridad y ayudaba a mantener cierta disciplina en clase”. Ambos destacan también el papel del profesorado: “Nos han dado un trato, cariño y confianza inigualables. Han hecho todo mucho más fácil”, afirma Paco.

Un pique sano

Durante la entrevista en el propio instituto, ninguno menciona obstáculos, roces ni dificultades destacables en estos dos años. Tampoco entre ellos, aunque reconocen que sí hubo “un pique sano”. Lucas admite que su padre se tomó el ciclo “más en serio”, aunque las notas finales apenas difirieron: Paco logró un 9,2 y su hijo un 9. En casa, eso sí, cada uno hacía sus tareas por separado, salvo ocasiones puntuales en las que se ayudaban mutuamente.

Aunque no ponen absolutamente ningún pero a su periodo de formación profesional, ambos coinciden en que algunas materias se hicieron más cuesta arriba, como la natación, el pilates o el yoga, especialmente por las exigencias de movilidad y elasticidad. 

Paco reconoce además su particular “descoordinación” en las clases de baile: “Todos se reían bastante de mí”, recuerda entre risas. “Incluso en casa”, añade Lucas, aludiendo a su hermano Paco —estudiante de Ingeniería Mecánica— y a su madre.

Paco Florido confiesa que no tenía previsto seguir estudiando, pero esta etapa le ha devuelto una ilusión: “El deporte siempre ha sido mi pasión y este camino me ha hecho aprender muchísimo”. Tanto es así que, tras terminar el grado, continúa su formación con otro ciclo superior, el de Técnico en Enseñanza y Animación Sociodeportiva, en el mismo centro. Paralelamente, cursa el título de entrenador UEFA C y realiza prácticas en el cuerpo técnico de la Unión Deportiva Almería infantil masculino. Y además, se plantea matricularse en la universidad nuevamente...

Todo ello lo compagina con su trabajo en el Hostal Restaurante La Palmera, en Aguamarga, negocio familiar en el que trabaja su mujer, Soraya Hernández, co‑propietaria, y quien también se ha unido al club de estudio familiar y en la actualidad cursa un ciclo de Dirección de Cocina en otro instituto de Almería. 

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